Mao Mao es una gata tricolor que aparece en la obra de ficción «Los diarios de la boticaria», conocida por haberse perdido en el harén imperial y por recibir el pomposo cargo de cazadora de ratas al servicio del Emperador.
Mao Mao es una cría de gata tricolor, de sexo femenino, que se adentra por error en el harén interior del palacio.
En un principio se encuentra en un estado muy débil, hasta el punto de necesitar atención médica urgente.
Durante uno de sus paseos, la princesa Lingli la descubre y queda inmediatamente encariñada con el animal.
En ese momento, Maomao, que intenta capturar a la cría, la pierde de vista, y es Loulan quien, pasando por casualidad, consigue atraparla y entregársela después a Maomao.
La gata es considerada un animal callejero poco higiénico, por lo que el entorno de la princesa la aparta de ella para evitar contactos directos.
Lingli estalla en llanto al ser separada de la pequeña tricolor, lo que impulsa a que se busque una solución intermedia.
Maomao lleva entonces a la cría a la consulta del médico conocido como Guen, un curandero poco ortodoxo.
Allí se le da leche, se la limpia y se la cuida hasta que recupera sus fuerzas y su aspecto mejora.
Según la normativa del harén, tener animales de compañía requiere un permiso oficial.
Sin embargo, esa misma noche el Emperador visita el palacio de Lingli y su hija le suplica que deje quedarse con la gata.
Ante el ruego de su hija, el Emperador cede y con una sola orden permite que Mao Mao sea mantenida como mascota de Lingli.
El arreglo formal es que la gata se quede en la sección médica del harén, donde Maomao pueda ocuparse de su cuidado diario.
Una vez recuperada, Mao Mao pasa a ser una presencia habitual en la enfermería.
Desde allí también se la traslada con frecuencia a los aposentos de Lingli para hacerle compañía y ser su compañera de juegos.
La cría recibe el nombre de Mao Mao, escrito con caracteres que significan “pelaje”, y cuyo sonido coincide exactamente con el nombre de Maomao.
Este detalle provoca cierto fastidio en Maomao, que no está del todo contenta con que la gata comparta su misma pronunciación.
El Emperador otorga a Mao Mao un título sorprendentemente grandilocuente: el cargo de «inspectora de ladrones».
Tras este título solemne se esconde una función muy concreta y práctica: cazar las ratas que merodean por la enfermería y amenazan las reservas de medicamentos.
A partir de entonces, el “trabajo” oficial de Mao Mao consiste en capturar los roedores que intentan roer los remedios y materiales almacenados.
Así, la gata se convierte en una especie de funcionaria felina encargada del control de plagas dentro del harén.
Además de su labor como cazadora de ratas, Mao Mao sirve como distracción y compañera para la princesa Lingli.
Es llevada con frecuencia desde la enfermería hasta los aposentos de la princesa para jugar y mantenerla entretenida.
Cuando la consorte Gyokuyou se encuentra a punto de dar a luz a su segundo hijo, Lingli quiere ir a ver a su madre.
En ese momento, Mao Mao desempeña un papel importante como “anzuelo” para mantener a la princesa apartada y distraída, evitando que se acerque a la zona del parto.
La presencia de la gata ayuda a calmar y entretener a Lingli, lo que facilita el trabajo de los adultos durante ese episodio delicado.
Así, Mao Mao no solo tiene una función práctica, sino también emocional dentro del entorno del harén.
Con el tiempo, Gyokuyou asciende al cargo de emperatriz, lo que implica cambios drásticos en la vida de la corte.
Como consecuencia, la princesa Lingli debe abandonar el harén interior y mudarse a una nueva residencia adecuada a su nueva posición.
La nueva zona residencial se encuentra cerca de los aposentos de la Emperatriz Viuda.
Debido a las normas estrictas y a la oposición de las doncellas al servicio de la Emperatriz Viuda, se prohíbe llevar animales, y en concreto gatos, a esa área.
Ante estas restricciones, Mao Mao no puede seguir los pasos de Lingli hacia su nuevo hogar.
Finalmente, es Maomao quien decide hacerse cargo de la gata y la lleva consigo.
Cuando Maomao es despedida por segunda vez del harén, la gata también abandona ese entorno.
Las dos son acogidas en el burdel Verdeazul, donde Mao Mao pasa a vivir bajo el cuidado de Maomao y de las personas que trabajan allí.
En su nueva vida, Mao Mao deja de ser un “funcionario fe
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