Rabou es un personaje original de la versión animada de Noragami, creado por Adachitoka. Antes fue un humano llamado Misaki, quien realizaba trabajos sucios como espía y, tras ser traicionado y asesinado por su propio jefe, renació como una deidad maldita debido al temor que provocó su posible venganza. Amante del conflicto, Rabou se aferra a su objetivo de enfrentar a Yato, con quien comparte un oscuro pasado. No duda en recurrir a la maldición y fusionarse con ayakashi para conservar su existencia, incluso a costa de su propio cuerpo ya deteriorado. La obsesión de Rabou gira en torno al miedo al olvido y su deseo de ser recordado, prefiriendo que alguien que realmente lo comprende, como Yato, acabe con su vida antes que desaparecer en el olvido.
Rabou es un hombre de larga cabellera blanca.
Suele cubrir la mitad de su rostro con una máscara negra decorada con patrones de ojos.
Este accesorio, que tiene un significado especial para él, fue apodado por Yato como una "visor tipo visera".
Su presencia rezuma un aire misterioso y perturbador, alineándose con su condición de deidad maldita nacida del rencor.
Rabou es obsesivo, determinado y no teme ensuciarse las manos.
Abrazó su rol como dios maldito, cumpliendo los más oscuros deseos de los humanos, incluidos asesinatos.
Siente un profundo miedo al olvido, lo que alimenta su deseo de ser destruido por alguien que lo conoce realmente.
No vacila ante el sufrimiento físico o espiritual si así puede mantener su existencia o alcanzar su objetivo con Yato.
Originalmente fue un humano conocido como Misaki, especializado en infiltrarse y realizar espionaje en territorio enemigo.
Al terminar sus misiones, fue asesinado para evitar que divulgara secretos.
Sin embargo, las personas temían la maldición y venganza que podría traer incluso muerto, por lo que fue venerado como una deidad maldita.
Así nació el dios Rabou, quien respondía a los deseos prohibidos y sangrientos de la gente.
Rabou posee la capacidad de mantenerse a sí mismo usando maldiciones poderosas.
Puede sellar ayakashi en su propio cuerpo y fusionarse con ellos para obtener poder.
Como deidad maldita, puede eliminar tanto humanos como otras deidades.
Demostró ser un guerrero formidable y fue compañero de Yato en el pasado.
- Yato: Antiguo camarada y ahora su mayor obsesión. Rabou anhela volver a luchar junto a él como deidades malditas.
- Nora: En la historia, le dio el nombre de "Zero" y ella, actuando como su arma llamada "Zeroikka" (Furuhime), lo acompaña fielmente y le ayuda con sus planes.
- Hiyori Iki: Es vista por Rabou como la razón por la que Yato abandonó el camino de las deidades malditas.
- Rabou es un personaje exclusivo del anime Noragami, no aparece en el manga original.
- Su máscara se convierte en un objeto clave para mantener su existencia.
- Llama la atención su manera de aferrarse al mundo a pesar de que su cuerpo ya ha sucumbido al paso del tiempo.
"Antes de ser asesinado por el olvido, quiero que Yato, quien realmente me conoce, sea quien me mate."
… porque temo al olvido…
Origen y Transformación
En sus días como humano bajo el nombre de Misaki, Rabou trabajó como espía infiltrándose en el territorio enemigo.
Después de completar su peligrosa tarea, fue eliminado por su propio jefe como medida preventiva para mantener secretos.
Tras su muerte, el miedo de las personas a su posible maldición los llevó a rendirle culto, dándole origen como deidad maldita.
Deidad Maldita y Compañero de Yato
Como dios maldito, Rabou respondía a los deseos oscuros de los humanos, asesinando incluso a otros dioses y ayakashi.
Durante un tiempo, peleó junto a Yato, quien en ese entonces también era una deidad maldita.
Sin embargo, los tiempos cambiaron y las personas dejaron de necesitar su existencia, provocando que Rabou cayera en el olvido y la debilidad.
El Regreso y Alianza con Nora
Mientras yacía dormido durante 500 años, Nora apareció y le ayudó a sobrevivir.
Al despertar, Rabou se dio cuenta de que Yato ya no era el mismo dios maldito, y culpó a Hiyori Iki de ese cambio.
Planea usar a Nora para borrar los recuerdos de Hiyori Iki y así devolver a Yato a su antiguo ser.
Duelo Final y Revelación
En el clímax de la historia, Rabou, ya debilitado y fusionado con ayakashi, desafía a Yato a un duelo final.
Rabou es derrotado, revelando que su verdadero deseo nunca fue ganar, sino ser destruido por Yato antes de ser completamente olvidado.
Se descubre que su cuerpo ya se había descompuesto mucho tiempo atrás; mantenía su forma solo gracias a la maldición imbuida en su máscara.
Así, Rabou encuentra su descanso definitivo, cumpliendo su trágico anhelo de ser recordado y comprendido hasta el final.
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