Princess Narukami es una deidad del trueno que habita en un santuario celestial y aparece en la obra Kamisama Kiss, conocida tanto por su poder como por su temperamento impulsivo.
Princess Narukami es una diosa del trueno que posee un santuario en el cielo.
Es temida y respetada como una divinidad caprichosa, con gran poder sobre las tormentas y los rayos.
Su fama entre los espíritus y sirvientes es bastante negativa.
Se la conoce con el apodo de “la destructora de komainu” por el trato extremadamente duro que da a sus guardianes espirituales con forma de perro león.
Princess Narukami es orgullosa, exigente y poco paciente con quienes la sirven.
Su trato con los komainu es tan brusco que estos suelen “desgastarse” rápido, obligándola a cambiarlos una y otra vez.
A pesar de su carácter egoísta y su actitud autoritaria, no es completamente insensible.
Cuando es testigo de la fuerza del vínculo entre Nanami Momozono y Tomoe, demuestra que puede reconocer el valor de los demás y rectificar sus acciones.
Su forma de actuar mezcla un comportamiento infantil, caprichoso y competitivo con un profundo deseo de poseer lo que considera valioso.
Por ello, se obsesiona con Tomoe como sirviente ideal y no acepta fácilmente un “no” por respuesta.
Obsesión con Tomoe
Desde hace tiempo, Princess Narukami desea tener a Tomoe como familiar (sirviente divino).
Sin embargo, Mikage se había negado a entregárselo, frustrando continuamente su deseo.
Cuando Narukami se entera de que Nanami Momozono ha heredado el santuario de Mikage y su posición como diosa de la tierra, ve una oportunidad.
Decide entonces intervenir para quedarse con Tomoe y recuperar lo que ella considera “un sirviente digno de una diosa del trueno”.
Plan contra Nanami y Tomoe
Narukami utiliza un objeto mágico, el martillo de la abundancia, para ejecutar su plan.
Con este artefacto, transforma a Tomoe en una versión infantil, conocido como “Tomoe pequeño”, debilitando así su poder y su capacidad para proteger a Nanami.
Aprovechando la confusión y la vulnerabilidad de Nanami, Princess Narukami le arrebata el sello de diosa de la tierra, símbolo de su autoridad como deidad del santuario de Mikage.
Su objetivo es dejar a Nanami sin poder y, de este modo, quedarse con Tomoe sin oposición.
Reconocimiento del vínculo entre Nanami y Tomoe
Mientras observa cómo Nanami lucha por proteger y recuperar a Tomoe incluso sin su sello divino, Narukami comprende la intensidad del lazo entre ambos.
Percibe que Tomoe no es simplemente un sirviente poderoso, sino alguien profundamente unido a Nanami por un vínculo de lealtad y afecto.
Conmovida, o al menos impactada, por esa relación, Princess Narukami decide devolver el sello de la diosa de la tierra a Nanami Momozono.
Tras hacerlo, abandona el santuario de Mikage, reconociendo implícitamente la legitimidad del vínculo entre diosa y familiar.
Princess Narukami está acompañada por dos komainu, espíritus guardianes con forma de perro león llamados Kotake y Koume.
Ambos están vinculados al santuario de Narukami y la siguen como sus sirvientes.
Su reputación de “destructora de komainu” se debe al maltrato y la dureza con la que suele tratarlos.
Kotake y Koume, en particular, sufren con frecuencia ataques de rayos lanzados por la propia Narukami cuando se enfada o se impacienta.
Estos castigos no impiden que sigan siendo sus subordinados, pero muestran lo volátil y peligrosa que puede ser la vida al servicio de una diosa del trueno.
Pese a ello, forman parte de su imagen característica: una deidad poderosa rodeada de guardianes que la temen casi tanto como la veneran.
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