Hyoma Kunato

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Hyoma Kunato
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Edad: 21
Género: Masculino
Nombre en inglés: Hyoma Kunato
Nombre japonés: 岐 兵馬(くなと ひょうま)
Nombre chino: 岐兵马
Nombre en coreano: 구나토 햐우마
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🎙️ Actor de voz de anime

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Takeo Ootsuka
Takeo Ootsuka
Japonés(Anime、Actor de doblaje)
Akira Sekine
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Japonés(Anime、Actor de doblaje)

🎬 Anime en los que aparece

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Mononogatari
Mononogatari
Fecha de lanzamiento: 10 de enero de 2023

Configuración del personaje

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Hyoma Kunato es el protagonista masculino del manga Mononogatari, un joven de 21 años perteneciente al clan de exorcistas de objetos espirituales conocido como los Saenome, especializado en sellar a los tsukumogami (objetos que han adquirido voluntad y vida).

Nombre: Hyoma Kunato

Sexo: Masculino

Edad: 21 años

Afiliación: Clan Saenome, Casa Kunato (una de las “Tres Grandes Familias”)

Posición: Heredero designado y futuro cabeza de familia

Profesión/rol: Exorcista y sellador de tsukumogami, guardaespaldas de Botan Nagatsuki

Rasgos físicos destacados: Cicatriz en la mejilla izquierda, mirada severa

Pronombre personal: “Yo mismo” (primera persona formal y marcial)

Actor de voz (anime): Takeo Otsuka

Hyoma Kunato es el protagonista de Mononogatari, una serie de manga donde los tsukumogami, objetos que han desarrollado conciencia y alma, conviven y chocan con los humanos.

Dentro de este mundo, Hyoma forma parte de los Saenome, especialistas en localizar, contener y sellar a estos seres cuando se vuelven peligrosos.

Procede de la Casa Kunato, una de las tres familias de élite de los Saenome, y está destinado a suceder a su abuelo, Zouhei Kunato, como cabeza de la familia.

La obra lo sigue mientras intenta conciliar su odio hacia los tsukumogami con la realidad de convivir con ellos bajo el techo de Botan Nagatsuki.

Hyoma tiene una personalidad muy similar a la de un samurái clásico: es extremadamente serio, correcto y disciplinado.

Es también muy estricto consigo mismo y con los demás, poco flexible y obstinado, pero con una determinación inquebrantable para cumplir lo que se propone.

Tiende a malinterpretar bromas y sutilezas, lo que lo vuelve algo “inocente” o torpe en lo social, a pesar de su apariencia intimidante.

A menudo cree que los detalles amables de quienes lo rodean forman parte de un “entrenamiento” o “disciplina”, lo que da lugar a situaciones cómicas.

Su manera de hablar es educada pero rígida, con un tono casi militar.

Cuando se pone nervioso o se altera, se le escapan expresiones anticuadas, como si hablara en un drama histórico, lo que contrasta con su seriedad habitual.

Hyoma es reservado y algo torpe para expresar sus sentimientos, por lo que suele quedarse corto de palabras en momentos importantes.

Aunque cree que casi no cambia de expresión, en realidad sí lo hace: simplemente no es consciente de ello hasta que otros se lo señalan.

El rasgo más llamativo de Hyoma es su mirada dura y su cicatriz en la mejilla izquierda, que hacen que muchos lo juzguen mal en el primer encuentro.

Esta apariencia intimidante provoca que, al conocerlo, algunas personas lo consideren agresivo o peligroso.

Normalmente mantiene un rostro serio y casi inexpresivo, lo que refuerza este malentendido.

Sin embargo, cuando hace un juramento ante Botan Nagatsuki, muestra por primera vez una sonrisa franca, de la que ni siquiera él mismo se da cuenta hasta que ella se lo comenta.

En combate contra tsukumogami que han causado daño a humanos, su expresión cambia radicalmente.

Su rostro se vuelve feroz, casi como el de un demonio o un guerrero enloquecido, dejando ver el odio profundo que alberga hacia esos seres.

En su infancia, Hyoma vivió un trauma decisivo: un tsukumogami que debía ser protegido por los Saenome, y que se creía inofensivo, traicionó esa confianza.

Este ser asesinó brutalmente, delante de sus ojos, a su hermano y a su hermana mayores, que eran como figuras paternas para él.

Este hecho marcó por completo su vida y le generó un odio generalizado hacia todos los tsukumogami, sin distinción.

Mientras su abuelo Zouhei Kunato aboga por evitar la violencia cuando es posible, Hyoma piensa que los tsukumogami peligrosos deben ser sellados de inmediato, sin contemplaciones.

Desde los 12 años lucha en combates reales contra tsukumogami, incluso antes de ser reconocido formalmente como Saenome.

Tras la muerte de sus hermanos, dedicó prácticamente toda su adolescencia a entrenar y a cazar tsukumogami, dejando de lado una vida normal.

Su cuerpo está lleno de cicatrices, testigos de innumerables batallas.

A los 18 años consiguió una hazaña excepcional: derrotó él solo al tsukumogami conocido como la Teja Demoníaca de Ohu, uno de los tres grandes tsukumogami más poderosos de la región de Tohoku, comparable a los “Tres Grandes Tsukumogami de Kioto”.

Como heredero de la Casa Kunato, Hyoma ha sido entrenado bajo la tutela de su abuelo, Zouhei Kunato, un Saenome experimentado que prefiere evitar la violencia.

Zouhei, preocupado por el odio desmedido de su nieto hacia los tsukumogami, decide someterlo a una especie de “reeducación práctica”.

Para ello, Zouhei organiza que Hyoma se instale durante un año en la residencia de Botan Nagatsuki, una humana que alberga en su interior un alma de tsukumogami (un “marebito”).

La idea de Zouhei es que Hyoma conviva con tsukumogami y con Botan, y aprenda a comprenderlos como seres complejos y no solo como enemigos.

A pesar de la tensión inicial, este cambio de entorno obliga a Hyoma a cuestionar sus creencias absolutas.

Su estancia en la Casa Nagatsuki se convierte en el eje de su evolución personal.

Hyoma llega a la casa de Botan Nagatsuki como su guardaespaldas, con la misión oficial de protegerla.

Botan es una joven que alberga el alma de un tsukumogami en su interior, lo que la convierte en un ser singular y, en muchos sentidos, vulnerable.

Al principio, su desconfianza hacia los tsukumogami crea una atmósfera incómoda, ya que la casa de Botan está llena de tsukumogami que la consideran familia.

Sin embargo, la personalidad amable y firme de Botan poco a poco desarma la rigidez de Hyoma y empieza a ganarse su respeto.

Tras conocer la historia de Botan, su origen especial y el terrible incidente que le impidió volver a confiar de verdad en las personas, Hyoma da un paso crucial.

Ella le confiesa que no puede confiar plenamente en nadie, y Hyoma le propone entonces que, si no puede creer en otros, intente creer en él.

En ese momento, Hyoma le promete que la protegerá hasta el final, erigiéndose voluntariamente como la persona en la que ella pueda apoyarse.

Este juramento es uno de los momentos clave de su relación y marca un cambio profundo en cómo se ve a sí mismo y a quienes lo rodean.

Aunque el vínculo entre ambos es cercano e íntimo, la relación todavía no se ha transformado plenamente en amor declarado.

Cuando, por iniciativa de los tsukumogami de la Casa Nagatsuki, se le presenta como “futuro esposo” de Botan, Hyoma al principio no lo toma muy en serio, creyendo que es una broma.

Sin embargo, cuando un tercero los llama “prometidos” estando solos, ambos se ruborizan y se ponen nerviosos.

Ese detalle sugiere que Hyoma comienza a ver a Botan no solo como alguien a quien proteger, sino también como mujer, lo que abre la puerta a un posible desarrollo romántico futuro.

Fuera del combate, Hyoma es extremadamente disciplinado.

Aprovecha cualquier rato libre para entrenar, hacer ejercicio físico o correr, manteniendo su cuerpo en un estado óptimo para el combate.

Su seriedad roza a veces lo cómico: se toma todo demasiado en serio, desde las reglas de convivencia hasta los comentarios irónicos.

Esto provoca momentos de humor involuntario, especialmente cuando los tsukumogami de la Casa Nagatsuki juegan con él o lo provocan.

Aunque parece distante, tiene un fuerte sentido del deber y un profundo respeto por la vida humana.

Cuando da su palabra, se compromete de verdad, y su promesa de proteger a Botan es un ejemplo de esta firmeza.

Hyoma es un combatiente extremadamente experimentado para su edad, con una combinación de técnica mística y combate cuerpo a cuerpo.

Desde los 12 años participa en enfrentamientos reales contra tsukumogami, lo que le ha dado un instinto de batalla muy depurado.

Su estilo mezcla las técnicas místicas de los Saenome con el uso de “Hikite”, armas sagradas exclusivas de las Tres Grandes Familias.

Es particularmente hábil en el combate cercano, usando los hikite como si abriera puertas hacia otro plano para atacar.

Durante buena parte de su vida, Hyoma utilizó como armas los hikite que pertenecieron a su hermano y hermana fallecidos.

Lo hacía tanto por deseo de vengarlos como para honrar su memoria, pero ese apego emocional limitaba su verdadero potencial.

Más adelante, para proteger mejor a Botan, Hyoma decide dejar atrás ese peso y empezar a utilizar sus propios hikite.

Este cambio representa su crecimiento emocional y le permite liberar la auténtica fuerza de sus técnicas.

Hyoma domina el uso de talismanes místicos, una herramienta estándar entre los Saenome.

Estos talismanes le permiten crear efectos de apoyo, protección o engaño.

Entre los usos que se le ven en la historia, se incluyen talismanes de barrera colocados alrededor de la casa de Botan Nagatsuki para protegerla.

En combate, puede usar talismanes para crear señuelos, generar copias ilusorias o detener la hemorragia al colocarlos sobre heridas.

Aunque el fuyutsu no es su principal arma ofensiva, sirve como apoyo táctico importante.

Le permite controlar el campo de batalla, proteger a aliados y preparar el terreno para sus técnicas de apertura de portales.

La habilidad central de Hyoma es la Técnica de Apertura de Puertas de la Casa Kunato, un arte secreto reservado a las Tres Grandes Familias.

Usando los hikite como si fueran asas de puertas, Hyoma abre “portales” hacia el mundo espiritual conocido como Tokoyo, donde habitan las almas de los tsukumogami (los marebito).

Al “abrir” estos portales en el espacio, Hyoma puede crear cortes que borran partes de la realidad del mundo físico.

Cualquier cosa que toque estos portales queda arrancada o desintegrada, como si un fragmento del espacio hubiese sido eliminado.

Combina esta técnica con movimientos de artes marciales, lo que vuelve sus ataques impredecibles y extremadamente peligrosos.

Es, en esencia, una forma de manipulación del espacio usada con fines ofensivos y defensivos.

Técnicas específicas de la Apertura de Puertas

Sansa (Triple Horquilla)

Hyoma genera una puerta que se divide en tres puntas, como una lanza de tres dientes.

Esta estructura se lanza hacia el enemigo, perforando el espacio y borrando lo que toca.

Es útil para ataques directos contra múltiples objetivos alineados o para sorprender desde ángulos diferentes.

La forma trifurcada permite abarcar un área mayor que un simple corte lineal.

Yomogake (Cuadrícula Cuádruple)

En esta técnica, Hyoma abre un portal en forma de cuadrícula de cuatro casillas, extendido en vertical.

Funciona como una “pared” de espacio cortado que puede abarcar varios oponentes o bloquear un área amplia.

Es muy eficaz para detener avances enemigos o cortar en bloque a varios tsukumogami.

Al ser un patrón amplio, sirve tanto como ataque como una especie de muro letal.

Forma Defensiva: Onogoro

Onogoro es una técnica de defensa, donde Hyoma crea una barrera que separa el espacio dentro de un área determinada.

Esta barrera funciona como un escudo que impide que ataques o entidades atraviesen su perímetro.

Al cortar el espacio a su alrededor, Hyoma se protege a sí mismo y a quienes están a su lado.

Es una técnica vital cuando debe defender a Botan y a los habitantes de la Casa Nagatsuki.

Mano de Sellado: Kuubo

Kuubo es una técnica extremadamente peligrosa que Hyoma aprendió gracias a su pariente lejano Tsuji Hojo.

Consiste en crear una gran zona de aniquilación en la que todo el espacio contenido es arrancado y desaparece.

Originalmente, esta técnica estaba pensada para ser realizada por varios usuarios a la vez, debido a su enorme poder y complejidad.

Hyoma, sin embargo, desarrolló una variante para usarla en solitario, combinando el control remoto de los hikite con los talismanes.

El resultado es un Kuubo de menor tamaño, pero ejecutable por una sola persona.

No obstante, es considerada una técnica prohibida, ya que un error de cálculo puede borrar al propio usuario junto con el área objetivo.

Ikutachi es el núcleo, la técnica suprema de la escuela Kunato, equivalente a una “técnica final”.

Para ejecutarla, Hyoma cruza ambos hikite frente a sí y los hace chocar, como si cerrara y luego abriera una gran puerta de doble hoja.

Al hacerlo, crea una gigantesca “espada” formada por un portal, un filo hecho de espacio cortado.

La potencia de Ikutachi supera con creces la de los portales normales, permitiéndole borrar a múltiples tsukumogami de una sola vez.

La primera vez que Hyoma utiliza Ikutachi, elimina de un solo golpe a varios tsukumogami veteranos y muy poderosos.

Es una técnica de altísimo riesgo y altísima recompensa, que demuestra lo lejos que ha llegado en su maestría.

Variantes de Ikutachi

Iobiki (Medio Apertura)

En esta forma, la “espada portal” no se abre del todo y adopta la forma de una hoja similar a una espada larga de diez palmos.

Hyoma puede manipular esta estructura como un arma flotante, controlándola con precisión.

Iobiki ofrece un equilibrio entre poder y control, permitiéndole atacar sin desbordarse.

Es ideal para combates en los que no puede arriesgarse a destruir demasiado del entorno.

Chibiki (Apertura Completa)

En Chibiki, la “espada portal” se abre por completo, adoptando la forma de una espada de doble filo con hojas a ambos lados.

Esta configuración lleva el poder de Ikutachi al máximo, ampliando su capacidad destructiva y su alcance.

Es una forma abrumadoramente poderosa, que convierte a Hyoma en una amenaza mortal para cualquier tsukumogami que se le enfrente.

Su uso implica un enorme consumo de energía y un gran riesgo, por lo que se reserva para situaciones extremas.

Más allá de su fuerza, uno de los aspectos más interesantes de Hyoma es su conflicto interno.

Vive atrapado entre el rencor hacia los tsukumogami que destruyeron a su familia y la necesidad de verlos como algo más que monstruos.

Su convivencia con Botan Nagatsuki y los tsukumogami de su casa lo obliga a mirar de frente sus prejuicios.

A medida que los conoce como individuos con emociones, lealtades y sufrimientos propios, su visión se vuelve más matizada.

El paso de usar los hikite de sus hermanos a utilizar los suyos propios es también un símbolo de duelo superado.

Implica que Hyoma empieza a vivir no solo para la venganza, sino también para proteger y construir algo nuevo.

Su promesa de proteger a Botan representa el momento en que deja de actuar solo por odio.

A partir de ahí, combate también por un ideal positivo: ser alguien en quien otro pueda confiar de corazón.

(Ver historial de ediciones)

(Última edición: 22 de diciembre de 2025 a las 23:04)

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