Belphegor es la cuarta Reina Demonio del pecado de la pereza en Seven Mortal Sins, una figura apática y desaliñada que combina rasgos bestiales con una marcada afición por el ocio, el alcohol y los videojuegos.
Belphegor es una mujer de cabello blanco, con orejas similares a las de un animal, dos cuernos y una cola animal cuyo extremo termina en tres garras.
Su diseño transmite de inmediato su naturaleza perezosa y salvaje.
Su personalidad se caracteriza por una apatía extrema y una evidente falta de motivación.
Suele mostrarse desganada, relajada y poco interesada en esforzarse más de lo necesario.
Su forma de vestir refuerza por completo su imagen descuidada.
En la parte superior suele llevar una prenda de manga larga sin sujetador, mientras que en la parte inferior aparece solo en ropa interior.
Esta apariencia desordenada no es casual, sino una extensión visual de su pecado y de su estilo de vida.
Belphegor proyecta la imagen de alguien que vive entregada al confort y al mínimo esfuerzo.
Belphegor disfruta especialmente de un entorno lleno de entretenimiento.
Su habitación está desbordada de mangas y videojuegos, hasta el punto de parecer un caos absoluto.
Aun así, ella asegura saber perfectamente dónde está cada cosa.
Ese detalle añade un matiz curioso: su desorden, al menos para ella, tiene su propia lógica.
También es conocida por ser aficionada al alcohol.
Este gusto encaja con su carácter relajado y su tendencia a pasar el tiempo sin demasiadas preocupaciones.
Belphegor mantiene una buena relación con Astaroth.
Ambas se comunican mediante una aplicación similar a LINE, lo que muestra una faceta cotidiana y cercana de su vínculo.
Cuando Astaroth se enfrentó a Lucifer, Belphegor incluso llegó a crear un video promocional exclusivo para apoyarla.
Ese gesto deja ver que, pese a su pereza, puede implicarse cuando algo realmente le interesa.
Belphegor intentó atrapar a Lucifer dentro del mundo de un videojuego en línea que ella utilizaba para reunir seguidores.
La idea era aprovechar ese espacio virtual como trampa y terreno de manipulación.
Dentro de ese mismo mundo, también confinó a Maria Totsuka.
Luego la convirtió en una especie de heroína para usarla en sus planes y poner en aprietos a Lucifer.
Sin embargo, la situación terminó volviéndose en su contra.
Todos los creyentes que participaban en el juego acabaron abandonando la partida.
Como golpe final, Lucifer destruyó por completo el mundo del juego.
Ante eso, Belphegor perdió totalmente las ganas de continuar y reconoció su derrota por sí misma.
Tras el final del juego, Mammon le envió una factura descomunal por los costos de reparación del servidor.
La escena funciona como un castigo tan práctico como humillante.
Después, Belial la obligó a hacer ejercicio de manera forzada en una cinta de correr durante un tiempo interminable.
Para alguien que encarna la pereza, pocas penalizaciones podían resultar más crueles.
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