Matabei Goto es una estudiante de la Academia Bueio que heredó el nombre de “Matabei” del famoso maestro de lanza Goto Mototsugu y aparece en la serie Hyakka Ryōran Samurai Girls.
Sigue lealmente a Yukimura Sanada desde una postura abiertamente contraria al clan Tokugawa.
Matabei es una chica de pocas palabras y carácter apacible, no especialmente agresiva.
Tal vez por esto, a menudo la tratan casi como una mensajera o recadera dentro del grupo.
Tiene una gran devoción por Yukimura Sanada, a quien acompaña debido a su posición anti‑Tokugawa.
Sin embargo, en el fondo siente cierta inseguridad por no poder ayudarla tanto como quisiera, sobre todo a partir de la segunda temporada.
Jubei Yagyu la llama cariñosamente “Bēta‑san”, lo que refleja una relación cercana y un tanto cómica.
Aunque parece seria, tiene un lado sorprendentemente ingenuo y despistado, lo que genera momentos humorísticos.
Un ejemplo de su lado “natural” es cuando, tras atacar por error a Hanzo Hattori con su lanza, dice con calma que no pasa nada porque “ha sido con el lado romo”, demostrando que a veces no mide bien la gravedad de la situación.
Matabei tiene un cuerpo grande y atlético, con una presencia física imponente.
Esta complexión contrasta con su apetito relativamente pequeño, lo que la convierte en el extremo opuesto a la voraz Yukimura Sanada.
Su atuendo habitual combina el uniforme escolar con un fundoshi en lugar de la ropa interior convencional.
Debido a esto, detesta llevar ropa interior “normal” y se resiste a cambiar su estilo.
En la versión animada, en la escena de prólogo del primer episodio aparece ya como “Samurai Maestro”, luchando junto a Yukimura, Jubei y las demás.
En ese momento no lleva fundoshi, sino algo parecido a una minifalda, mostrando una variante de su diseño.
Matabei es una maestra de la lanza, digna del nombre que heredó de Goto Mototsugu.
Su arma principal es una larguísima lanza de cinco zhang de longitud, un arma enorme incluso para estándares marciales.
Es capaz de lanzar estocadas a una velocidad tan alta que puede crear, ella sola, una auténtica “muralla de lanzas”, como si fuera una formación de infantería de picas completa.
Su estilo se basa en el alcance, la velocidad y la presión constante, convirtiéndola en una combatiente muy peligrosa en la media y larga distancia.
Además de su habilidad marcial, posee un sentido del olfato varias veces más agudo que el de una persona normal.
Esta capacidad, combinada con su marcada fascinación por los olores, hace que el olfato sea casi otra “arma” y una peculiaridad muy reconocible del personaje.
Matabei tiene un olfato extremadamente desarrollado y es una auténtica fanática de los olores.
Para ella, el momento de tender la colada es casi un ritual sagrado.
Cuando lava la ropa, le encanta aspirar el olor de las prendas de Yukimura Sanada y Jubei Yagyu, algo que considera uno de sus mayores placeres cotidianos.
Con el tiempo, empieza a interesarse también por el olor de la ropa de Muneakira Yagyu, lo que añade un matiz íntimo y cómico a su relación con él.
Su personalidad tranquila y su carácter tímido hacen que muchas de sus rarezas se vivan en silencio, casi en secreto.
Esta combinación de gran habilidad marcial con costumbres excéntricas la convierte en un personaje muy llamativo y peculiar.
Desde el principio, Matabei se mantiene al lado de Yukimura Sanada en oposición al shogunato Tokugawa.
Participa en diversas misiones y, debido a su carácter dócil, suele acabar encargándose de tareas prácticas o arriesgadas, casi como la “mano derecha silenciosa” de Yukimura.
Durante la operación para rescatar a Jubei Yagyu y Sen Tokugawa, Matabei se convierte en una de las “Espadas Consagradas” de Muneakira Yagyu junto a Yukimura.
En el anime, esta alianza aún no se ha formalizado completamente: Matabei no ha sellado el contrato, pero Yukimura le ordena que lo haga con Muneakira.
En el prólogo del primer episodio de la versión animada, se la muestra ya como Samurai Maestro, luchando hombro a hombro con Yukimura, Jubei y el resto.
Esta escena adelanta su potencial y su importancia en las batallas que se avecinan.
A partir de la segunda temporada, Matabei empieza a sentirse culpable por no haber podido proteger adecuadamente a Yukimura cuando esta estuvo en peligro.
Ese sentimiento de culpa la motiva a buscar formas de hacerse más fuerte y más útil.
En una escena en una cabaña de carbonero se la ve practicando besos, insinuando que se prepara mentalmente para sellar un contrato o para una situación emocional importante.
Este entrenamiento refleja tanto su determinación como su torpeza en temas románticos.
Más adelante, cuando Sen Tokugawa es capturada por un gran demonio, Matabei decide dar un paso decisivo.
Para rescatarla, sella finalmente un contrato con Muneakira Yagyu y se convierte en la sexta Espada Consagrada, consolidando su papel como combatiente clave dentro del grupo.
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