Frederica fue una joven venerada como “la Santa de la Compasión” en la ciudad occidental, conocida por brindar sanación y consuelo a quienes la rodeaban. Muy cercana a los hermanos Aldridge, su trágico destino marcó profundamente sus vidas. Aunque dotada de un aura sagrada e idolatrada por muchos, fue tratada más como un símbolo que como una persona, lo que llevó a su fallecimiento al no recibir el cuidado y la atención médica que necesitaba. Tras su muerte, su recuerdo y bendición continúan influyendo en aquellos que la amaron.
No se especifican datos concretos sobre su aspecto físico, edad, estatura, peso o características similares.
Era una joven llena de gentileza, bondad y una profunda empatía por los demás. Su actitud transmitía paz y ternura, siendo incapaz de rechazar el afecto o las necesidades de las personas a su alrededor. Incluso en los momentos más difíciles, mantuvo una actitud compasiva y autosacrificada, anteponiendo el bienestar de otros al suyo propio.
Frederica fue llevada por un acaudalado hombre de la ciudad occidental y convertida en una figura de adoración, conocida por su capacidad de sanar y consolar. Sin embargo, esa posición le negó los derechos y cuidados de una persona común. Su vida estuvo marcada por la sumisión y la explotación a manos de quienes la consideraban poco menos que una reliquia viviente.
- Hazelita Aldridge: La joven Hazelita sentía gran afecto por Frederica, llegando a tenerla como referente y amiga cercana.
- Gieselbert Aldridge: El hermano de Hazelita, Gieselbert, trató en varias ocasiones de rescatarla del encierro impuesto por el acaudalado hombre, pero Frederica, preocupada por la seguridad y el estatus de los Aldridge, le negó tal posibilidad.
- Sentimientos secretos: Frederica albergaba en secreto sentimientos hacia Gieselbert.
- Cecilia: Tras la muerte de Frederica, gracias al poder de Cecilia se revela que la santa había protegido y valorado profundamente a Hazelita y Gieselbert, bendiciéndolos especialmente.
“La Santa de la Compasión”
Hace diez años, en la ciudad occidental, Frederica era reconocida y reverenciada como la “Santa de la Compasión” por su capacidad de sanar y brindar calma.
Negación y abandono
Al enfermar ella, quienes la rodeaban se negaron a aceptarlo: “No es posible que la santa enferme”, decían, negándole la atención médica que requería. Fue vista como un símbolo, no como una persona, y su enfermedad fue ignorada.
El intento de rescate
Hazelita se encariñó con ella y Gieselbert intentó, en repetidas ocasiones, sacarla de la mansión del acaudalado hombre, pero Frederica lo rechazó por temor a dañar la reputación de la familia Aldridge.
El final trágico
A medida que su salud se deterioraba, Gieselbert denunció el maltrato al clero, pero como consecuencia, fue encerrado. Solo pudieron sacar a Frederica cuando ya era demasiado tarde y su enfermedad era irreversible.
Secuelas y redención
La culpa de Hazelita y Gieselbert perduró durante años, hasta que, gracias a los poderes de Cecilia, descubren que Frederica nunca dejó de preocuparse por ellos y que, incluso después de su muerte, los bendijo y protegió.
- Su vida, muerte y bendición perduran como influencia sobre los trama y destinos de Hazelita y Gieselbert.
- Es mencionada post mortem y se la considera una figura sagrada más allá de su propio sacrificio.
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