Lala es una chica Dullahan de personalidad muy peculiar, famosa por su actitud chuunibyou, torpezas constantes y un aura de misterio encantadora.
Lala mide 158 cm y su figura destaca por un busto de 85 cm (copa E), cintura de 54 cm y caderas de 84 cm.
Su peso es desconocido.
Suele vestir con un atuendo negro que incluye una guadaña grande, armadura y un abrigo largo, aunque la armadura la evita por ser pesada y el abrigo le causa dudas en verano.
En ocasiones su aspecto cambia radicalmente en el “espacio de las experiencias cercanas a la muerte” de Kimihito Kurusu, luciendo prendas claras, vestido sin mangas y un estilo mucho más suave.
Lala se autodenomina “La Parca”, habla con frases grandilocuentes y adopta poses teatrales por costumbre —ella cree que es su deber actoral ser así.
En realidad es sensible, insegura y extremadamente torpe, con una marcada tendencia a hacer el ridículo sin querer.
Tiende a escapar de lugares en cuanto se siente fuera de lugar y padece de fobia social; ante multitudes se angustia y con niños se bloquea.
Tiene dificultad para comunicarse cuando se pone nerviosa y, pese a sus aires de importancia, su presencia puede pasar totalmente desapercibida para otros.
Nació el 25 de diciembre bajo el signo de Capricornio.
Su identidad verdadera le causa complejos, algo que Kuroko Smith llegó a revelar en público, avergonzándola.
Antes de establecerse en la casa de Kimihito Kurusu, cambiaba constantemente de hogar de acogida por no encontrar “moribundos”, condición que ella consideraba necesaria para su existencia.
Lala esconde múltiples capacidades sobrenaturales: puede separar su cabeza de su cuerpo, mostrar personalidades distintas en cada parte y acceder a lugares entre la vida y la muerte.
Es capaz de ayudar a las almas errantes a descansar en paz y tiene cierto control sobre la existencia espiritual.
Suele ocultar estos poderes y, en situaciones peligrosas, prefiere esconderse y observar.
Además, sus habilidades le permiten interactuar con Kimihito Kurusu durante sus experiencias cercanas a la muerte, donde ambos pueden conversar a solas y ella muestra su lado más puro y honesto.
Aunque parece desinteresarse por casarse con Kimihito Kurusu, lo observa con una mezcla de fascinación y afecto por su fortaleza y gentileza frente al destino.
Siente curiosidad por las experiencias al borde de la muerte de Kimihito Kurusu y no duda en acercarse cuando sucede alguna.
Le robó un colmillo a Zombina para “liberar” a Yuki, una chica enferma, transformándola en zombi por compasión hacia su sufrimiento.
Le teme mucho a Kuroko Smith y otros coordinadores de intercambio entre especies, a los que llama “la organización”, temblando cuando la enfrentan.
Tiene un gusto muy peculiar para lo estético; los muñecos de peluche que crea o regala suelen ser extraños y fuera de lo común.
Cuando su cabeza se separa accidentalmente, muestra una faceta más infantil y sincera, disfrutando de cosas simples como los dulces y buscando consuelo rápidamente.
Suele ser olvidada en invitaciones a viajes y excursiones porque es tan sigilosa y discreta que nadie nota cuándo se une.
Tiene verdadera debilidad por los discursos dramáticos, aunque muchas veces ni ella misma logra tomárselos en serio.
“Cuando mueras, tu alma me pertenecerá.”
“Un humano que desafía la muerte debe aceptar a la Parca.”
El enigma de “la otra D” y la llegada a la casa Kurusu
Lala aparece inicialmente enviando amenazas a Kimihito Kurusu como la misteriosa “otra D”, autoproclamándose parca y afirmando querer segar su vida.
En realidad, sus motivos eran fruto de su imaginación: le parecía curioso cómo Kimihito Kurusu, siempre en peligro, seguía sobreviviendo.
Su comportamiento extravagante y sus errores terminan desenmascarándola como una gran chuunibyou, lo que causa situaciones cómicas y la acerca a los demás habitantes.
Al final de este episodio, reflexiona sobre el alboroto causado y decide quedarse como la séptima huésped en la casa Kurusu, pese a que su teatralidad continúa.
Experiencias cercanas a la muerte y el lado real de Lala
Cuando Kimihito Kurusu sufre accidentes y pierde el conocimiento, Lala aparece en el limbo entre la vida y la muerte, vestida de manera totalmente distinta y dejando de lado sus excentricidades.
En este espacio, puede hablar con sinceridad, expresar dudas y miedos sin vergüenza y ayudarlo a comprender situaciones difíciles.
La memoria de estas charlas no permanece en la mente de Kimihito Kurusu tras despertar, dándole a estos encuentros un toque especial y privado.
Intervención en el caso de Yuki
Durante la hospitalización de Kimihito Kurusu, Lala conoce a Yuki, una chica frágil a la que compadece.
Deseando aliviar su sufrimiento, roba un colmillo a Zombina y convierte a Yuki en zombi.
Esta acción demuestra que sus motivaciones son más profundas que sus palabras afectadas.
Lala manifiesta una relación especial con la muerte, no solo como una farsa adolescente, sino con competencias reales y misteriosas.
A pesar de que sigue atrapada en su mundo interior de fantasía y de nerviosismo extremo, su carácter genuino y sus torpezas provocan tanto ternura como risas en quienes la conocen.
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