Monspeet es un demonio de alto rango del mundo de Nanatsu no Taizai, miembro de la unidad de élite de los Diez Mandamientos al servicio del Demon King, conocido como el portador del Mandamiento de la “Silencio” y famoso por su sangre fría, su enorme poder de fuego y su vínculo trágico con Derieri.
Nombre: Monspeet
Género: Masculino
Raza: Demonio (clan de los demonios / “magin”)
Edad: 415 años (antes del sello)
Altura: 182 cm
Peso: 78 kg
Tipo de sangre: O
Fecha de nacimiento: 8 de agosto
Lugar de nacimiento: Reino demoníaco (Makai)
Afiliación principal: Diez Mandamientos, escuadrón de élite directo del Demon King
Títulos y alias: “Silencio” Monspeet
Poder de combate total (antes): 19 000 (Poder mágico: 0 / Fuerza física: 16 000 / Voluntad: 3 000)
Poder de combate total (después): 53 000 (Poder mágico: 34 000 / Fuerza física: 16 000 / Voluntad: 3 000)
Doblaje (voz): Tsuda Kenjirou
Monspeet es un demonio adulto, calmado y extremadamente sereno incluso en medio de la batalla.
Rara vez se deja llevar por las emociones y suele analizar la situación antes de actuar.
Galland lo describe como alguien “demasiado servicial”, lo que refleja su tendencia a cuidar de los demás a su manera.
Su relación más destacada es con Derieri, a quien entiende a la perfección pese a que ella hable con frases abreviadas y telegráficas.
Monspeet actúa a menudo como traductor de Derieri, “interpretando” lo que ella quiere decir para los demás.
Detrás de su actitud fría esconde un profundo afecto y una lealtad silenciosa hacia ella.
A pesar de ser un demonio del escuadrón directo del Demon King, desde la Guerra Sagrada de hace 3000 años empieza a cuestionar el sentido de la guerra.
Sin embargo, nunca llega a expresarle abiertamente estas dudas a Derieri.
Monspeet tiene el cabello negro con matices púrpura, peinado hacia atrás, y lleva barba en la zona del mentón, bien recortada.
Viste una capa y varias bandas negras enrolladas alrededor del cuerpo, lo que le da un aspecto sobrio y elegante.
Su figura es la de un hombre adulto, alto y bien proporcionado, con expresión normalmente inexpresiva o tranquila.
En sus primeras apariciones se le muestra portando una espada, pero más adelante ya no aparece con ella.
Monspeet es uno de los mejores usuarios de llamas infernales del reino demoníaco.
Se destaca tanto por su poder destructivo como por su capacidad de localización y percepción de presencias a gran distancia.
En la Guerra Sagrada antigua, llegó a emplear artes prohibidas para transformarse en un Indura, una forma monstruosa de los demonios que sacrifica corazones a cambio de un poder inmenso.
Como consecuencia de esa transformación, perdió todos sus corazones excepto uno, quedando con una única fuente de vida.
Sus capacidades sensoriales son tan finas que puede detectar con precisión la presencia de Meliodas y sus aliados estando a cientos de millas de distancia.
En combate, sabe combinar su intelecto, su magia de intercambio y sus llamas para crear situaciones difíciles de predecir para el enemigo.
La magia innata de Monspeet se denomina “Estrella Errante (Trickster)”.
Se centra en el intercambio de posiciones y permite ejecuciones muy creativas y engañosas en batalla.
Función básica
Monspeet puede intercambiar la posición de:
Sí mismo y otro objeto o ser, siempre que tengan un tamaño o masa aproximadamente similar.
Un objeto que tenga en sus manos y otro objeto de masa o tamaño comparable.
En la historia intercambia, por ejemplo, una manzana con un alma, manipulando la ubicación de una esencia vital sin tocar directamente a la víctima.
También cambia de lugar con Estarossa en pleno combate, alterando por completo la situación de ataque y defensa.
Técnicas de combate con fuego
“Pájaro de Llama Infernal”
Monspeet crea llamas con forma de ave que se proyectan hacia el objetivo.
Estas llamas pueden seguir al blanco como si se tratara de proyectiles rastreadores, y él puede percibir las reacciones y movimientos de la presa a través de ellas.
“Dragón de Ceniza”
En esta técnica, Monspeet libera todo su poder mágico en forma de una gigantesca llamarada con forma de dragón.
Es un ataque de máximo poder destinado a arrasarlo todo en su trayectoria, consumiendo prácticamente toda su energía mágica.
“Broma del Ilusionista (Conjurer Joke)”
“Broma del Ilusionista” es una aplicación refinada de su magia de intercambio.
Permite cambiar la posición de cualquier objeto que tenga en sus manos o de su propio cuerpo con otro objeto o ser de tamaño o masa similares.
En su enfrentamiento con Estarossa, utiliza esta técnica para revertir una situación en la que estaba siendo estrangulado.
Mediante un intercambio preciso, logra invertir las posiciones y ganar una ventaja momentánea sobre su adversario.
Monspeet posee el Mandamiento del “Silencio”, otorgado por el Demon King.
Quien viola este mandamiento delante de él sufre un castigo relacionado con la voz y la palabra.
En la obra se muestra que cualquier persona que pronuncie en su presencia los sentimientos que mantiene ocultos en su corazón pierde la voz.
Es decir, si alguien confiesa en voz alta sus pensamientos más íntimos o secretos, el Mandamiento le arrebata la capacidad de hablar.
Este efecto tiene implicaciones dramáticas para el propio Monspeet.
Él mismo confiesa que lleva mucho tiempo guardando palabras en su corazón, lo que sugiere que no puede declarar abiertamente su sentimiento más preciado: el amor que siente por Derieri.
A causa de este mandamiento, incluso cuando trata de insinuarle a Derieri lo que siente, sólo puede hacerlo de forma muy indirecta.
Cuando Meliodas traiciona al clan de los demonios, Monspeet lanza una confesión velada, pero en aquel entonces Derieri no comprende su verdadero significado.
Participación en la Guerra Sagrada de hace 3000 años
Durante la antigua Guerra Sagrada, Monspeet combate como miembro de los Diez Mandamientos.
Él y Derieri se dirigen a rescatar a decenas de miles de demonios que han sido capturados por la raza de las diosas.
En esa batalla se enfrentan a los Cuatro Arcángeles, incluyendo a Ludociel, Tarmiel y Sariel.
Monspeet consigue luchar de tú a tú con Tarmiel y Sariel, demostrando que su fuerza está al nivel de los seres más poderosos de la facción enemiga.
Sin embargo, la intervención directa de Ludociel les coloca al borde de la derrota.
Ante el peligro, Monspeet y Derieri toman la decisión extrema de recurrir a un arte prohibido para convertirse en Indura.
Transformados en Indura, ambos obtienen un poder descomunal y logran acorralar a los arcángeles.
No obstante, en el proceso empiezan a perder la razón, degenerando poco a poco en criaturas puramente instintivas.
En ese estado, están a punto de convertirse en monstruos irreversibles cuando interviene Elizabeth Liones, de la raza de las diosas.
Gracias a su poder, consigue devolver a Monspeet y Derieri a sus formas originales, salvándolos del destino de quedar permanentemente convertidos en Indura.
Esta experiencia deja una marca profunda en Monspeet.
Desde entonces se pregunta por qué Meliodas y Elizabeth Liones decidieron salvarlos, pese a que se habían convertido en amenazas descomunales para sus enemigos.
Relación con Derieri y sentimientos no correspondidos (o no expresados)
Monspeet estaba enamorado de Derieri desde la época de la Guerra Sagrada.
Sin embargo, por culpa del Mandamiento del Silencio, no podía confesarle de forma directa su verdadero sentimiento.
La hermana de Derieri, que fue asesinada durante la guerra, había mostrado interés romántico por Monspeet.
Él, sin embargo, estaba enamorado de Derieri y no correspondía a la hermana mayor.
Aun así, nunca expresó abiertamente este amor, manteniéndolo oculto durante siglos.
En el momento en que Meliodas traiciona a los demonios, intenta confesar de manera sutil, pero Derieri no se da cuenta de lo que en realidad quería decir.
Este amor silencioso se convierte en el eje trágico de su personaje.
Su deseo de protegerla hasta el final acaba conduciéndolo a su propio sacrificio.
Resurrección tras el sello
Después de la derrota en la Guerra Sagrada, Monspeet y los demás Diez Mandamientos son sellados durante 3000 años.
En la era actual, Fraudrin rompe el sello y libera a Monspeet y al resto, devolviéndolos al mundo.
Nada más regresar, Monspeet forma un dúo operativo con Derieri.
Ambos comienzan una campaña de terror en la región, absorbiendo almas humanas para recuperar poder mágico.
Se sabe que arrasan un total de nueve pueblos y aldeas, incluyendo el distrito de entretenimiento negro de Belford.
Sus acciones provocan una gran confusión y miedo en Britannia, marcando el retorno oficial de los Diez Mandamientos.
Aparición en el Gran Festival de Baizel
Durante el gran festival de Baizel, Monspeet aparece junto al resto de los Diez Mandamientos.
Su propósito principal es prestar apoyo a Drole y Gloxinia, quienes estaban teniendo dificultades.
Con la llegada del grupo completo de Mandamientos, Meliodas queda totalmente superado.
Monspeet participa en la emboscada que culmina con la derrota temporal de Meliodas a manos de los demonios.
Tras la caída de Meliodas, los Diez Mandamientos aprovechan el mes siguiente para avanzar metódicamente en la invasión de Britannia.
El mundo entra en una fase crítica en la que el poder de los demonios domina el campo de batalla.
Batalla en el castillo de Liones
En el asedio al castillo de Liones, Monspeet y los demás Mandamientos llevan inicialmente la ventaja.
El ejército de Liones y sus aliados parecen incapaces de frenar el empuje demoníaco.
Sin embargo, durante la batalla reaparece Meliodas, habiendo incrementado considerablemente su poder.
Monspeet y Derieri se enfrentan a él, confiados en su fuerza combinada.
Los dos lanzan un ataque coordinado, pero se encuentran con la habilidad mejorada de “Contraataque Total” de Meliodas.
El ataque es devuelto con una fuerza abrumadora, enviando a Monspeet y Derieri volando a una ubicación lejana.
Tras esto, ambos quedan en un estado de paradero inicialmente incierto.
Más tarde se revela que no murieron, sino que fueron arrastrados hasta una humilde casucha.
Vida tranquila junto a Derieri
El lugar donde terminan es una pequeña choza en una zona alejada.
Allí son cuidados por una niña humana que les presta ayuda y les ofrece recursos para sobrevivir.
Monspeet y Derieri comienzan una vida en pareja, lejos del frente de batalla.
Este estilo de vida sencillo, en una choza humilde, resulta sorprendentemente agradable para Monspeet.
Se muestra que él está bastante satisfecho con esa existencia pacífica, sin guerras ni matanzas masivas.
Cuando Zeldris, otro alto mando demoníaco, emite un llamado para reunir de nuevo a los Diez Mandamientos, Monspeet decide ignorarlo.
Su actitud deja claro que ya no tiene intención de volver a luchar como miembro activo de los Mandamientos.
Prefiere permanecer con Derieri, disfrutando de la quietud que han encontrado juntos.
Ruptura de la paz y entrega de los Mandamientos
La reanudación de la nueva Guerra Sagrada, no obstante, altera esta paz.
Derieri decide que debe devolver su Mandamiento a Zeldris, con la intención de cortar lazos formales con el Demon King y su ejército.
Monspeet acepta esta decisión y se dispone a acompañarla.
También considera por fin confesarle de forma clara sus sentimientos.
Pero antes de que puedan llevar a cabo sus planes, aparece Estarossa, con el objetivo de recolectar los Mandamientos dispersos.
Su llegada marca el inicio del conflicto final de Monspeet.
Cuando Estarossa ataca para hacerse con los Mandamientos, Derieri se encuentra en desventaja.
El tipo de magia de Estarossa resulta especialmente difícil de contrarrestar para ella.
Monspeet interviene para pelear en su lugar, dispuesto a protegerla a toda costa.
Se desata un combate intenso en el que ambos se miden tanto física como mágicamente.
En un momento del enfrentamiento, Estarossa consigue tomar a Monspeet por la espalda y lo sujeta en una estrangulación, intentando matarlo.
No obstante, Monspeet aprovecha su magia “Broma del Ilusionista” para invertir la situación.
Gracias a un intercambio de posiciones perfectamente calculado, deja a Estarossa en una situación desfavorable.
Aparentemente logra dejarlo incapacitado y fuera de combate.
Al ver esto, Derieri se confía y se acerca a ellos.
Sin embargo, Estarossa no está totalmente inconsciente y, con sus últimas fuerzas, agarra el cuello de Derieri.
Con la mano envuelta en oscuridad, Estarossa se prepara para asestar un golpe mortal a Derieri.
En ese instante, Monspeet actúa instintivamente.
Utilizando su magia de intercambio, Monspeet cambia la posición de Derieri con la suya propia.
En vez de atravesar a Derieri, el ataque de Estarossa perfora el pecho de Monspeet.
El golpe aplasta su único corazón, el que le quedaba tras la transformación en Indura.
Este impacto resulta fatal, dejándolo sin posibilidad de regenerarse.
En sus últimos momentos, Monspeet se disculpa con Derieri:
Le dice que ya no podrá seguir protegiéndola ni permanecer a su lado.
Con el poco poder que le resta, la lanza hacia el cielo, alejándola de la escena para ponerla a salvo.
Al mismo tiempo libera llamas infernales desde todo su cuerpo para provocar una explosión masiva.
Esa última erupción de fuego convierte su muerte en un intento de arrastrar a Estarossa consigo.
Monspeet muere así, sacrificándose por Derieri sin haber podido decirle directamente todo lo que sentía.
Incluso en el momento de su final, nunca llega a explicarle la profundidad de sus dudas sobre la guerra ni la totalidad de su amor por ella.
Su historia se cierra como la de un demonio silencioso, que cuestionó la guerra en su interior y eligió morir protegiendo a la persona que más apreciaba.
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Habla de este anime con personas a las que de verdad les importa.