Yakov Nikitin es un investigador y exmédico ruso, de apariencia anciana, conocido por ser el único miembro de la tripulación que realizó una segunda estancia en la estación espacial junto a su esposa, Darya Nikitina, en la obra Dr. Stone.
Es un hombre de origen ruso con aspecto de anciano, aunque su personalidad no es tan imponente como su apariencia sugiere.
Su tipo de sangre es O.
Antes de formar parte del equipo en órbita, trabajaba como médico en la Tierra.
Su especialidad y formación científica le otorgan una gran capacidad como investigador, algo que se ve repetidamente en sus contribuciones técnicas.
Fue el único en participar en una segunda misión a la estación espacial, lo que subraya la confianza que se tenía en sus capacidades.
Durante esta estancia estuvo acompañado por su esposa, Darya Nikitina, lo que lo convierte también en parte de la única pareja casada a bordo.
Su muletilla característica es «¡Ojo!», una exclamación llamativa que también heredará uno de sus descendientes, Kaseki.
Esta expresión se ha convertido en un pequeño sello familiar dentro de la historia.
Según Darya Nikitina, Yakov tiene la voz fuerte, pero un valor más bien reducido.
Se impresiona con facilidad ante comportamientos autoritarios o situaciones tensas, a pesar de su apariencia robusta.
Cuando Lillian Weinberg fingió una actitud altiva y dominante, Yakov se mostró claramente nervioso y descolocado.
Sin embargo, al descubrir que todo era solo una actuación, se tranquilizó de inmediato, revelando su lado sensible y algo miedoso.
Pese a ser alguien de «corazón pequeño», demuestra una gran dedicación al trabajo científico.
Su carácter mezcla cobardía cotidiana con una sorprendente firmeza cuando se trata de investigación o de ayudar a otros.
Aunque su aspecto es el de un anciano rudo, Yakov sobresale por su alta capacidad como investigador.
Su formación médica le permite comprender tanto la biología humana como las necesidades prácticas en un entorno tan extremo como el espacio.
En los proyectos científicos impulsados por Byakuya Ishigami, Yakov participa activamente, combinando conocimientos médicos y técnicas experimentales.
Su capacidad para colaborar y su disposición a hacer sacrificios materiales por la ciencia resaltan su compromiso con la misión.
Durante el improvisado proyecto de fabricación de discos de vidrio, iniciado por Byakuya Ishigami, Yakov y Darya hicieron una contribución especialmente significativa.
Ambos entregaron sus anillos de boda de diamante para fabricar la aguja que grabaría los surcos en el vidrio, renunciando a un símbolo sentimental importante en favor de la ciencia y de la preservación de la cultura.
Tras el regreso de la tripulación a la Tierra, Yakov y Darya vivieron juntos en el nuevo mundo y tuvieron descendencia.
Entre sus descendientes se encuentra Kaseki, quien hereda tanto su talento técnico como su característica exclamación «¡Ojo!».
En algún momento posterior, la niña Connie Lee enfermó de neumonía.
Para salvarla, Yakov y Darya se embarcaron en una balsa rumbo al continente, con el objetivo de conseguir antibióticos.
Sin embargo, nunca regresaron de ese viaje en busca de medicinas.
Todo indica que ambos murieron en el intento, dejando tras de sí un sacrificio silencioso y heroico en favor de la siguiente generación.
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