Venetim Leopool es un delincuente político y estafador de alto nivel, condenado por intentar vender el palacio real a una compañía de circo y actualmente sirve, irónicamente, como comandante formal del Cuerpo de Castigo de Héroes 9004.
Venetim Leopool es un hombre que ostenta el título de “héroe”, aunque su reputación pública está ligada sobre todo a sus delitos de estafa y traición.
Dentro del Cuerpo de Castigo de Héroes 9004 actúa como comandante nominal, mientras cumple su condena.
Es conocido en el reino como “el gran estafador que casi vendió el palacio real a un circo”.
A pesar de su cargo, casi todas las responsabilidades reales de mando están delegadas en Xylo Forbartz.
Venetim destaca por su verbo fácil y su capacidad para improvisar mentiras convincentes al instante.
Fuera de eso, es básicamente un inútil con mal temple que suele perder la calma en las peores situaciones.
Afiliación principal: Cuerpo de Castigo de Héroes 9004
Posición: Comandante formal del Cuerpo de Castigo de Héroes 9004
En la estructura oficial, Venetim es “el que manda” sobre los demás héroes castigados.
En la práctica, él mismo le cede el mando efectivo a Xylo Forbartz, quien toma las decisiones tácticas y estratégicas.
Su rol incluye también servir como figura de enlace entre los héroes castigados y los funcionarios del reino.
Es, además, el encargado directo del cuidado y seguimiento de Tatsuya.
Cargos criminales:
Estafa
Malversación de fondos
Violación de los derechos sagrados
Preparación de rebelión interna
Entre todos sus crímenes, el más llamativo es haber intentado vender el palacio real a una compañía circense.
Este acto lo convirtió en un delincuente político de alto perfil y lo llevó a terminar en el Cuerpo de Castigo.
Su expediente criminal hace que las autoridades lo consideren extremadamente peligroso en términos de manipulación y engaño.
Sin embargo, su cobardía cotidiana y su nerviosismo constante chocan con la imagen clásica del “maestro del crimen”.
Venetim es, ante todo, un mentiroso profesional.
Su especialidad es soltar mentiras de emergencia, perfectamente calculadas para salir del paso.
Está tan acostumbrado a mentir que ha empezado a perder de vista sus propios pensamientos reales.
Le cuesta distinguir qué partes de su discurso son estrategia y cuáles son sentimientos auténticos.
De cara al exterior, mantiene una sonrisa despreocupada y una actitud algo payasa.
Pero detrás de esa fachada se esconde un cobarde crónico, incapaz de sostener la presión cuando las cosas se ponen realmente serias.
Curiosamente, los funcionarios de prisiones del reino lo perciben como un tipo muy distinto.
Para ellos, Venetim es “un sujeto algo poco fiable y normalmente inútil, pero extrañamente respetado por los demás criminales y con una mente muy aguda”.
Esa imagen de “cerebro oculto” le da cierto aire de prestigio involuntario dentro de la burocracia del castigo.
En realidad, su supuesta brillantez se reduce casi por completo a su habilidad para improvisar engaños.
En el día a día suele ser quien trae las malas noticias al resto del equipo.
Lo hace siempre con prisas, nervioso y alterado, lo que refuerza aún más su fama de ser un completo manojo de nervios.
Su gran talento radica en la oratória y el engaño.
Puede inventar explicaciones plausibles, coartadas o discursos motivadores en cuestión de segundos.
Esa habilidad le permite parecer increíblemente competente al primer vistazo.
Cuando alguien lo escucha hablar por primera vez, es fácil pensar: “Este hombre lo tiene todo bajo control”.
Sin embargo, más allá de esa superficie verbal, Venetim carece de competencias sólidas.
No es un estratega militar, no destaca en combate ni en logística y su capacidad de liderazgo real es muy limitada.
Su “dirección” del Cuerpo de Castigo de Héroes 9004 consiste, en esencia, en sonreír, hablar bonito y luego dejar que Xylo Forbartz resuelva todo.
Esa combinación da lugar a una figura extraña: un comandante que parece clave pero que, en realidad, casi nunca decide nada efectivo.
Dentro del Cuerpo de Castigo, Venetim hace de paraguas político y rostro público del escuadrón.
Frente al reino y sus funcionarios, él es la cara “oficial” de los héroes castigados.
Con los miembros del equipo, mantiene una relación marcada por su carisma verbal más que por un verdadero liderazgo.
Los criminales y héroes castigados suelen sentir cierta afinidad hacia él, quizá porque reconocen en Venetim a alguien igual de torcido que ellos.
Su relación con Xylo Forbartz es particularmente importante.
Xylo es quien realmente manda en el terreno, mientras Venetim finge ser el responsable para las apariencias.
Además, Venetim tiene el rol específico de cuidar y supervisar a Tatsuya.
En la práctica, esto lo convierte en una especie de tutor nervioso que intenta mantener a Tatsuya dentro de los límites sin perder la propia compostura.
Esa dualidad entre imagen y realidad –el gran estafador comandante que, en el fondo, es un cobarde parlanchín sostenido por gente más competente– es uno de los ejes cómicos y dramáticos del personaje.
Venetim Leopool fue uno de los primeros personajes concebidos para la obra “Yūsha-kei ni Shosu: Chōbatsu Yūsha 9004-tai Keimu Kiroku”.
La compañía responsable de la obra, conocida como Rocket Shokai (Compañía Cohetería), lo diseñó muy pronto al imaginar cómo sería un escuadrón de castigo dirigido por un estafador.
La idea inicial era que Venetim fuera un personaje realmente brillante y competente.
Se pensaba en él como un genio capaz de resolver cualquier problema, un pilar seguro para el lector.
Sin embargo, los creadores decidieron que esa sensación de seguridad jugaba en contra del tono de la serie.
Querían eliminar el “sentimiento de tranquilidad” de pensar: “Mientras esté Venetim, todo saldrá bien”.
Por eso, el concepto evolucionó hacia lo que es ahora: un estafador inútil, cobarde y sobrevalorado, que se sostiene sólo por su labia.
Este cambio lo convirtió en una fuente constante de tensión y comedia, al subrayar que el supuesto comandante del grupo es, en realidad, la persona menos fiable de todas.
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