Hades es el rey del inframundo de Helheim y el hermano mayor de los cuatro hermanos principales del panteón griego: Zeus, Poseidon y Adamas, siendo reconocido entre los dioses como “el dios en quien los dioses más confían”.
Hades gobierna el inframundo de Helheim, donde ejerce el papel de “Rey del Inframundo”.
Es el hermano mayor de Zeus, Poseidon y Adamas, lo que lo convierte en la figura fraterna más antigua de los cuatro.
Aunque es hermano mayor de Zeus, al igual que Poseidon conserva una apariencia sorprendentemente joven.
Su personalidad combina una dignidad serena con una profunda pasión cuando se trata de sus seres queridos.
Hades posee una fijación muy marcada con sus hermanos.
Esta obsesión no nace del egoísmo, sino de un amor fraternal puro, que es correspondido: Zeus y los demás lo respetan y lo quieren sinceramente.
Para Hades, la familia es su eje moral, y sus decisiones en batalla están muy ligadas a su lealtad hacia sus hermanos.
A pesar de su severidad, muestra una empatía inusual entre los dioses, especialmente con quienes cargan con dolor y culpa.
Hades no estaba originalmente designado para combatir en el Ragnarok (la gran contienda entre dioses y humanos).
Sin embargo, tras la derrota y muerte de Poseidon, decide intervenir personalmente.
Después del sexto combate, cuando Buddha pasa al lado de la humanidad, queda vacante un puesto en el equipo de los dioses.
Hades decide ocupar ese hueco por voluntad propia, con el propósito declarado de vengar a Poseidon.
Su rival asignado es Qin Shi Huang, el Primer Emperador de China.
Aunque se enfrenta a él como representante de la humanidad y responsable indirecto de la muerte de su hermano, Hades no lo odia a nivel personal.
Antes del combate, algunos dioses intentan instarle a que odie a Qin Shi Huang por ser “el asesino de su hermano”.
Hades, sin embargo, separa muy bien el deber de la emoción y no lo culpa por algo en lo que no tuvo participación directa.
Durante el combate, Hades cuestiona a Qin Shi Huang acerca de la naturaleza de un “rey”.
La respuesta del emperador y su manera de combatir despiertan un fuerte interés en Hades.
En plena batalla, Hades se da cuenta de que Qin Shi Huang le recuerda profundamente a Poseidon.
Este parecido lo hace reír en mitad del combate, una reacción casi inaudita en el solemne Rey del Inframundo.
Hades valora la fuerza, la determinación y la forma de gobernar de Qin Shi Huang.
Llega a reconocer que su estilo y su carácter lo hacen “digno de ser llamado rey” y le otorga una aprobación absoluta como monarca.
La relación de Hades con Poseidon es central en su historia.
Ambos comparten el uso de la lanza como arma principal, aunque su estilo de combate difiere notablemente.
Mientras Poseidon prioriza la velocidad y el número de ataques, Hades domina una lanza de “fuerza bruta”, donde cada golpe busca ser decisivo.
Su entrada al torneo es un acto de lealtad fraternal: no acepta pasivamente la muerte de Poseidon y decide honrarlo en el campo de batalla.
Con Zeus mantiene una relación de respeto y confianza mutua, propia de dos pilares del panteón.
Adamas, como otro de los hermanos, también forma parte de este núcleo familiar que Hades protege con celo.
Hades es tan confiable que se le conoce como “el dios en quien los dioses más confían”.
Esta reputación no solo procede de su poder, sino de su sentido del deber y su capacidad de cargar con el peso de los demás.
Beelzebub, atormentado y deseando su propia muerte, acude a Hades para enfrentarse a él.
En el combate, Hades lo supera con claridad, pero en lugar de limitarse a destruirlo, intenta comprenderlo.
Hades le pregunta por qué busca morir a manos de otro.
Tras escuchar su historia y la carga emocional relacionada con Lilith y el tatuaje que ella le dejó, Hades le ofrece una interpretación distinta.
Le explica que el tatuaje no es una maldición, sino una oración, una forma de deseo o plegaria hacia Beelzebub.
Lo anima a pensar no en “cómo morir”, sino en “cómo vivir de ahora en adelante”.
Incluso le promete que, si después de reflexionar aún quiere morir a sus manos, Hades lo esperará.
Cuando Beelzebub finalmente encuentra su propia respuesta, Hades lo ve como alguien muy parecido a sus hermanos: “un tipo infinitamente problemático”, pero por ello mismo le resulta entrañable.
Hades le entrega a Beelzebub el “bastón de Apomuios”.
A cambio, le pide que sea testigo tanto de su sufrimiento como de su eventual y grotesca muerte, una petición que muestra su sentido extremo de responsabilidad.
Cuando Beelzebub le pregunta por qué se preocupa tanto por él, Hades responde con sinceridad.
Beelzebub concluye que Hades también es “un dios bastante problemático”, subrayando lo complejo y humano de su carácter.
Durante la guerra contra los gigantes, conocida como la Gigantomaquia, Hades protagoniza un acto legendario.
En solitario, detiene la invasión de los dioses titanes que estaban encerrados en el Tártaro.
Este acto heroico, llevado a cabo sin apoyo directo, solidifica su fama como un pilar del orden divino.
Desde entonces, Hades es visto como el último muro de contención frente al caos.
Zeus, Poseidon y otros dioses importantes, incluido Beelzebub, le profesan una confianza absoluta.
Su reputación combina poder militar, sabiduría, empatía y una determinación inquebrantable.
El título informal de Hades como “el dios más confiable para los dioses” no es solo honorífico.
Refleja que, cuando el panteón se encuentra en su peor momento, es Hades quien da un paso al frente, incluso si debe hacerlo solo.
Hades combate principalmente con una lanza de dos puntas, conocida como bidente.
Su estilo se basa en golpes de enorme potencia, más que en la multiplicidad de estocadas.
Justo antes del séptimo combate, el antiguo sirviente de Poseidon, Proteo, le entrega fragmentos del tridente de Poseidon.
Hades fusiona esos fragmentos con su propio bidente, creando un arma simbólicamente cargada del legado de su hermano.
En medio del combate contra Qin Shi Huang, Hades realiza una acción extrema: hace que la lanza absorba su propia sangre, llamada “Pluto Igual” (Pluto-Equal, su sangre especial).
Con ello infunde en el arma su energía vital, elevando la lanza a un estado aún más poderoso.
Este poder tiene un costo devastador.
Si la energía vital de Hades se agota, él muere, lo que convierte a su arma mejorada tanto en su mayor fuerza como en su mayor riesgo.
Su estilo de combate refleja su carácter: directo, dispuesto a sacrificarlo todo por aquello en lo que cree.
Cada ataque de su lanza es un compromiso absoluto, no solo una técnica.
Hades está profundamente interesado en la pregunta “¿qué es un rey?”.
Este tema aparece con fuerza en su combate contra Qin Shi Huang.
Al escuchar la respuesta del emperador sobre lo que significa reinar y proteger a los suyos, Hades siente un respeto genuino.
Desde su perspectiva, un verdadero rey no es solo el más fuerte, sino aquel que carga con el dolor y el destino de su pueblo.
Este punto de vista se alinea con cómo él mismo ejerce su rol de Rey del Inframundo.
No se limita a castigar o gobernar, sino que asume la responsabilidad de soportar aquello que otros no pueden.
En Qin Shi Huang reconoce ese mismo peso y decisión.
Por eso, termina considerándolo un “rey digno” a la altura de los grandes nombres, incluso recordándole al propio Poseidon en su firmeza y orgullo.
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