Yosuke Hirata es un estudiante de la Escuela Secundaria de Formación Avanzada y uno de los principales alumnos de la antigua Clase D del primer año, conocido por su excelente rendimiento académico y deportivo, su carisma y su profundo sentido de justicia, a pesar de cargar con un oscuro pasado relacionado con el acoso escolar.
A lo largo de la historia se convierte en el “líder moral” de su clase, amado por sus compañeros pero también psicológicamente frágil cuando se enfrenta a situaciones donde alguien debe ser sacrificado.
Nombre completo: Yosuke Hirata
Género: Masculino
Cumpleaños: 1 de septiembre (signo: Virgo)
Altura: 174 cm
Institución: Escuela Secundaria de Formación Avanzada
Clase: 1.º D → 2.º D → 3.º A
Número de estudiante: S01T004698
Primera persona que usa para sí mismo: «boku» (equivalente a “yo”, de tono educado masculino)
Club escolar: Club de fútbol
Seiyu (actor de voz): Ryota Ohsaka
Yosuke Hirata pertenece inicialmente a la Clase D del primer año, conocida como la clase “problemática” dirigida por Suzune Horikita.
Desde el inicio se muestra como el chico ideal: guapo, amable, responsable y con talento tanto en los estudios como en el deporte.
Dentro de la clase actúa como mediador y “pegamento social”, calmando conflictos y cuidando de quienes tienden a aislarse, como Kiyotaka Ayanokōji o la propia Suzune Horikita.
Aun así, su presencia en la Clase D llama la atención, ya que su nivel parece más acorde con la Clase A, lo que lo convierte en un “misterio viviente” para muchos.
Nada más entrar a la escuela empieza una relación aparente con Kei Karuizawa.
Sin embargo, esa relación es en realidad una farsa pactada para proteger a Kei, que arrastra un pasado de acoso escolar parecido al que marcó la vida de Hirata.
Hirata es serio, honesto y extremadamente responsable.
Tiene un fuerte sentido de justicia y se preocupa profundamente por el bienestar de sus compañeros.
Se esfuerza en ser el amigo de todos y mantener una postura neutral: no hace favoritismos y trata a cada persona con la misma consideración.
Esto lo lleva a cuidar incluso de quienes son difíciles de tratar, como los “tres idiotas” (Ken Sudo, Kanji Ike y Daichi Ishizaki) o el excéntrico Rokusuke Koenji.
Su empatía y su interés por el equilibrio social le permiten detectar tensiones mínimas y actuar antes de que estallen conflictos.
Por eso, durante mucho tiempo se convierte en el punto de referencia cuando estalla cualquier problema en la Clase D.
Sin embargo, esa misma postura de “todos son importantes” también es su gran debilidad.
Le resulta casi imposible aceptar que alguien de la clase deba ser sacrificado, incluso cuando el sistema competitivo de la escuela lo exige.
Hirata es averso a las tácticas sucias y a las maniobras de manipulación.
Por ello se siente incómodo frente a personajes como Kakeru Ryuen, que basa su estrategia en el miedo, el engaño y la presión psicológica.
Tras ciertos exámenes en los que se obliga a elegir a un compañero para expulsarlo, Hirata se derrumba emocionalmente.
Se hunde en la culpa y muestra una faceta oscura y agresiva que contrasta con su imagen habitual de chico perfecto.
La escuela mide las capacidades de los alumnos mediante el sistema OAA, donde Hirata figura con uno de los puntajes más altos de su generación.
Sus calificaciones aproximadas son:
Capacidad académica: B+ (76)
Capacidad física: B+ (79)
Capacidad de pensamiento y reacción: B (75)
Contribución social: A− (85)
Valoración total: B+ (78)
Su rendimiento académico se encuentra muy por encima de la media y domina tanto asignaturas teóricas como pruebas físicas.
En deporte destaca especialmente en fútbol, donde muestra resistencia, técnica y liderazgo.
Su carisma y capacidad para hablar en público lo convierten en un portavoz natural ante figuras como la profesora Sae Chabashira.
A menudo es quien formula preguntas o resume las reglas de los exámenes especiales para el resto de la clase.
En cuanto a inteligencia social, tiene una gran capacidad de observación.
Detecta relativamente pronto que detrás de muchas acciones de Suzune Horikita se encuentra Kiyotaka Ayanokōji moviendo los hilos, y termina confirmándolo en la prueba del crucero.
No obstante, su tipo de inteligencia es más adecuado para situaciones abiertas y limpias.
En pruebas psicológicas, intrigas o juegos donde hay que sospechar de los propios aliados, su inclinación a “creer en los demás” se vuelve un lastre.
Infancia y amistad con su vecino
Antes de convertirse en el líder luminoso que todos admiran, Hirata era más bien un chico de perfil bajo.
Durante la primaria compartió clase durante seis años seguidos con un amigo de la infancia conocido como Sugimura.
Ellos iban y volvían juntos de la escuela a diario, siendo prácticamente inseparables.
Al entrar en secundaria finalmente quedaron en clases separadas, y Hirata empezó a frecuentar nuevos amigos, alejándose poco a poco de Sugimura.
Mientras se distanciaban, Sugimura comenzó a ser el blanco del acoso en su nueva clase.
Hirata se dio cuenta de la situación, pero decidió mirar hacia otro lado, por miedo a convertirse él mismo en objetivo de los agresores.
Intento de suicidio de su amigo
El acoso llegó a un punto crítico cuando Sugimura, sin apoyo de nadie, intentó suicidarse.
Durante una clase, se lanzó al vacío y terminó en estado de muerte cerebral.
Este incidente marcó profundamente a Hirata.
Se culpó por haber priorizado su propia seguridad por encima de la de su amigo y por haber permitido que la situación escalara hasta ese extremo.
A partir de entonces, empezó a pensar que la única forma de redimirse era salvar a otros de sufrir lo mismo que Sugimura.
Ese sentimiento de culpa y deseo de redención se convirtió en el núcleo de su personalidad actual.
La historia con Sugimura también influye en su decisión de ayudar a Kei Karuizawa.
Al ver que ella había sido víctima de acoso, Hirata aceptó fingir ser su novio para elevar su estatus social en clase y evitar que se repitiera el mismo patrón de victimización.
El “dictador” de su generación
Al principio, Hirata creyó que la tragedia de Sugimura haría que el acoso desapareciera por sí solo.
Sin embargo, poco después, los bullies simplemente eligieron una nueva víctima, esta vez de la propia clase de Hirata.
Al comprobar que el problema no era una persona concreta, sino la lógica de “necesitar un último eslabón”, perdió la fe en que los adultos o el sistema escolar fueran a detenerlo.
Entonces tomó una decisión extrema: convertirse él mismo en la figura de miedo en su escuela.
Cada vez que surgía un conflicto, Hirata intervenía y golpeaba sin piedad a ambas partes.
Su violencia era tan seria y decidida que ninguno de sus compañeros tuvo el valor de devolverle los golpes.
De este modo se situó en la cúspide del “escalafón social” del curso.
Su objetivo era que todos los demás se convirtieran en “la misma posición” de sumisión frente a él, eliminando la noción de un solo “último lugar” sobre el que se concentrara el acoso.
Con su régimen de terror, logró efectivamente erradicar el bullying en su generación.
Pero el precio fue altísimo: la alegría, las risas y la vitalidad desaparecieron de todo el curso.
El año quedó prácticamente inservible como entorno educativo normal.
El centro se vio obligado a disolver y reorganizar todas las clases del curso y a aplicar una estricta vigilancia hasta la graduación.
Este incidente se hizo famoso en su región.
A ojos de los adultos, Hirata pasó de ser un alumno corriente a ser el protagonista de un escándalo grave de disciplina escolar.
Consecuencias en la Escuela de Formación Avanzada
Cuando Hirata se presentó a la entrevista de admisión en la Escuela Secundaria de Formación Avanzada, inicialmente se tenía previsto asignarlo a la Clase A.
Sus notas, habilidades y actitud pública encajaban perfectamente con el perfil de un alumno de élite.
Sin embargo, poco antes de su ingreso, la escuela descubrió su implicación en el incidente de violencia de secundaria.
Como resultado, su asignación a la Clase A se canceló y fue enviado a la Clase D.
Desde su llegada al nuevo centro, Hirata ha intentado reprimir esa faceta autoritaria y violenta.
Su objetivo es mantener la paz sin recurrir a la fuerza física, aunque en situaciones donde detecta algo parecido al acoso, esa “oscuridad” vuelve a aflorar.
Primer año: desarrollo en la Clase D
Desde el primer volumen, Hirata asume un rol de líder informal en la Clase D.
Durante las presentaciones iniciales anima a todos a hablar, mostrando su carácter extrovertido y facilitador.
En el examen de la isla desierta se convierte en el líder práctico del grupo.
Organiza los recursos, coordina a los compañeros y trata de mantener la unidad, pero la aparición de un supuesto “ladrón de ropa interior” saboteado por Mio Ibuki provoca una brecha entre chicos y chicas.
A medida que avanzan los problemas, como el incendio en el campamento, la presión recae cada vez más sobre sus hombros.
En esta situación, su trauma con el bullying y la división de grupos empieza a asomar y casi pierde el control.
Durante el examen del crucero, cae en el mismo grupo que Suzune Horikita y Kikyo Kushida.
Cuando Kei Karuizawa entra en conflicto con Shiho Manabe y otras alumnas de la Clase C, Hirata intenta mediar, pero su solución conciliadora no coincide con lo que Kei desea, por lo que ella decide “cortar” simbólicamente su relación, al menos en apariencia.
Más adelante, Kiyotaka Ayanokōji interviene en la sombra para resolver el problema y permite que la relación ficticia entre Hirata y Kei continúe.
Hirata, por su parte, acepta que, en ciertos conflictos, el enfoque directo y frío de Kiyotaka es más eficaz que su propia vía pacífica.
En el festival deportivo, Hirata intenta controlar a un Ken Sudo cada vez más furioso por las tácticas sucias de Kakeru Ryuen.
Aun así, la tensión explota y Sudo termina golpeando al propio Hirata, mostrando que ni siquiera él puede contener siempre los impulsos de todos.
En el examen de “Paper Shuffle”, colabora estrechamente con Suzune Horikita para organizar sesiones de estudio y elevar el nivel académico de la clase.
En este periodo, se da cuenta de que Kei Karuizawa empieza a desarrollar sentimientos reales por Kiyotaka Ayanokōji, y aun siendo su “novio de mentira”, desea la felicidad de Kei más que su propio papel.
Ruptura con Kei y popularidad
Hacia el volumen 9, la relación fingida con Kei Karuizawa llega a su fin.
Para preservar la reputación de Kei, se presenta como si fuera ella quien lo hubiera “dejado”, suavizando así el impacto social para ella.
Al quedar oficialmente soltero, la popularidad de Hirata entre las chicas se dispara aún más.
Incluso sin una relación formal, varias compañeras lo ven como el ideal de novio por su carácter y apariencia.
Votación interna de expulsión (primer año)
En el volumen 10 se celebra un examen especial donde la Clase D debe expulsar obligatoriamente a un alumno mediante votación interna.
Este escenario es la pesadilla personal de Hirata, que no soporta la idea de sacrificar a nadie.
Hasta el final intenta encontrar una manera de evitar cualquier expulsión.
Cuando Suzune Horikita se propone señalar públicamente a Haruki Yamauchi como candidato, Hirata entra en pánico y trata de detenerla.
Al ver que la clase está a punto de fracturarse y de señalar culpables, revive mentalmente lo ocurrido en secundaria.
En un momento de ruptura, abandona su tono amable y se vuelve agresivo, llegando a amenazar con votar contra la propia Horikita.
En la fase final del examen, decide sacrificarse y pide a la clase que vote por su expulsión.
Sin embargo, gracias a los movimientos en la sombra de Kiyotaka Ayanokōji, que influye a través de Kei Karuizawa en las chicas de la clase, Hirata acaba recibiendo un alto número de votos de aprobación en lugar de de rechazo.
Finalmente, el expulsado es Haruki Yamauchi, usado por Arisu Sakayanagi para tratar de eliminar a Kiyotaka.
Hirata se hunde en la culpa por no haber podido evitar que un compañero fuese expulsado, y empieza un periodo de depresión.
Colapso emocional y renacimiento
En el volumen 11, la culpabilidad vuelve a dominarlo.
Se vuelve distante, taciturno y contribuye a deteriorar el ambiente de la clase.
Mei Yu Wang, que le tiene un gran aprecio y cariño desde que él la ayudó en el pasado, se esfuerza continuamente por animarlo.
Sin embargo, Hirata la ignora por completo, hasta el punto de casi levantarle la mano en un impulso de frustración.
En ese momento interviene Rokusuke Koenji, que detiene a Hirata y le muestra su rechazo ante esa actitud.
Esto deja a Hirata aún más hundido, consciente de que incluso ha llegado a dañar a una compañera que solo quería apoyarlo.
Kiyotaka Ayanokōji se le acerca después y lo confronta sin suavizar las palabras.
Le dice, básicamente, que su ideal de salvar a todo el mundo es un sueño ingenuo si no está dispuesto a seguir adelante incluso cuando hay sacrificios inevitables.
Según Kiyotaka, no basta con hundirse en el dolor cuando alguien cae.
Hay que aceptar el peso de esa pérdida y seguir avanzando, o de lo contrario su supuesta “justicia” se queda a medio camino.
Estas palabras, duras pero certeras, rompen el bloqueo mental de Hirata.
Entre lágrimas, él cuenta toda la verdad sobre Sugimura y su pasado, y poco a poco empieza a asumir que no puede deshacer lo ocurrido, solo responder mejor en el presente.
Al día siguiente se disculpa con Mei Yu Wang y con el resto de la clase por su conducta reciente.
Retoma su rol de mediador y líder emocional, ahora con una visión más madura del sacrificio y la responsabilidad.
En el volumen 11.5 se revela que, salvo la farsa con Kei Karuizawa, nunca ha tenido una relación amorosa real.
Mei Yu Wang ya le ha confesado sus sentimientos pidiéndole que al menos sean amigos cercanos, y aunque él no puede corresponderle plenamente, tampoco tiene el corazón para rechazarla con frialdad.
En esta etapa, Hirata empieza a llamar a Kiyotaka por su nombre de pila, “Kiyotaka”, y le pide a cambio que lo llame “Yosuke”.
Esto hace que algunos fans interpreten cierto subtexto de cercanía “especial” entre ambos.
En el segundo año, y tras superar parcialmente su crisis, Hirata sigue actuando como figura clave de la clase.
En el examen de supervivencia de la isla vuelve a priorizar el apoyo a los compañeros más débiles, renunciando a buscar un puesto alto para sí mismo.
Sin embargo, la “Prueba Especial de Unanimidad” del volumen 5 del segundo año vuelve a ponerlo contra las cuerdas.
La última tarea plantea que, si la clase acepta expulsar a un alumno, obtendrán 100 puntos de clase.
Un alumno anónimo sigue votando a favor una y otra vez, impidiendo que se alcance la unanimidad en contra.
Hirata y Suzune Horikita se esfuerzan por convencerlo de que un expulsado a cambio de puntos es algo inaceptable, pero el estudiante en cuestión no se deja influenciar.
Cuando el tiempo casi se agota, Kiyotaka propone dejar de buscar unanimidad en contra y, en su lugar, expulsar al alumno que lleva votando a favor.
Hirata se resiste con todas sus fuerzas, pero teme repetir el mismo error que en la anterior votación interna y al final, abatido, acepta.
Kiyotaka revela que la persona que ha estado votando a favor es Kikyo Kushida.
Tras quedar al descubierto, Kushida pierde la compostura y comienza a amenazar con revelar los secretos personales de sus compañeros.
La clase empieza a inclinarse por expulsarla, pero Suzune Horikita se opone a esa opción.
Finalmente, Kiyotaka sigue la voluntad de Horikita y propone que la expulsada sea Airi Sakura, la alumna con el OAA más bajo, logrando así la unanimidad.
Para Hirata, esto es otro golpe devastador.
Siente que ha traicionado a Sakura al aceptar, incluso a regañadientes, una solución donde una compañera es sacrificada por el bien de la clase.
En el volumen 6 del segundo año, Hirata se esfuerza por reparar las relaciones dañadas por la explosión de Kikyo Kushida.
También pide consejo a Kiyotaka, pero este le recalca que el verdadero líder es Suzune Horikita y que debe apoyarse primero en ella.
Aun así, Hirata no puede ignorar el papel decisivo de Kiyotaka en la expulsión de Airi Sakura y en la manipulación de los resultados.
Dentro de él comienza a crecer una desconfianza silenciosa hacia Kiyotaka como “arma de doble filo”: indispensable, pero peligroso.
En el examen de fin de curso del volumen 12, Hirata es elegido como uno de los tres representantes clave de su clase.
Se enfrenta a Tetsuya Hamaguchi de la clase de Honami Ichinose en una prueba centrada en la deducción de roles ocultos, donde se mezclan alumnos de ambas clases.
Esta prueba exige sospechar de los propios compañeros y analizar comportamientos bajo la idea de “traición”.
Dado que Hirata detesta desconfiar de los suyos, su mentalidad choca con el formato del examen.
Finalmente pierde contra Hamaguchi.
Más tarde, Kiyotaka, como capitán, derrota a Honami Ichinose y gana el enfrentamiento global, pero el precio es la expulsión de otra compañera, Maonori Maezo.
En el volumen 12.5, Hirata recibe de Kiyotaka la explicación de cómo y por qué Maonori fue sacrificada.
Aunque entiende la lógica, le resulta difícil aceptar que Kiyotaka decida por su cuenta expulsar a un compañero, aunque ese compañero hubiera estado filtrando información de la clase.
Este episodio aumenta aún más la brecha de confianza entre ambos.
Durante la celebración por el ascenso a Clase A, Hirata ya no lo llama “Kiyotaka” con la misma naturalidad, reflejando esa distancia emocional.
Al comienzo del tercer año, llega la noticia de que Kiyotaka Ayanokōji será trasladado a otra clase.
Para Hirata, Kiyotaka era quizás la persona con la que había desarrollado la relación más profunda, pero su reacción es mucho más sobria que la de Suzune Horikita.
Él diferencia claramente entre expulsión y traslado y señala que un cambio de clase no es el fin del mundo.
Intenta calmar a Horikita, animándola a aceptar la realidad y seguir adelante.
Cuando habla a solas con Kiyotaka, le expresa abiertamente la desconfianza que ha ido acumulando.
Le pide que le explique el motivo real del traslado y recibe la respuesta de que es “simplemente por conveniencia personal”.
Hirata entiende que la presencia de Kiyotaka es un arma de doble filo: hace crecer a la clase, pero también la expone a decisiones frías y sacrificios.
Por eso, decide respetar su elección de marcharse, pensando que una clase estabilizada sin la “intervención quirúrgica” de Kiyotaka quizá sea más afín a su propio ideal.
En la primera prueba especial del tercer año, la “Prueba de Test de Conocimientos en Formato Global y de Grupos Reducidos”, el liderazgo recae en Hirata, ya que Horikita sigue afectada por la marcha de Kiyotaka.
Aun así, Kiyotaka, desde su nueva clase, predice con facilidad que Hirata tomará el mando de la suya.
Siguiendo las recomendaciones estratégicas de Kiyotaka, la clase de Honami Ichinose consigue anticiparse a los movimientos de la antigua Clase D.
En consecuencia, Hirata pierde ese enfrentamiento y tres de sus compañeros sufren de lleno la penalización de la prueba.
Kei Karuizawa sospecha que detrás de la estrategia victoriosa de la clase de Ichinose está la influencia de Kiyotaka.
Hirata, conocedor del modo de operar de su antiguo compañero, acaba coincidiendo con esa conclusión.
Kiyotaka Ayanokōji
Al principio, Hirata ve a Kiyotaka como un chico callado y algo aislado, similar a lo que él era antes en secundaria.
Por eso intenta integrarlo, hablándole y tratándolo con naturalidad.
Con el tiempo, al observar lo que hizo por Kei Karuizawa y la forma en que mejora la cohesión de la clase, comienza a admirarlo y a confiar profundamente en él.
En cierto momento, lo considera el compañero más fiable de todos.
Sin embargo, los exámenes que implican expulsar a compañeros revelan la faceta más fría y calculadora de Kiyotaka.
Hirata, cuya filosofía es preservar a todos, no puede aceptar completamente esa lógica utilitarista.
Su relación pasa de confianza absoluta a una mezcla de respeto, gratitud y desconfianza.
Cuando Kiyotaka se traslada de clase, sus caminos se separan y la relación queda, en la práctica, rota.
Suzune Horikita
Hirata y Suzune tienen puntos de vista muy distintos sobre la clase.
Ella prioriza la eficiencia y los resultados; él, la armonía y el bienestar de todos.
Ambos suelen trabajar juntos como “núcleo de liderazgo” de la Clase D.
Sin embargo, en el examen de votación interna chocan frontalmente cuando Suzune decide señalar a Haruki Yamauchi como expulsado, mientras que Hirata se niega a aceptar la expulsión de cualquier compañero.
Aun con sus diferencias, se respetan como aliados indispensables.
Con el tiempo, Hirata entiende que Suzune está creciendo como líder y decide apoyarla más directamente, siguiendo la recomendación de Kiyotaka.
Kei Karuizawa
Kei es inicialmente la “novia oficial” de Hirata, formando una de las parejas más envidiadas del primer año.
En realidad, se trata de un acuerdo para protegerla de posibles acosos, aprovechando la influencia social de Hirata.
Él conoce su pasado como víctima de bullying y ve en ella un reflejo de Sugimura.
Por eso le presta su “estatus de pareja ideal” para ayudarla a consolidar una posición fuerte entre las chicas.
Con el paso del tiempo, es evidente que los sentimientos de Kei empiezan a dirigirse hacia Kiyotaka Ayanokōji.
Hirata lo nota y, lejos de sentirse celoso, decide poco a poco dejar ese rol protector en manos de Kiyotaka.
Cuando finalmente terminan su relación ficticia, lo hacen de forma que la imagen de Kei quede lo menos dañada posible.
Después de la ruptura, Kei sigue siendo una compañera importante para Hirata, y ambos mantienen un respeto mutuo.
Rokusuke Koenji
Koenji resulta una fuente constante de frustración para Hirata.
Es talentoso pero extremadamente egocéntrico, ignora las instrucciones de la clase y solo hace lo que le interesa.
En momentos de alta tensión, como la votación interna o la prueba de fin de curso, Hirata y Koenji llegan a enfrentarse verbalmente.
Aun así, incluso Koenji reconoce la importancia del trabajo de Hirata para mantener la cohesión de la clase durante el primer año.
Paradójicamente, Koenji termina siendo quien impide que Hirata agreda a Mei Yu Wang en un momento de desesperación.
Este acto refuerza la sensación de que Hirata ha cruzado temporalmente una línea que jura no volver a cruzar.
Mei Yu Wang
Mei fue ayudada por Hirata en un problema al principio del curso, lo que hizo que desarrollara un fuerte afecto hacia él.
Desde entonces, lo mira con admiración y cariño, apoyándolo siempre que puede.
Durante la depresión de Hirata tras la expulsión de Haruki Yamauchi y Airi Sakura, Mei no deja de intentar animarlo.
Él la rechaza repetidamente, hasta el punto de casi reaccionar con violencia, algo que la hiere profundamente.
Tras ser frenado por Koenji y hablar con Kiyotaka, Hirata recapacita.
Se disculpa sinceramente con Mei y vuelve a tratarla con la calidez y respeto que ella merece.
Más adelante, se revela que Mei le confesó que quería empezar “al menos como amigos cercanos”.
Hirata no puede asumir una relación romántica con ella en ese momento, pero tampoco es capaz de lastimarla negándola tajantemente.
Otros compañeros
Con Ken Sudo, Kanji Ike y Daichi Ishizaki mantiene una relación a medio camino entre la tutoría y el aguante.
Suele ser quien calma a Sudo cuando pierde los estribos y quien intenta que los tres idiotas no empeoren la reputación de la clase.
Con Masayoshi Hashimoto o Sou Shibata mantiene un trato cordial pero marcado por las tensiones de las pruebas especiales.
En general, Hirata se lleva bien con casi todos, gracias a su esfuerzo constante por ser justo y considerado.
Con Honami Ichinose, aunque pertenecen a clases distintas, muestra respeto por su estilo de liderazgo cooperativo.
No obstante, en las pruebas donde chocan, su falta de agresividad estratégica queda clara frente a la planificación influida por Kiyotaka.
Con figuras de alto rango como Miyabi Nagumo, Tokinari Tsukishiro o los adultos de la escuela, Hirata no se enfrenta directamente.
Su influencia se concentra sobre todo en su propio grupo de compañeros, actuando como el “rostro amable” de la Clase D primero y de la Clase A después.
El actor de voz Ryota Ohsaka interpreta a Yosuke Hirata en la adaptación animada.
Según ha contado, el director y el director de sonido le pidieron que exagerara más de lo que él consideraba un “chico normal y agradable”.
Ohsaka explica que podría haber interpretado a Hirata como un simple joven fresco y simpático.
Sin embargo, siguiendo las indicaciones, decidió intensificar la amabilidad hasta el punto de que pareciera casi “demasiado perfecto”, reflejando esa gentileza casi artificial que encubre su trauma.
En la tercera temporada del anime, una de las frases que más le impactó interpretar fue “¡Cállate, Horikita…!”.
Tras esa línea comienza una fase a la que los fans llaman “Hirata oscuro”, donde el personaje deja de ser el chico soleado de siempre y muestra su rabia reprimida.
Los responsables de la serie le dijeron que, en esos momentos, podía actuar “como si fuera otra persona completamente diferente”.
Esto dio a Ohsaka libertad para explorar una versión más agresiva, rota y peligrosa de Yosuke, subrayando la dualidad entre el líder amable y el ex dictador escolar.
En la guía “Esta novela ligera es increíble 2016”, se destaca una escena de la primera novela del primer año.
Cuando Sae Chabashira explica el sistema de puntos de la escuela, Hirata dice: “Profesora Chabashira. No recuerdo que nos hayan explicado algo así”.
La respuesta de Chabashira es: “¿Qué pasa? ¿Acaso ustedes no pueden entender nada si no se les explica explícitamente?”.
Este intercambio se considera emblemático de la filosofía de la obra, que cuestiona el conformismo y la dependencia de las instrucciones.
El editor y escritor Kazuhisa Iida ha señalado que, en educación, existen dos grandes principios: la búsqueda de la excelencia y la búsqueda de la justicia.
Según él, Yosuke Hirata encarna de forma casi ideal el segundo principio: actúa siempre en función del beneficio del grupo y del sentido de equidad, incluso a costa de sí mismo.
Otra frase característica de Hirata es:
“Voy a decidir creer en ustedes. Porque eso también se conecta con mi propia filosofía”.
Este tipo de declaraciones resumen su esencia: un chico que, pese al dolor, el miedo y la culpa, intenta seguir creyendo en sus compañeros como única forma posible de vivir consigo mismo.
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