Mari Yuge es una poderosa especialista en barreras y una de las Doce Generales Divinas, quien trabaja como exorcista independiente. Aunque admira el trabajo profesional, sufre constantes frustraciones con Iwao Miyachi debido a su actitud irresponsable y sus apodos burlones. A lo largo de la historia, Mari enfrenta decisiones difíciles, traiciones y crisis internas, demostrando tanto vulnerabilidad como crecimiento personal. Su lucha por encontrar su lugar y mantener su orgullo profesional la convierte en un personaje fascinante y complejo dentro del universo de Tokyo Ravens.
Mari Yuge es conocida por su fuerte sentido de la responsabilidad y su orgullo como exorcista.
Anteriormente, sentía respeto por Iwao Miyachi, pero ha llegado a sentir molestia por su comportamiento poco serio y por ser llamada “Marilyn”.
En privado, a menudo se refiere a Miyachi como "El Barbudo" y no oculta sus quejas sobre él.
A pesar de estos sentimientos, es una persona apasionada, protectora y leal, aunque experimenta inseguridades sobre sí misma y sus decisiones.
Destaca como una experta en el uso de barreras espirituales.
Su apodo “La Princesa de los Vínculos” refleja su destreza en técnicas avanzadas de sellado y protección.
Su pericia la ha convertido en una figura clave en la lucha contra maldiciones y amenazas sobrenaturales.
Primeras Acciones y Participación en la Conferencia
Mari participa activamente en una reunión destinada a abordar la amenaza de un inminente ataque al Buró de Onmyou por parte de Douman Ashiya, lo que la coloca en medio de una situación llena de tensión.
Clímax de la Primera Parte
Durante el clímax de la primera parte, actúa bajo las órdenes de Genji Kurahashi junto a Miyachi para detener a Tsuchimikado Yasuzumi. Sin embargo, su misión fracasa debido a la intervención de Takahiro Tsuchimikado y su grupo, permitiendo que Yasuzumi escape.
Obedeciendo instrucciones, Mari permanece en espera en el Buró de Onmyou, solo para enfrentarse a un segundo ataque, en el cual combate codo a codo con Miyachi.
Negociaciones y Nuevos Conflictos en la Segunda Parte
En la segunda parte, acompaña a Miyoshi Tougo y Yamashiro en negociaciones clave con el templo Hoshishuku por mandato de Genji Kurahashi.
A finales de febrero, frustra un intento de escape de Suzuka Dairenji al atraparla con una barrera, pero la llegada de Touji Ato permite que Suzuka y sus acompañantes logren huir.
El Escándalo y La Búsqueda de la Verdad
Tras la publicación de una acusación explosiva por Daizen Amami en la revista mensual de exorcistas, Mari recibe una invitación de parte de los gemelos Kotokuin.
Junto a Miyoshi, Yamashiro y Wakamiya, se entera de la veracidad de las denuncias a través de sus testimonios.
Mari insiste en pedir ayuda a Miyachi, pero Yamashiro la alerta de que él está del lado de Kurahashi.
El Dolor de la Traición y la Recuperación del Orgullo
Mari confronta a Miyachi y obtiene la verdad de sus labios.
Él le reprocha el haber confiado en alguien que podría ser su enemiga, lo que la hace llorar de impotencia.
No obstante, con el apoyo de Miyachi, Mari recobra su orgullo como exorcista, decide alejarse de los terroristas y reafirma sus ideales, aunque le cuesta aceptar la traición.
Posteriormente, se une a Miyoshi y los demás; durante un ritual crucial, acude junto a Yamashiro al encuentro de Natsume Tsuchimikado y su grupo, quienes están enfrentando a Kumomaru en Shinjuku.
Evaluación de Miyachi y Desarrollo Personal
Miyachi considera a Mari una persona que depende demasiado de los demás cuando algo no le satisface.
Incluso lamenta que sea la única de los Doce Generales Divinos en buscar respuestas directamente en él, quien es objeto de sospecha.
A pesar de sus debilidades, el desarrollo y los dilemas internos de Mari la hacen notablemente fascinante y valiosa para la trama.
Tiene una relación profesional complicada con Iwao Miyachi; aunque antes lo respetaba, ahora suele criticar su falta de responsabilidad.
Colabora frecuentemente con Genji Kurahashi, Miyoshi Tougo, Yamashiro, Wakamiya y otros miembros del Buró de Onmyou.
Su vínculo con los Doce Generales Divinos y otros exorcistas se fortalece a medida que enfrenta traiciones y enemigos.
El apodo de Mari, “La Princesa de los Vínculos”, destaca su maestría en barreras.
Suele guardar sus frustraciones para sí misma y es conocida por su honestidad directa, aunque a veces esto la meta en problemas.
💬 Discusión de la comunidad
Habla de este anime con personas a las que de verdad les importa.