Touma Inaba es el protagonista masculino de Sakura Diaries, un estudiante que fracasó en el examen de ingreso universitario y pasa a ser un aspirante que sueña con entrar en la Universidad Keio, donde estudia Mieko Yotsuba.
Touma Inaba, apodado Tonma, tiene 18 años al inicio de la historia.
Es un aspirante universitario que asiste a la academia preparatoria Kamizono en Tokio.
Proviene de una familia que dirige una posada termal.
Su relación con sus padres es mala, y en los días de cierre llega a apropiarse del baño de la posada como si fuera suyo.
Su objetivo principal es ingresar en la Universidad Keio.
La razón de esa elección no es académica, sino su enamoramiento a primera vista de la bellísima Mieko Yotsuba.
Durante su año de preparación vive en casa de un tío.
Allí comienza una convivencia con su prima y amiga de la infancia, Urara Kasuga.
Nombre: Touma Inaba
Apodo: Tonma
Género: masculino
Edad al inicio de la historia: 18 años
Situación: aspirante universitario
Centro de estudios: academia preparatoria Kamizono, en Tokio
Meta académica: Universidad Keio
Familia: hijo de propietarios de una posada termal
Voz en OVA y versión de Sega Saturn: Mitsuaki Madono
Touma está retratado como un protagonista profundamente egoísta y difícil de simpatizar.
Su rasgo más repetido es una obsesión superficial con la apariencia femenina, resumida en su propia actitud de ser “exigente con la cara y el pecho de las mujeres”.
A menudo critica el físico de las mujeres pese a no destacar él mismo por su atractivo.
También cambia de actitud según su conveniencia, por ejemplo cuando descubre que una chica con gafas era atractiva o cuando una chica de poco busto desarrolla más pecho.
Su visión del sexo y de las relaciones está presentada como especialmente problemática.
Llega a hablar de conseguir una novia como si buscara una forma cómoda de perder la virginidad, equiparando en su pensamiento a una pareja con una trabajadora sexual.
Incluso considera el matrimonio como una excusa útil para evitar el uso de anticonceptivos.
La obra no ofrece una explicación clara del origen de esa mentalidad, ni la vincula de forma concluyente a trauma, ignorancia o misoginia reactiva.
Según una prueba psicológica realizada por Urara, Touma posee una personalidad astuta y dada a la mala maña.
La serie también lo presenta como alguien que suele sacar conclusiones por su cuenta sin hablar realmente con la otra persona.
Toda la narración está muy ligada a su monólogo interior.
Su forma de hablar sugiere por momentos que recuerda el pasado desde un futuro ya resuelto, aunque en realidad muchas veces solo refleja su tendencia a fantasear y a convencerse de sus propias ideas.
Touma oculta que sigue siendo aspirante y finge ser estudiante de Keio para salir con Mieko Yotsuba.
Cuando amenaza con salir a la luz su mentira, termina confesando por su cuenta que no era universitario, sino alumno de academia.
Más adelante mantiene relaciones tanto con Mieko como con Urara, y aun así sigue involucrándose con otras mujeres.
Después de acostarse con ellas, suele interpretar la situación unilateralmente sin comprobar lo que sienten o piensan.
En un momento rechaza a Etsuko, una mujer adulta con pareja, comparándola con Urara.
También existe un episodio en el que intenta abalanzarse sobre Momoe, que todavía era estudiante de secundaria, aunque termina deteniéndose.
La obra deja en el aire si amaba de verdad a Urara más allá de la entrega incondicional que ella le ofrecía.
Ese punto, junto con la razón por la cual Urara deseaba tener un hijo suyo, es presentado a menudo como uno de los mayores enigmas de la serie.
Urara es su prima, amiga de la infancia y principal figura femenina de su vida cotidiana.
Durante la convivencia, ella estudia y además se ocupa de cocinar para él mientras Touma se concentra en su examen.
Sin embargo, el trato de Touma hacia ella es con frecuencia ingrato y centrado en lo sexual.
El texto incluso menciona un pasado en el que, tras romper él los cristales de una escuela primaria por despecho, Urara acabó cargando con la culpa y renunció a ingresar en la universidad.
En varias escenas Touma llora o se conmueve ante el sufrimiento de Urara.
Ocurre, por ejemplo, cuando ella sufre un aborto espontáneo o cuando descubre que se ha autolesionado.
Aun así, para muchos lectores esas reacciones no transmiten una emoción clara.
La obra no explica de forma satisfactoria qué siente exactamente Touma ni por qué.
Mieko Yotsuba es la estudiante de Keio que despierta su obsesión inicial.
Touma decide que quiere entrar en esa universidad después de verla y quedar fascinado por su belleza.
Para salir con ella, miente sobre su situación académica.
Esa mentira se convierte en una de las muestras más claras de su oportunismo sentimental.
Cuando finalmente confiesa la verdad, el momento no lo redime por completo.
Se presenta más como una salida obligada ante el peligro de ser desenmascarado que como una verdadera muestra de madurez.
Touma no solo trata mal a varias mujeres, sino que también muestra poca empatía con el resto del elenco.
Un caso muy criticado es cuando malinterpreta la relación entre Koji y Mizuki, creyendo sin fundamento que perseguían un vínculo impuro.
En realidad, Koji estaba cuidando seriamente a Mizuki y tratando de llevarla al hospital.
Aun después de descubrir que eran hermanos y que ella padecía leucemia, Touma no muestra un arrepentimiento claro por sus suposiciones.
También se menciona que desprecia con facilidad a mujeres y niños.
Esa tendencia choca aún más porque al mismo tiempo se lamenta de que sus propios padres lo trataran como una herramienta al exigirle alto rendimiento académico.
La versión original del manga lo convirtió en un protagonista muy divisivo.
Muchos lectores abandonaban la obra pronto porque la historia se apoya en la idea de que una heroína principal envuelva y perdone a un protagonista muy egoísta.
A diferencia de otros personajes que sí son ridiculizados con intención clara, las expresiones faciales exageradas de Touma no buscan hacerlo entrañable.
Su aspecto cambia bastante entre capítulos, y esas deformaciones visuales suelen reforzar la incomodidad o el rechazo que provoca.
También se repite la idea de que sobrevive una y otra vez a situaciones casi mortales.
Entre ellas figuran engaños amorosos, un incendio durante una escena sexual, un intento de asesinato en carretera y un episodio de drogadicción forzada.
Por eso, entre lectores surgió incluso la broma o teoría de que Touma “muere” muchas veces dentro de la propia obra.
Su recorrido tiene algo de bucle de castigo, aunque rara vez se traduzca en aprendizaje real.
El texto sugiere que Touma no fue concebido como un simple protagonista de identificación fácil.
Más bien funciona como una figura deliberadamente desagradable que obliga al lector a preguntarse por qué ciertas conductas serían toleradas en un hombre si la historia las recompensa sentimentalmente.
Esa lectura se refuerza al insinuar preguntas como si la percepción del personaje cambiaría si ya fuera estudiante de Keio en lugar de aspirante.
También se plantea si el juicio del público sería distinto si el rol de seductor dependiente recayera en una mujer.
La obra presenta situaciones muy delicadas con un tono poco realista y a veces casi grotesco.
Lejos de buscar naturalismo, ese enfoque parece querer impedir que se confundan estas escenas con un drama romántico convencional.
OVA y versión de Sega Saturn
En estas adaptaciones, los rasgos más extremos y desagradables de Touma fueron eliminados.
Allí queda reducido a un protagonista romántico indeciso, apagado y bastante genérico.
Su relación con Urara también se suaviza mucho.
Su primer vínculo importante con ella pasa a ser algo tan inocente como enseñarle a enfriar takoyaki soplando, dándole un recuerdo de verano.
Estas versiones evitan casi por completo la crudeza moral de la obra original.
Por eso presentan un Touma bastante más fácil de aceptar, aunque menos singular.
Versión original del manga
En el manga, Touma es mucho más duro, mezquino y egocéntrico.
Casi nunca recibe reproches proporcionales al daño que causa, salvo cuando se trata de celos, infidelidades o accidentes que lo ponen en peligro.
Su historia se convierte así en un caso peculiar dentro del romance dramático.
No es un héroe torpe pero bienintencionado, sino un personaje cuya mediocridad moral ocupa el centro del relato.
El final sugiere que Touma logra por fin entrar en la Universidad Keio.
Sin embargo, ese desenlace está narrado con un aire casi irreal, como un sueño lejano.
Junto a Urara, de niño había dibujado un mapache y un conejo detrás del Gran Buda de Ushiku.
Esos animales parecen simbolizar debilidad y soledad, aunque el texto también insinúa un sentido sexual más provocador.
En el cierre visual se sugiere incluso un reencuentro entre versiones equivalentes o reencarnadas de ambos personajes.
Ese detalle acentúa la sensación de rareza y ambigüedad que rodea toda la figura de Touma.
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