Yoko Inari es una antagonista femenina de Kemono Jihen, una poderosa bakegitsune que controla en secreto la organización policial japonesa mientras actúa en la sociedad humana bajo una identidad falsa.
Género: femenino.
Especie: bakegitsune, una zorra monstruosa capaz de usar ilusiones y manipulación mental.
Forma original: una zorra de pelaje rojo.
Nombre usado en la sociedad humana: Yoko Inari.
Nombre verdadero: Ii.
Voz: Kana Hanazawa.
Yoko Inari es una mujer de apariencia seductora, figura llamativa y actitud juguetona, pero su mirada fría revela enseguida que no es alguien de fiar.
Aunque parece una funcionaria humana, en realidad es una monstruosa zorra que opera como inspectora de policía y mueve los hilos de la institución desde las sombras.
Gracias a su poder, mantiene confundidos y sometidos a numerosos agentes de policía, convirtiéndolos en marionetas útiles para sus planes.
Su objetivo principal es reunir las “piedras” de los monstruos, incluida la piedra vital que posee Kabane Kusaka.
Yoko Inari pertenece al grupo de las bakegitsune y se encuentra entre las más poderosas de su especie.
Por un antiguo pacto con Kohachi Inugami, asumió el papel de vigilar y controlar a los monstruos desde el lado “visible” de la sociedad.
Sin embargo, esa cooperación nunca nació de una verdadera lealtad, sino de su propio beneficio.
Cuando Kohachi Inugami regresó a Shikoku, Yoko aprovechó la ocasión para cruzar una línea prohibida, lo que acabó rompiendo su relación de colaboración.
Yoko Inari procede de la aldea de las zorros de Kioto.
Es hermana mayor de Yone, la jefa de esa aldea.
También tuvo un hijo recién nacido al que, en el pasado, arrojó a un río.
Este detalle muestra hasta qué punto su crueldad no se limita a enemigos o desconocidos.
Yoko Inari posee una fuerza extraordinaria incluso entre las bakegitsune.
Además de sus capacidades naturales como monstruo, usa el poder de las piedras para manipular la mente de las personas.
Con sus ilusiones puede hechizar a humanos, doblegar voluntades y transformar a la policía en una red de obedientes peones.
Para ella, los humanos no son ciudadanos ni aliados, sino simple “comida”.
Yoko Inari es una ambiciosa decidida a dominar Japón entero.
Su plan consiste en usar el poder de las piedras para someter a todo el país bajo su control.
Más adelante, llega a convertirse en primera ministra y propone el llamado “Plan de Transformación de la Humanidad en Monstruos Verdaderos”.
Bajo su mandato, Japón queda dominado y aislado del exterior.
Yoko no puede alejarse de Tokio por ciertas circunstancias, así que suele enviar a subordinados poderosos para resolver los problemas en su lugar.
Entre ellos se encuentra Nobimaru, una bakegitsune de gran fuerza que trabaja para ella mediante un contrato.
La promesa que ofrece es simple y tentadora: cuando logre dominar Japón, cumplirá los deseos de quienes la ayuden.
En la sociedad humana, esos subordinados aparecen como agentes bajo su mando directo dentro de la Policía Metropolitana.
A primera vista, Yoko habla con tono ligero, coqueto y casi infantil.
Se muestra cercana con Kabane Kusaka, sus compañeros y hasta con sus subordinados, pero sus ojos casi nunca transmiten verdadera calidez.
Su verdadera naturaleza es cruel, codiciosa y despiadada.
No duda en sacrificar a inocentes, manipular recuerdos o desechar a sus propios aliados si eso favorece sus planes.
Uno de sus actos más despreciables es la forma en que trata a Kon.
Kon la adora como si fuera una figura materna, pero ese afecto es producto de una manipulación.
Yoko alteró sus recuerdos tras hacerle presenciar una tragedia relacionada con su familia y su maestra, y luego la condicionó para que la venerara.
Este abuso provoca una intensa ira incluso en Kabane Kusaka, quien rara vez expresa emociones con tanta fuerza.
Yoko Inari no inspira lealtad genuina.
Salvo Kon, que está manipulada, casi nadie entre sus subordinados la aprecia de verdad.
Incluso otras bakegitsune la llaman “basura” y afirman que no existe ninguna zorra que realmente la quiera.
Su autoridad se sostiene más en el miedo, la conveniencia y los contratos que en el respeto.
Cuando las cosas no salen como desea, Yoko pierde la paciencia con facilidad.
En sus ataques de ira, puede devorar al azar a humanos hechizados o incluso a monstruos bajo su mando.
Esa combinación de poder, capricho y crueldad la convierte en una líder extremadamente peligrosa.
No solo es una enemiga temible, sino también una superior insoportable para cualquiera que deba servirla.
“Puedes oler el aroma que dejé, si quieres.”
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