Old-Man Rom es un anciano de la raza de los gigantes que ejerce como uno de los jefes del “almacén de objetos robados” en el barrio pobre de la capital, conocido por su imponente físico y por ser una figura casi familiar para Felt.
Nombre: Old-Man Rom
Raza: Gigante
Sexo: Masculino
Edad: Más de 100 años
Altura: 220 cm
Peso: Más de 160 kg
Fecha de nacimiento: 20 de febrero
Ocupación: Encargado y “cara visible” de un almacén de objetos robados en el barrio pobre
Relación destacada: Figura de “abuelo” para Felt
Actor de voz (CV): Mugihito
Old-Man Rom posee un cuerpo gigantesco y musculoso que supera con facilidad los dos metros de altura.
Su complexión es robusta y poderosa, reflejando tanto su origen de gigante como una vida dura y físicamente exigente.
Su presencia física transmite una fuerte sensación de intimidación y violencia potencial.
Sin embargo, esa impresión inicial contrasta con su carácter real, mucho más reflexivo y moderado.
Aunque vive de actividades que no pueden considerarse honestas, Old-Man Rom es un hombre de buen corazón y muy dispuesto a ayudar.
Tiene un marcado sentido del cuidado hacia los demás, hasta el punto de involucrarse demasiado en los problemas ajenos.
Pese a su aspecto amenazante, se comporta como una persona sensata y razonable.
Es un anciano que combina la experiencia callejera con una visión lógica y prudente del mundo.
A menudo regaña de forma ruidosa y cómica, como cuando grita cosas del estilo de:
«¡Qué escándalo! ¡Sin conocer la señal ni la contraseña, ¿pensabas tirar abajo la puerta?!».
Old-Man Rom es conocido en el barrio pobre por su gran fiabilidad a la hora de tasar mercancías.
Su ojo para distinguir entre objetos valiosos, chatarra y artículos robados de alto riesgo le ha ganado la confianza de muchos clientes y contactos.
También demuestra talento para negociar y manejar los movimientos de compra y venta en el mercado negro local.
Su experiencia le permite mantener cierto orden dentro de un entorno marginal y peligroso.
Old-Man Rom es uno de los pocos supervivientes de la raza de los gigantes, diezmada por una guerra civil.
Tras el final del conflicto, terminó asentándose en el barrio pobre de la capital, donde comenzó a ganarse la vida comerciando con objetos robados.
Se convirtió en uno de los rostros importantes que gestionan el llamado “almacén de objetos robados”, un lugar clave dentro del mundo clandestino del barrio.
Aunque su forma de vida está al margen de la ley, mantiene ciertos códigos personales y una ética propia, especialmente hacia quienes considera bajo su protección.
Para Felt, una chica huérfana que creció sin familia, Old-Man Rom es una figura muy cercana a un abuelo.
Él la acoge, la regaña, la apoya y, en definitiva, le ofrece un tipo de hogar en medio de la miseria del barrio pobre.
Su vínculo no se limita a lo económico o al mundo del crimen: hay un afecto genuino, construido a lo largo de años.
Este lazo influye en las decisiones de Old-Man Rom, que a menudo actúa pensando en el bienestar de Felt incluso por encima de sus propios intereses.
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