Kuseno-hakase es un anciano científico justiciero del mundo de One Punch-Man que convierte a Genos en un poderoso cíborg y actúa como su mentor y figura de abuelo, destacando por su peculiar peinado en forma de seta.
Kuseno-hakase es el hombre que rescató a Genos tras el ataque de un “cíborg loco” que asesinó a la familia del joven y destruyó su pueblo.
Al ver el deseo de Genos de vengarse a toda costa, aceptó someterlo a una operación de conversión en cíborg, dándole el cuerpo mecánico que lo convertiría en el héroe de clase S conocido como el “Cíborg Demonio”.
Es un científico de avanzada edad, con aspecto bonachón y un llamativo cabello que recuerda a un hongo.
Pese a su apariencia tranquila, mantiene una feroz determinación para perseguir al “cíborg loco” que también acabó con su propia familia.
Kuseno-hakase no solo repara y mejora a Genos, también intenta proteger su humanidad y su equilibrio emocional.
Con el tiempo llega a verlo como a un nieto, y se preocupa profundamente por el rumbo que toma la vida del joven héroe.
Origen de la relación con Genos
Cuando Genos era un adolescente normal, su pueblo fue atacado por un cíborg descontrolado que masacró a sus habitantes, incluida su familia.
Genos apenas sobrevivió, gravemente herido, hasta que fue encontrado y atendido por Kuseno-hakase.
Compadecido por su situación, Kuseno-hakase escuchó la petición de Genos de obtener poder para vengarse.
Aceptó su deseo y lo transformó en cíborg mediante cirugía y tecnología avanzada, iniciando una relación de cooperación en la búsqueda del “cíborg loco”.
Desde entonces, Kuseno-hakase y Genos investigan juntos, compartiendo el mismo enemigo y objetivo de venganza.
Para Kuseno-hakase, el “cíborg loco” también es el asesino de su familia y la raíz de su odio.
Preocupación por la venganza de Genos
Aunque Kuseno-hakase apoya el deseo de Genos de ser más fuerte, teme que su vida quede consumida por la venganza.
Ha cuidado de él desde que era prácticamente un niño, y se siente responsable tanto de su cuerpo mecánico como de su destino.
Por eso, se esfuerza en mantener la “humanidad” de Genos incluso después de convertirlo en cíborg.
Un detalle clave es que, por decisión de Kuseno-hakase, Genos sigue obteniendo energía a través de la comida, para que pueda conservar el gusto y la experiencia humana de comer.
Más tarde, cuando Genos conoce a Saitama, Kuseno-hakase observa con alivio cómo su discípulo empieza a recuperar cierta normalidad emocional.
Lo llena de alegría ver que Genos tiene por fin a alguien que lo inspira más allá de la venganza y el odio.
Encuentro con Saitama
En un momento posterior de la historia, Kuseno-hakase conoce a Saitama en persona.
Al interactuar con él, llega a la conclusión de que Saitama es “el último bastión” de la humanidad de Genos, el punto de apoyo que puede evitar que su mente se hunda en la oscuridad.
Con esa convicción, Kuseno-hakase decide confiarle a Saitama el futuro de Genos.
Le encomienda, de forma implícita, que siga siendo la referencia que mantenga al joven cíborg en el lado correcto.
Asalto de la serie “Máquina Dios”
Mientras Saitama duerme para que se registren sus datos físicos, la serie de robots llamada “Máquina Dios” ataca por sorpresa el laboratorio de Kuseno-hakase.
El objetivo de la incursión es eliminar a Genos, que en ese momento se encuentra en las instalaciones.
Durante el ataque, Kuseno-hakase sufre heridas gravísimas y se da cuenta de que su vida está llegando al final.
Aun así, reúne fuerzas para transmitirle a Genos todo lo que le queda por darle.
Le entrega a Genos sus últimas piezas de mejora, un conjunto final de refuerzos pensados para aumentar todavía más su poder.
Al mismo tiempo, le pide que use esos nuevos componentes no para hundirse en la venganza, sino para escapar de la serie Máquina Dios y sobrevivir.
Últimas palabras y remordimientos
En sus últimos momentos, Kuseno-hakase se disculpa con Genos por haberlo arrastrado a su propia venganza.
Confiesa que se arrepiente de no haber podido vivir tranquilamente con él, disfrutando de una vida normal lejos de la violencia.
Su mayor preocupación es que la existencia de Genos haya sido monopolizada por el odio.
Por eso, su “testamento” moral es un ruego para que no se deje consumir por esa oscuridad.
Finalmente, Kuseno-hakase muere tras entregar el último set de mejoras y pedirle a Genos que huya.
Su fallecimiento se convierte en el detonante que enciende por completo la furia contenida de Genos.
Ataque de Genos al laboratorio del Dr. Bofoi
Pese a la voluntad de Kuseno-hakase, la muerte del científico provoca que Genos estalle de rabia.
Ignorando la petición de huir, dirige su odio hacia quien se cree responsable de la serie Máquina Dios: el Dr. Bofoi.
Convencido de que el Dr. Bofoi es el creador en la sombra de esos robots, Genos se dirige solo a su laboratorio.
Allí logra penetrar en las defensas y, en un enfrentamiento directo, le asesta un golpe con la mano convertida en cuchilla al pecho del científico.
Sin embargo, el ataque no resulta mortal, ni siquiera decisivo.
El Dr. Bofoi también se ha convertido en cíborg, y su cuerpo reforzado, junto con la ayuda de sus unidades de combate “Metal Pawn”, le permite aguantar el asalto.
El malentendido y la verdadera amenaza
El combate entra en un punto muerto, con ambos bandos trabados en una lucha que no acaba de resolverse.
El Dr. Bofoi, viendo la situación, comprende que Genos actúa movido por un gran malentendido.
Intentando aclarar su inocencia, el Dr. Bofoi trata de explicarle que él no es el responsable del sufrimiento de Genos ni de la muerte de Kuseno-hakase.
No obstante, Genos, dominado por el resentimiento, rechaza cada palabra, tildándola de mentira o de simple excusa.
En ese contexto, y haciendo uso de sus recursos tecnológicos, el Dr. Bofoi realiza un rastreo inverso para localizar al verdadero cerebro detrás de los incidentes.
Consigue, por fin, identificar la posición del auténtico villano que manipula los acontecimientos desde las sombras.
El Dr. Bofoi entonces le propone a Genos que lo acompañe si de verdad quiere conocer la verdad.
Le ofrece una oportunidad de ir más allá de su odio y enfrentar al auténtico responsable.
Revelación sobre Kuseno-hakase
Lejos de calmarse, esa propuesta enfurece aún más a Genos, que se lanza de nuevo al ataque.
Pero antes de que la situación escale más, una alarma estridente retumba por todo el laboratorio del Dr. Bofoi.
Por primera vez, el Dr. Bofoi muestra una ansiedad evidente, algo muy raro en alguien tan frío y calculador.
La causa es que uno de sus viejos proyectos, el cíborg conocido como “Caballero de Conducción”, ha sobrepasado las medidas de seguridad y está intentando atacar a seres humanos.
El Dr. Bofoi, alarmado, analiza rápidamente la información y llega a una conclusión inquietante.
Alguien ha sobreescrito sus programas de seguridad de manera tan profunda que solo puede explicarse si el responsable ha ido más allá de los límites humanos.
En ese momento exclama, comprendiendo por fin la magnitud de la amenaza: la clave está en la “digitalización de la mente”, la conversión total de la consciencia en datos.
Y el nombre que pronuncia, sorprendido de que “ya hubiera dejado de ser humano”, es Kuseno-hakase.
Esta revelación sugiere que Kuseno-hakase pudo haber transferido o extendido su mente al mundo digital antes de morir, o que una versión suya ha seguido evolucionando en la red.
El científico anciano, antaño mentor cariñoso de Genos, se perfila ahora como alguien que quizá cruzó una frontera ética y tecnológica inimaginable.
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