Morgen Faust es un personaje masculino de la serie Black Clover, mago caballeresco del escuadrón Ciervo Gris Fantasmal y hermano gemelo fallecido de Nacht Faust, perteneciente a la noble familia Faust.
Nombre: Morgen Faust
Sexo: Masculino
Edad: 19 años (edad al morir)
Altura: 180 cm
Fecha de nacimiento: 1 de mayo
Signo zodiacal: Tauro
Grupo sanguíneo: A
Afiliación: Escuadrón Ciervo Gris Fantasmal del Reino del Trébol
Familia: Segundo hijo de la casa noble Faust, hermano gemelo de Nacht Faust
Atributo mágico: Luz
Le gustaba: Las cosas dulces, las sonrisas de las personas, Nacht
Morgen Faust fue un noble del prestigioso linaje Faust y caballero mago del escuadrón Ciervo Gris Fantasmal, liderado por Julius Novachrono, futuro Rey Mago.
Aunque pertenecía a una familia con un oscuro trasfondo ligado a la demonología, él se destacó por ser un hombre íntegro, bondadoso y querido por el pueblo.
Era el hermano gemelo de Nacht Faust, actual subcapitán del Toro Negro.
Su aspecto físico era prácticamente idéntico al Nacht del presente, hasta el punto de que quienes conocieron a Morgen confunden a Nacht con él.
Morgen poseía magia de luz, un contraste simbólico y directo con el carácter más sombrío y oscuro de su hermano.
Su sueño era proteger la paz del reino hombro a hombro con Nacht, como un dúo de “sombra y luz” dentro de los caballeros mágicos.
Morgen es el arquetipo del “buen tipo” llevado al extremo: amable, empático, respetuoso y profundamente responsable.
Trabajaba más que nadie para proteger al reino y a sus ciudadanos, ganándose una confianza y un respeto casi unánimes.
Se preocupaba de forma especial por las personas marginadas o que no encajaban.
Cuando Yami Sukehiro ingresó al Ciervo Gris Fantasmal y era visto como un extranjero peligroso, Morgen actuó como mediador y puente con la gente del escuadrón.
Gracias a la intervención constante de Morgen, Yami pudo ir integrándose y dejar de ser una figura aislada.
Esta actitud muestra lo comprometido que estaba Morgen con la convivencia y la justicia, más allá de prejuicios y apariencias.
A pesar de su dulzura, también tenía determinación y valor para enfrentarse a su propia familia.
Cuando entendió hasta qué punto la faceta oculta de los Faust podía poner en peligro a otros, se decidió a intervenir, aun a costa de su propia vida.
Morgen tenía un físico alto y esbelto, de 180 cm, con rasgos limpios y agradables que inspiraban confianza.
Lo más llamativo es que su rostro y constitución son prácticamente iguales a los de Nacht en la actualidad.
Esta similitud llega al punto de que Jack the Ripper, al ver al Nacht actual, actúa como si estuviera hablando con el mismo Morgen.
Nacht corta en seco esa confusión dejando claro que “esa persona ya no existe”, remarcando la herida que supuso la muerte de su hermano.
Mientras Morgen daba una imagen clara, luminosa y ordenada, el Nacht del pasado era todo lo contrario.
Ese contraste visual ayuda a reforzar la idea de “luz y sombra” que definía la relación de ambos hermanos.
La familia Faust es una casa noble que, en apariencia, pertenece a la élite respetable del Reino del Trébol.
Sin embargo, su verdadero legado está ligado al estudio de demonios, la “ciencia demoníaca” y la utilización del poder infernal.
Desde generaciones atrás, los Faust han investigado y usado a demonios como objeto de estudio y como fuente de poder.
Los padres de Nacht le comunicaron que esa herencia, tanto en magia como en alma, había recaído en él.
Morgen sospechaba desde hacía tiempo que su familia escondía una cara oscura y peligrosa.
Aun así, su amor por su hogar y sus lazos familiares hicieron que no pudiera denunciarlo abiertamente.
Esa dualidad marcó gran parte del conflicto interno de Morgen.
Sabía que algo estaba mal, pero aún buscaba un camino para salvar tanto a su familia como a las personas inocentes.
Morgen era el segundo hijo de la casa Faust, pero en muchos sentidos se comportaba como la “luz guía” de su hermano gemelo Nacht.
Mientras Nacht se dejaba arrastrar por una vida desordenada, rebelde y muy cercana al crimen menor, Morgen se mantenía firme en la vía del deber.
Nacht, en su juventud, lucía un estilo extravagante: cabello rubio largo, aire de músico de banda visual, cigarrillo en la boca y maneras toscas.
Antes de la edad mínima para ser caballero mágico, ya cometía fechorías calculadas para no ser capturado por los escuadrones de magia.
Morgen, que veía el auténtico talento y potencial de Nacht, insistió constantemente en que se uniera a los caballeros mágicos.
Reconocía abiertamente que Nacht tenía más talento que él y por eso deseaba verlo usar ese poder para el bien del reino.
El sueño personal de Morgen era muy claro:
“Mi sueño era proteger la paz del país junto a mi hermano, como caballeros mágicos de sombra y luz.”
Nacht, por su parte, aunque se hacía el duro y actuaba como un delincuente sin remedio, en el fondo admiraba la luz interior de Morgen.
Temía, sin embargo, corromper esa luz y ensuciarla con su propio estilo de vida, por eso nunca lo admitía en voz alta.
Morgen ingresó al mismo tiempo que Yami Sukehiro al Ciervo Gris Fantasmal.
Ambos fueron compañeros de promoción dentro de los caballeros mágicos.
Yami, extranjero y con un comportamiento brusco, tendía a chocar con el entorno y a ser visto como alguien sospechoso.
Morgen, sin embargo, percibió el potencial de Yami y se esforzó activamente en introducirlo en el grupo.
Hablaba con otros miembros, rompía el hielo en conversaciones y acompañaba a Yami para que este no quedara aislado.
Gracias a ello, Yami terminó integrándose y llegando a destacar, abriéndose un camino que luego lo llevaría a convertirse en capitán del Toro Negro.
La relación entre Morgen y Yami estaba marcada por el respeto mutuo y una camaradería sincera.
Se les veía a menudo actuando juntos en misiones, apoyándose tanto en combate como fuera de él.
Morgen poseía el atributo de magia de luz.
Este tipo de magia suele asociarse con velocidad, precisión y un fuerte simbolismo de pureza y esperanza.
El contraste es total con Nacht, cuya trayectoria se alineó con los demonios y la oscuridad.
“Luz y sombra” no era solo una metáfora para su sueño compartido; también describía literalmente sus poderes mágicos.
Aunque el texto no detalla hechizos concretos de Morgen, se sabe que su poder y su conducta le granjearon el respeto general.
Era un caballero en toda regla: fuerte, confiable y dispuesto a arriesgarse por otros.
El punto de quiebre en la vida de Morgen y Nacht fue el ritual con el demonio de más alto rango, Lucifugus.
El padre de los Faust entregó a Nacht una pulsera ligada a este ser infernal, descrito como el “gobernante del inframundo”, sostén de tres demonios que controlan gravedad, espacio y tiempo.
La idea era que Nacht intentara un contrato con Lucifugus, lo que otorgaría un poder casi inimaginable.
Nacht, lejos de asustarse, se sintió fascinado por lo “hermoso y espantoso” de esa fuerza desconocida.
La tentación y el deseo de ir “más allá de los límites” lo llevaron a aceptar el plan de su padre.
Movido por ese impulso, Nacht se colocó la pulsera y declaró que en ese momento superaría su límite, invocando a Lucifugus.
Morgen, que había decidido finalmente actuar contra la faceta siniestra de su familia, se infiltró en el lugar del ritual.
Su objetivo era detener la ceremonia antes de que ocurriera una tragedia.
Cuando Lucifugus descendió, comenzó a matar uno por uno a todos los presentes, excepto a Nacht y Morgen.
Frente a la masacre, Morgen tomó una decisión desesperada: agarró la pulsera de Nacht para destruirla como “reliquia ligada a los demonios” y cancelar el ritual.
Nacht le gritó que se detuviera, consciente del peligro.
Pero Morgen, fiel a su vocación de proteger a los demás, ignoró las advertencias y rompió la pulsera.
Al destruir ese vínculo, el ritual se canceló y Lucifugus desapareció.
Sin embargo, la interrupción forzada tuvo un precio devastador: Morgen comenzó a toser sangre y cayó al suelo, gravemente herido.
Morgen quedó al borde de la muerte en los brazos de Nacht, rodeado de las consecuencias del ritual fallido.
Nacht, conmocionado, le preguntó por qué había llegado tan lejos y arriesgado su vida de esa manera.
La respuesta de Morgen fue directa y emotiva:
“Mi sueño era estar junto a ti, como caballeros mágicos de sombra y luz, protegiendo la paz del país.”
Con esas palabras finales, Morgen dejó claro que todo lo que había hecho —insistir en que Nacht se uniera a los caballeros, intervenir en el ritual, arriesgarlo todo— provenía de su deseo de compartir un futuro luminoso con su hermano.
Tras confesarse, exhaló su último aliento en los brazos de Nacht, sellando el momento que marcaría para siempre la vida del gemelo superviviente.
Morgen murió a los 19 años, y su sueño nunca llegó a materializarse.
Su muerte, sin embargo, se convirtió en el eje que transformó por completo a Nacht.
La muerte de Morgen destruyó el mundo de Nacht y lo obligó a confrontar sus propios actos.
Comprendió que su curiosidad irresponsable, su búsqueda ciega de placer y poder, y su desdén por las normas habían provocado una catástrofe irreparable.
Todas las vidas perdidas durante el ritual, y especialmente la de Morgen, se convirtieron en un peso que no podría quitarse nunca más.
Ese peso lo llevó a convertirse en alguien que nunca más toleraría el mal.
Desde entonces, Nacht adoptó una postura implacable frente a los delincuentes y a quienes juegan con el sufrimiento ajeno.
Su dureza hacia los sin ley proviene de esa culpa: no quiere que nadie más pase por la misma tragedia que él provocó.
Paradójicamente, el rigor de Nacht también es una forma de bondad.
En el fondo, quiere proteger a personas como Morgen, seres rectos y brillantes, aunque Morgen ya no esté.
La figura de Morgen vive en el contraste entre la luz que representaba y la oscuridad en la que cayó Nacht tras su muerte.
Su recuerdo sigue influyendo en cómo Nacht ve el mundo, cómo juzga el bien y el mal, y por qué decidió dedicar su vida a combatir aquello que una vez él mismo desató.
Morgen y el Nacht actual comparten exactamente el mismo rostro, lo que provoca confusiones dolorosas en quienes conocieron al primero.
Jack the Ripper, por ejemplo, ha mostrado comportamientos que indican que aún asocia la imagen de Nacht con la persona luminosa que fue Morgen.
Morgen fue uno de los pocos nobles que realmente vivía para el pueblo, no solo para el honor de su casa.
Su capacidad para acercarse tanto a Yami Sukehiro como al propio Nacht muestra que tenía un talento especial para comprender y redirigir a personas problemáticas hacia un camino mejor.
Aunque aparece relativamente poco en la historia, la influencia de Morgen Faust es desproporcionadamente grande.
Sin su vida —y su muerte—, Nacht no sería el hombre que es ni tendría el mismo odio hacia el mal ni el mismo deseo silencioso de redimirse.
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