Sagan fue el Gran Maestro de la Sinfónica de Nueva York, reconocido como un héroe que detuvo la invasión de los D2 y recibió profundo respeto por parte del padre de Takt Asahina. Sin embargo, bajo una apariencia humilde y tranquila, fue responsable de tragedias devastadoras, incluyendo la muerte de Kenji Asahina y la masacre de Boston, utilizando los poderes de Jigoku y manipulando el mineral oscuro. Extremadamente marcado por las voces de los moribundos durante la guerra, su visión se distorsionó hasta concluir que el sacrificio y el dolor eran necesarios para la paz mundial. Finalmente, tras confrontar a Takt Asahina, Sagan murió a manos de su sucesor, pero su legado como héroe, aunque irónicamente, perduró entre la humanidad.
Sagan mantenía una imagen siempre humilde y de modales suaves, lo cual contrastaba con el cargo de máxima autoridad de la Sinfónica de Nueva York y su papel en la primera línea de combate.
Era una persona extremadamente responsable, llena de humildad y amabilidad en su trato diario.
No obstante, la carga mental de liderar la batalla contra los D2 y decidir el destino de miles de vidas lo llevó a una profunda crisis emocional.
Con el tiempo, comenzó a idealizar la muerte como un acto de sacrificio glorioso, especialmente cuando se trataba de salvar a quienes amaba.
Este enfoque distorsionado lo llevó a ver el dolor y la desesperación como una especie de canto de alegría.
A pesar de todo, siempre mostró aprecio y respeto por aquellos que seguían su propio camino de luz, como Kenji y Lenny.
Sagan fue el jefe supremo de la Sinfónica de Nueva York y poseía el título de Gran Maestro.
Durante la guerra contra los D2, él mismo luchaba al frente junto a los Musicarts Tengoku y Jigoku, inspirando a los soldados y enfrentando al enemigo directamente.
En 2043, después de que la mayoría de D2 fueran derrotados y los restantes entraran en letargo, anunció la "Declaración de Sagan", por la cual la Sinfónica vigilaría a los D2 restantes e instó a una contención temporal de la música.
En 2047, durante el incidente del mineral oscuro en los sótanos de la Sinfónica, Sagan perdió la vida.
- Kenji Asahina: Admiraba profundamente al padre de Takt Asahina, considerándolo un faro de luz incluso en tiempos oscuros.
- Felix Schindler: Le confiaba y valoraba como subordinado leal.
- Orpheus (Jigoku): Aunque su relación con Jigoku y Tengoku era profesional y cercana, Sagan solo mostró verdadera admiración por quienes desafiaron su locura.
- Takt Asahina: Veía un futuro esperanzador en él, posiblemente por ser hijo de Kenji y por su capacidad para traer luz con la música, motivo por el cual separó a Schindler de él.
"Yo amo este mundo."
"Denle un aplauso. Mi comedia ha terminado."
El Héroe y Su Caída
Sagan fue inicialmente un luchador puro por la humanidad, liderando la Sinfónica y a los Musicarts en la batalla directa contra los D2.
Era visto como un “héroe” que daba esperanza al pueblo, manteniéndose siempre firme para no infundir miedo.
Con el tiempo, la constante exposición a las muertes en la guerra y la responsabilidad de ordenar sacrificios, incluso la de los Musicarts, lo agotaron mental y emocionalmente.
El Dolor y el Nacimiento de la Locura
A medida que sufría por las muertes causadas por su mando, empezó a idealizar el sacrificio y el dolor como algo bello y glorioso.
Cuando tocó el gigantesco mineral oscuro en las ruinas, escuchó los gritos de desesperación de las almas y, ya derrotado por la desesperanza, desarrolló la creencia de que la desesperación y el dolor eran la verdadera canción de alegría.
El Plan Macabro
Elaboró un plan extremo: atraer a los D2 hacia América, sacrificar a sus compatriotas y así aislar la amenaza del resto del mundo.
Según su visión, este sacrificio terrible otorgaría al mundo la tranquilidad negada hasta entonces.
Observaba su propia obra con una mezcla de agonía y satisfacción, repitiendo: “Duele, duele. Siento que voy a romperme”.
Confrontación Final y Redención
Tras la muerte de Lenny, Sagan inició la última fase de su plan al provocar el caos en el sótano de la Sinfónica con el mineral oscuro.
Al presentarse ante Takt Asahina, confesó su amor por el mundo y expuso su retorcida lógica sobre el dolor y el sacrificio.
Takt Asahina lo contradijo, defendiendo que la música le da sentido a la lucha y es la salvación de las personas.
Finalmente, al recordar su antiguo amor por la música y ver a alguien capaz de detenerlo, Sagan aceptó su derrota con serenidad y dijo “Denle un aplauso. Mi comedia ha terminado”, antes de morir atravesado por Unmei.
El Legado Silencioso
En materiales complementarios se revela que Sagan había dejado registros confesando su implicación como artífice del plan, previendo el fracaso.
No obstante, para evitar perder la confianza de la gente en la Sinfónica, su responsabilidad se ocultó y el incidente se presentó como un accidente inexplicable.
Su trágico destino: terminar como un “héroe” para la humanidad, aunque él mismo deseaba el juicio y la muerte, es irónico en extremo.
- Su frase final es similar a las supuestas últimas palabras de Beethoven, suceso igualmente trágico.
- A pesar de su sentido distorsionado del sacrificio, nunca perdió del todo la conciencia de sus actos y aceptó la necesidad de ser detenido.
- La Sinfónica optó por proteger la imagen de Sagan y ocultar la fea verdad para evitar el caos social.
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