Hime es la protagonista femenina de la historia, una princesa humana llamada oficialmente Ayshel Himeka Latruvia, líder del Tercer Escuadrón de Caballería del ejército real y conocida por todos como “Hime”.
Hime es una princesa del bando de la humanidad, hija de la familia real y comandante del Tercer Escuadrón de Caballería del ejército del rey.
A pesar de su estatus, al inicio de la obra se encuentra como prisionera del ejército del Maou.
En el campo de batalla es una guerrera legendaria, considerada una de las más poderosas del ejército real.
En términos de fuerza, dentro de la historia solo el Maou la supera.
Su nombre completo revelado es Ayshel Himeka Latruvia.
En el día a día, sus subordinados y enemigos por igual la llaman simplemente Hime o “Hime-sama”.
Hime se reconoce fácilmente por su larga cabellera rubia, que suele llevar suelta o ligeramente arreglada.
Sobre la parte superior de la cabeza lleva siempre una pequeña corona, su sello visual más icónico.
En lugares invernales como estaciones de esquí o pistas de patinaje sobre hielo, cambia su corona por un gorro de punto con un logo de corona.
Este detalle mezcla su origen real con un toque casual y cotidiano.
Su constitución física es atlética y extremadamente desarrollada, lo que se refleja en sus habilidades deportivas y de combate.
Aunque su apariencia pueda resultar adorable, su cuerpo está entrenado como el de una guerrera de élite.
Como princesa y caballera ha recibido una educación rígida y severa, orientada al liderazgo y al combate.
En el frente de batalla muestra una voluntad férrea, nobleza y sentido del deber, guiando a su escuadrón a través de numerosos campos de guerra.
Sin embargo, lejos de la batalla su verdadera personalidad es mucho más desenfadada.
Es despistada, un poco tonta, cobarde en temas cotidianos y muy débil ante cualquier tipo de tentación agradable.
Hime ama la comida rica, las cosas adorables y las sensaciones agradables.
Por este motivo, sucumbe una y otra vez a las “torturas” que el ejército del Maou le ofrece en forma de placeres cotidianos.
Tiene un sorprendente conocimiento de los “tópicos de la vida común”, a pesar de haber crecido como miembro de la realeza.
Conoce bien las pequeñas anécdotas y situaciones típicas de la vida de la gente de a pie.
La capacidad de combate de Hime es auténtica y sobresaliente.
El ejército real la considera una de sus mejores espadachinas y combatientes, con experiencia en innumerables situaciones de vida o muerte.
En pruebas deportivas convertidas en “tortura”, su poder se despierta como si recordara su verdadera naturaleza.
En un duelo de tiros libres de baloncesto, fue capaz de saltar desde la línea de tiros libres y realizar un “lane-up dunk” con total facilidad.
Sin embargo, como tal clavada está prohibida por las reglas oficiales del baloncesto para un tiro libre, la acción se consideró inválida.
Por ello perdió el enfrentamiento contra Youki, un antiguo miembro del club de baloncesto.
En un combate de “chanbara de playa”, donde se pierde si te rompen el pequeño globo de papel pegado a la cabeza, Hime demostró velocidad sobrehumana.
Derrotó a Inki en un abrir y cerrar de ojos, tanto que los movimientos apenas pudieron ser vistos.
Cuando Youki la atacó con una ametralladora de pistolas de agua, Hime bloqueó todas las ráfagas con total calma.
Este episodio demostró su técnica de combate y reflejos extraordinarios incluso en situaciones lúdicas.
En el campo de batalla ha recibido muchas heridas y no teme lastimarse en combate real.
Su resistencia física y mental está forjada por numerosas campañas militares y duelos a muerte.
Aunque oficialmente es prisionera del ejército del Maou, su situación es sorprendentemente cómoda.
Fuera de las horas de “tortura”, puede desplazarse libremente por las instalaciones enemigas.
En su celda convive con la espada sagrada Ex, su compañera de batalla, con quien pasa gran parte del tiempo.
Su relación con Ex suele ser cómica, pues la espada se escandaliza constantemente por lo fácil que Hime cede a las torturas.
Se le permite tener y usar un teléfono inteligente, y su celda cuenta incluso con enchufes para cargarlo.
El grillete con bola de hierro que lleva como prisionera puede quitárselo ella misma, sin mayores restricciones.
En lo cotidiano, casi no tiene inconvenientes prácticos en su “vida carcelaria”.
La convivencia con los miembros del ejército del Maou es básicamente amistosa.
Debido a este trato cómodo, Hime no siente ninguna insatisfacción con su vida actual.
De hecho, vive más relajada y feliz que cuando era la estricta comandante del Tercer Escuadrón.
Al principio, Hime se mostraba orgullosa y desafiante, asegurando que jamás cedería ante la tortura.
No obstante, a medida que avanza la historia, no solo comienza a disfrutarla, sino que llega a exigir caprichosamente: “prefiero carne en vez de verduras”.
Las torturas que recibe son, en realidad, deleites como comidas deliciosas, cosas adorables o experiencias placenteras.
Frente a estas tentaciones, Hime cae una y otra vez y suelta “secretos” del ejército real.
La mayoría de los secretos que revela son triviales, más cercanos a curiosidades y datos inútiles que a información militar.
Suelen ser pequeñas anécdotas o conocimientos tipo “trivia” que no sirven para atacar o debilitar al reino.
Ocasionalmente, Hime sí llega a mencionar datos realmente peligrosos.
Entre ellos se encuentran la ubicación de tesoros nacionales o brechas en la defensa del reino.
Sin embargo, el Maou descarta estos datos con excusas ridículas o razones absurdas.
Por esa razón, incluso la información valiosa que Hime llega a soltar nunca se aprovecha de forma seria.
Con el tiempo, Hime se acostumbra tanto a este ciclo que comienza a esperar con ilusión la siguiente sesión de “tortura”.
Incluso cuando gana, como en la chanbara de playa, no pide ser liberada y prefiere que todos sigan disfrutando del juego.
Este comportamiento muestra que, para ella, la vida actual con el ejército del Maou es, en el fondo, la mejor vida que ha tenido.
Hime ha pasado de prisionera reacia a una especie de invitada consentida que disfruta de su “cautiverio”.
Con Ex, la espada sagrada
Ex es la espada sagrada que luchó junto a Hime en incontables batallas.
Ahora comparte la celda con ella y actúa a menudo como la voz de la razón.
Ex se desespera cada vez que Hime se deja vencer fácilmente por una nueva tortura deliciosa o adorable.
En repetidas ocasiones la regaña o se burla de su falta de resistencia psicológica.
Aun así, la relación entre Hime y Ex es cercana y cómplice.
Su dinámica aporta un tono humorístico a la historia, contraponiendo la nobleza heroica de su pasado con la flojera actual de Hime.
Con Inki y Youki
Inki y Youki son miembros del ejército del Maou que participan en varias “torturas” de tipo deportivo.
Inki fue derrotado instantáneamente por Hime en la chanbara de playa, impresionado por su velocidad mortal.
Youki, con experiencia en baloncesto, logró vencer a Hime en el duelo de tiros libres gracias al tecnicismo de las reglas.
En la chanbara de playa y en las batallas de pistolas de agua, sin embargo, pudo ver de primera mano lo temible que es Hime como combatiente.
La relación de Hime con ambos es amistosa y competitiva.
En vez de odiarlos como enemigos, los trata casi como compañeros de juegos y rivales deportivos.
Aunque es una guerrera que no teme ser herida en combate, Hime tiene debilidades muy humanas.
Una de las más evidentes es su terror a las inyecciones.
En el lugar donde está prisionera, se realiza un chequeo médico mensual para controlar la salud de los reclusos.
Al enterarse de que el examen incluye extracción de sangre, Hime entró en pánico.
El miedo a la aguja fue tan intenso que terminó confesando secretos sin que nadie la estuviera torturando.
Esta reacción resalta lo cómico de su carácter: una heroína que no teme la muerte en batalla, pero tiembla ante una simple jeringa.
Su falta de autodisciplina en temas de comida, descanso y comodidades también la hace muy vulnerable a tentaciones.
Se autodefine casi como una persona “floja y autocomplaciente” cuando no está en modo heroína.
Inicialmente, Hime encarna la imagen de la princesa guerrera: orgullosa, inflexible y lista para morir antes que entregar secretos.
Conforme avanza la trama, esta imagen se resquebraja para mostrar a una chica muy humana, llena de caprichos, miedos y gustos mundanos.
La convivencia con el ejército del Maou y la rutina de “torturas placenteras” suavizan su carácter severo.
Comienza a priorizar el confort, la diversión con todos y los pequeños placeres sobre la rígida disciplina de su pasado.
Su capacidad de combate y su valor en la batalla nunca desaparecen.
No obstante, la historia juega constantemente con el contraste entre la heroína casi invencible y la chica que llora por una extracción de sangre o pide más carne en el menú.
Al aceptar y disfrutar las actividades con sus “enemigos”, Hime se convierte en un puente humorístico entre ambos bandos.
Su evolución muestra que incluso la más noble de las princesas puede querer, ante todo, una vida cómoda, sabrosa y llena de cosas adorables.
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