Susumu Inohara es un estudiante de tercer año y guardameta titular del equipo de fútbol del instituto Seiseki, conocido como la “muralla” y el guardián absoluto del arco del equipo.
Nombre completo: Susumu Inohara
Género: Masculino
Curso escolar: 3.º de secundaria superior
Fecha de nacimiento: 12 de abril
Signo zodiacal: Aries
Altura: 187 cm
Peso: 87 kg
Tipo de sangre: A
Lugar de nacimiento: Prefectura de Shizuoka
Posición: Portero (guardameta)
Dorsal: 1
Estado sentimental: Tiene novia
Cualidad especial: Hacer tejido de punto
Le gusta: Los gatos
Le desagrada / le da miedo: Los fantasmas
Frase favorita: “El fútbol es simple. Si no me marcan, no perdemos”.
Apodo: “Inocchi” (dado por Jin Kazama)
Familia: Tiene una hermana bastante menor que él
Voz (doblaje): Hiroki Yasumoto
Susumu es de complexión grande y muy robusta, con una figura imponente que destaca incluso entre jugadores de secundaria superior.
Lleva el pelo levantado en forma de abanico con púas y tiene una boca grande que le da un aspecto aún más intimidante.
Su rostro suele ser serio y de rasgos duros, lo que hace que muchos compañeros y rivales lo perciban como alguien temible o inaccesible.
Sin embargo, tras esa fachada de tipo duro se esconde una persona tranquila y considerada.
Su postura en el campo es siempre firme y estable, transmitiendo seguridad al resto del equipo.
Incluso cuando el partido se pone en contra, su expresión casi no cambia, reforzando la imagen de “muralla inquebrantable”.
Susumu es extremadamente silencioso y poco hablador, lo que al principio le causa problemas de comunicación con sus compañeros.
Le cuesta iniciar conversaciones y expresar sus sentimientos, por lo que suele dar una impresión fría o distante.
A pesar de eso, tiene un sentido del deber muy fuerte y un enorme compromiso con el equipo.
Prefiere que sus acciones hablen por él y demuestra su afecto y respeto con gestos concretos más que con palabras.
Es calmado hasta el extremo y rara vez se deja llevar por las emociones, incluso en las situaciones más tensas del partido.
Esta frialdad competitiva hace que su estilo de juego sea muy estable y sin altibajos, algo que entrenadores y rivales valoran mucho.
Fuera del campo, tiene aficiones suaves y tiernas que contrastan con su apariencia, como su habilidad con el tejido de punto.
También adora a los gatos, lo que acentúa el contraste entre su cara de “tipo duro” y su carácter interno más amable.
Cuando entró en el club de fútbol de Seiseki, Susumu solo destacaba por su físico, pero no por su nivel técnico.
Al principio era tan flojo futbolísticamente que ni siquiera podía seguir el ritmo de los entrenamientos.
A base de esfuerzo constante, disciplina y respeto absoluto por los fundamentos, fue mejorando paso a paso.
Con el tiempo, ese trabajo silencioso lo llevó a convertirse en el portero titular y en el guardián indiscutible de Seiseki.
Su forma de jugar nunca ha sido vistosa ni llena de jugadas espectaculares.
Sin embargo, es extremadamente sólido en lo básico: colocación, blocaje, salidas y toma de decisiones seguras.
Esa fidelidad a los fundamentos y su capacidad para poner el cuerpo por el equipo le ganaron el respeto de compañeros y oponentes.
Jugadores rivales de alto nivel, como el guardameta Katou de Ryōzan y su compañero de equipo Nakano, así como el entrenador Sunayama, valoran mucho su estilo sin estridencias pero constantemente fiable.
Como portero, Susumu se caracteriza por un enfoque práctico y sobrio.
No busca la espectacularidad, sino hacer siempre “lo correcto” según el manual.
Rara vez se lanza a acciones arriesgadas si no son necesarias.
Su prioridad es reducir al mínimo los errores, mantener la concentración y sostener la línea defensiva con serenidad.
Su frase favorita, “El fútbol es simple. Si no me marcan, no perdemos”, resume perfectamente su mentalidad.
Su objetivo no es brillar individualmente, sino asegurar que el equipo no encaje goles.
Admirar el estilo de Atomu Isurugi le resulta natural, ya que reconoce la calidad y la creatividad del compañero.
Sin embargo, Susumu es muy consciente de sus propias características y afirma que no puede imitar ese tipo de juego ofensivo y explosivo, prefiriendo mantenerse fiel a su propio estilo frío y sólido.
Relación con Yūta Usui
Al inicio, su falta de habilidad comunicativa le provocaba malentendidos y cierta distancia con el resto del equipo.
Fue gracias a la dedicación de Yūta Usui que Susumu consiguió ganarse la confianza de sus compañeros.
Susumu siente una profunda gratitud hacia Usui por haber actuado como puente entre él y el equipo.
Esta deuda emocional se hace evidente en partidos importantes, donde Susumu está dispuesto a sacrificarse por él.
En un encuentro clave, cuando Usui pierde la concentración y sufre contra el delantero rival Aiba, Susumu decide aguantar casi diez minutos defendiendo la portería prácticamente solo.
En ese lapso, se expone voluntariamente a lesiones y se lanza a tapar ocasiones de gol clarísimas, todo para darle tiempo a Usui a recuperar su ritmo.
Para Susumu, proteger a Usui y al resto del equipo va más allá del rol táctico.
Es una forma de devolver el apoyo que recibió y de afirmar su lugar dentro del grupo.
Relación con Shou Nakijin
Shou Nakijin es el otro portero del equipo, y Susumu se preocupa mucho por él, aunque casi nunca lo diga abiertamente.
Por su carácter reservado, Susumu no se explaya en discursos, pero de vez en cuando le da consejos puntuales y muy concretos sobre el puesto.
Como ambos son muy callados, desde fuera puede parecer que se llevan mal o casi no se relacionan.
Sin embargo, detalles como el hecho de que se laven mutuamente los uniformes indican que en realidad tienen una relación cercana y de confianza silenciosa.
Durante el torneo nacional, además del objetivo público de lograr el campeonato, Susumu se fija un propósito personal “oculto”.
Ese objetivo es transmitir todo lo que sabe del puesto de portero a Nakijin en los pocos partidos que les quedan juntos, algo que él mismo le dice directamente a Shou.
Relación con Jirou Haibara y otros compañeros
En su vida diaria en el instituto, Susumu pasa mucho tiempo con Jirou Haibara.
Ambos suelen aparecer juntos, lo que refuerza la imagen de que Susumu, en el fondo, sí disfruta de la compañía cercana aunque hable poco.
Jin Kazama le puso el apodo de “Inocchi”, una forma más cercana y amistosa de llamarlo.
Ese apodo sugiere que, pese a su aspecto intimidante, sus compañeros lo ven como alguien confiable y digno de cariño dentro del grupo.
Susumu también muestra respeto por jugadores como Atomu Isurugi y otros rivales de alto nivel.
Valora a quienes se entregan al máximo por el equipo, y eso conecta con su propia filosofía de juego.
En el Seiseki, Susumu es considerado la “deidad guardiana” de la portería.
Su presencia en el once inicial proporciona una base de seguridad emocional al resto del plantel.
Su forma de jugar es un pilar defensivo que permite a los jugadores ofensivos arriesgar más arriba en el campo.
Saben que, si algo sale mal, Susumu está detrás para corregir errores y sostener el resultado.
Aunque no se luce con regates ni goles, su importancia táctica es enorme.
Cada intervención sólida y sin fallos refuerza la estabilidad psicológica del equipo durante el partido.
En términos de jerarquía, como tercer año y titular indiscutible, es uno de los líderes silenciosos del vestuario.
No dirige con discursos encendidos, sino con ejemplo constante, resistencia mental y una fiabilidad casi absoluta bajo los tres palos.
Una de las cosas más interesantes de Susumu es el contraste entre su apariencia y su interior.
Por fuera, parece un tipo duro, serio y hasta intimidante, con un físico imponente y una expresión severa.
Por dentro, es alguien paciente, trabajador, que disfruta de actividades tranquilas como el tejido de punto.
Su amor por los gatos y el hecho de tener una hermana pequeña a la que seguramente protege refuerzan su lado tierno y familiar.
Su miedo a los fantasmas añade un matiz casi cómico a su personalidad, especialmente si se contrasta con lo poco que se asusta durante los partidos.
En el campo no se inmuta ante un delantero feroz, pero fuera de él puede inquietarse con historias de espíritus y apariciones.
Esta mezcla de fortaleza, timidez, ternura oculta y sentido del deber lo convierte en un personaje muy humano y fácil de apreciar.
Detrás del “portero gigante y silencioso” hay alguien lleno de matices, que se supera a sí mismo para sostener a sus amigos y a su equipo.
💬 Discusión de la comunidad
Habla de este anime con personas a las que de verdad les importa.