Mudo es un joven dragón con una personalidad arrogante y un exceso de confianza. Inicialmente, fue invitado por Tago para poner a prueba a Senya, lo que llevó a una serie de enfrentamientos memorables. A pesar de su naturaleza belicosa, su viaje personal lo transformó profundamente: tras la derrota a manos de Senya comenzó a interesarse por las artes marciales humanas y, finalmente, se convirtió en discípulo de Dōren. Ocho años después, regresa como un joven que ha descubierto el valor fuera del combate y ha forjado lazos más profundos con quienes lo rodean. Este crecimiento lo lleva a participar en batallas decisivas y, más adelante, a disfrutar de una vida más tranquila y creativa.
Mudo suele tomar forma humana en su vida cotidiana, aunque también puede transformarse en un dragón imponente.
Después de ocho años, su aspecto cambia y se convierte en un joven de la misma edad que Senya y sus amigos.
Es arrogante, seguro de sí mismo y con un fuerte deseo de combatir contra oponentes capaces.
Solía frustrarse por su inmensa fuerza y la falta de rivales dignos.
Tras conocer a Dōren y aprender de él, Mudo se vuelve notablemente más humilde y respetuoso con los demás, sorprendiendo incluso a Tago y Senya por su cambio de actitud.
Mudo destaca por su gran energía espiritual y su talento innato en batalla.
Puede transformarse en dragón y manipular rayos a voluntad.
Su habilidad para imitar técnicas, como el goroshinten tras verlo tan solo una vez, evidencia su genialidad en combate.
Es capaz de suprimir la oscuridad interna de Senya y su fuerza física está muy por encima de la mayoría de adversarios.
Con Senya
Mudo encontró en Senya el primer rival capaz de enfrentarlo de igual a igual.
Su relación es de respeto mutuo tras el duelo que los marcó profundamente.
Con Dōren
Después de su derrota frente a Senya, Mudo busca un maestro en artes marciales humanas y encuentra a Dōren.
Tras un intento fallido de ataque sorpresa y una reveladora conversación sobre artes marciales y el significado del “puño”, Mudo decide convertirse en su discípulo.
Con Tago y otros
Tago lo invita inicialmente a probar a Senya. Ocho años después, mantiene una relación mucho más cordial y amistosa con Tago y los demás.
Además, queda impresionado por la hospitalidad y la cultura de los shōjō, especialmente su sake.
Con Nadare y King of All Things
Participa en la lucha para rescatar a los shōjō y acompañar a Senya y Dōren para enfrentarse a Nadare y al King of All Things.
La llegada de Mudo
Mudo aparece por primera vez porque Tago lo invita a evaluar la fuerza de Senya.
Dotado de habilidades superiores y de la energía similar a Jinun, Mudo es inicialmente incapaz de enfrentarse completamente a Senya debido al poder de su energía, que suprime la oscuridad interna de Senya.
El combate y el despertar emocional
Buscando siempre desafíos, Mudo suele frustrarse porque la mayoría de las peleas terminan de manera fácil a su favor.
Sin embargo, cuando finalmente enfrenta a Senya en un combate igualado, se emociona profundamente y llora al sentir que, por primera vez, alguien puede aceptarlo tal como es.
Un nuevo propósito y el encuentro con Dōren
Tras ser derrotado por Senya, Mudo desarrolla un interés en las artes marciales humanas.
Se embarca en la búsqueda de un maestro, hallando a Dōren, a quien reta con un ataque sorpresa sin éxito.
La conversación con Dōren sobre el significado de las artes marciales y del puño lo impresiona tanto que decide convertirse en su discípulo.
Regreso y madurez
Ocho años después, regresa acompañado de Dōren, evidenciando una notable evolución en su carácter.
Descubre nuevos valores más allá del combate, como el aprecio por el sake y la convivencia con los shōjō, y su cambio de actitud sorprende a todos.
Junto a Senya y Dōren, ayuda a rescatar a los shōjō y se enfrenta al King of All Things y a Nadare, luchando incluso contra una gran división del King of All Things en el monte.
Episodios posteriores y vida actual
Durante la batalla entre Jinka Yamato y Senya, Mudo observa atento el combate.
Posteriormente, se establece temporalmente en la montaña donde reside Sungan; dedica sus días a disfrutar de aficiones como el go, el shōgi, la creación de haikus, el bonsái y la artesanía.
Le conmueven actividades fuera del combate, como la cultura del sake de los shōjō y los distintos pasatiempos que descubre más adelante.
Tiene una hermana.
Actualmente, Mudo disfruta de una vida pacífica centrada en actividades creativas y de ocio, mostrando la profundidad de su transformación personal tras sus experiencias y relaciones con los protagonistas.
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