Fraudrin es un demonio de alto rango de la serie de fantasía Nanatsu no Taizai, miembro sustituto de los Diez Mandamientos y responsable en la sombra de gran parte de los desastres ocurridos en el reino de Liones.
Nombre: Fraudrin
Género: Masculino
Raza: Demonio (magin / magia demoníaca)
Edad: 554 años (antes de ser sellado)
Altura: 419 cm (variable)
Peso: 690 kg (variable)
Tipo de sangre: A
Fecha de nacimiento: 15 de octubre
Lugar de nacimiento: Reino de los demonios
Afiliación principal: Demonios, Diez Mandamientos (miembro sustituto)
Nivel de combate total: 31 000
Poder mágico: 13 000
Fuerza física: 15 000
Voluntad / espíritu: 3 000
Actor de voz (original): Hidenobu Kiuchi
Actor de voz cuando posee a Dreyfus: Katsuyuki Konishi
En su forma verdadera, Fraudrin es un monstruo gigantesco de piel púrpura oscura.
Su pecho está ocupado por una enorme boca, y desde la espalda hasta los brazos le recorren protuberancias duras en forma de espadas.
Gracias a su magia puede aumentar todavía más su tamaño, llegando a parecer una montaña viva.
Incluso comparado con los gigantes, su cuerpo resulta colosal y amenazador.
Durante muchos años permaneció oculto dentro del cuerpo de Dreyfus, lo que le obligó a adoptar una apariencia humana.
En este periodo, su trato cercano con Dreyfus y su hijo Griamore fue despertando poco a poco sentimientos que chocaban con su naturaleza demoníaca.
Aunque en esencia es frío, cruel y calculador, muestra cierto sentido del honor y es capaz de entender las deudas de gratitud.
Un ejemplo claro es cuando perdona la vida de Hendrickson después de que este recupere la cordura, atendiendo a la súplica de Dreyfus.
Al principio, Fraudrin encarna bien la crueldad de los demonios: manipula, engaña y utiliza a los humanos como simples peones.
No duda en sacrificar ciudades enteras si eso sirve a la causa de la resurrección de su raza.
Sin embargo, su larga convivencia en el interior de Dreyfus cambia algo en él.
Desarrolla afecto sincero por Griamore, al que ve crecer como si fuera su propio hijo.
Esta contradicción interna se vuelve central en su historia.
Entre el orgullo de demonio y los lazos afectivos que ha creado, Fraudrin termina inclinándose por estos últimos.
Cuando comprende lo que significa luchar por “un ser querido”, se da cuenta de que está siguiendo un camino parecido al de Meliodas.
Este reconocimiento le lleva a renunciar a una muerte suicida destructiva y a aceptar su final a manos de su antiguo enemigo.
Magia principal: “Gigantificación” (Full Size)
La magia original de Fraudrin consiste en aumentar su tamaño corporal dentro de ciertos límites.
Al activarla, su cuerpo crece hasta superar con holgura incluso a los gigantes, elevando su poder ofensivo y su resistencia a niveles abrumadores.
Esta habilidad potencia de forma directa la ya extraordinaria vitalidad y fuerza de los demonios.
Bajo el efecto de la gigantificación, su poder de combate se considera al nivel de un auténtico miembro de los Diez Mandamientos.
En una ocasión utiliza este poder para amortiguar un ataque que, en su tamaño normal, lo habría hecho desaparecer sin dejar rastro.
Gracias a su cuerpo agrandado, el impacto se reduce a “un simple agujero en la carne”, apenas una herida relativamente leve para él.
En tiempos posteriores, durante la Guerra Santa, el “rastro” de esta habilidad se manifiesta de forma simbólica:
el deseo de Dreyfus de salvar a su hijo llega a activar una gigantificación que se describe como el legado de Fraudrin, protegiendo a Griamore en un momento crítico.
Técnica de posesión: “Técnica de control mental”
Fraudrin es capaz de introducirse en el interior de otra persona y dominar su mente y su cuerpo.
Este poder es el que da origen a casi todos los incidentes políticos y militares en el reino de Liones.
Primero intenta controlar directamente a Dreyfus, pero fracasa debido a la férrea voluntad y alma de este.
Impresionado por esa fortaleza, cambia de estrategia: toma como rehén la vida de Hendrickson y, a partir de ahí, consigue poseer el cuerpo de Dreyfus.
Mientras dirige desde dentro a Dreyfus y manipula a Hendrickson mediante lavado de cerebro, Fraudrin puede mantener una fachada perfecta ante el resto de los caballeros sagrados.
Su habilidad de control mental no solo altera las acciones, sino que también bloquea o modifica recuerdos para ocultar la verdad.
Fraudrin actúa como sustituto del Mandamiento de la “Carencia de Deseo”, es decir, ocupa el puesto que originalmente pertenecía a Gowther.
Por esta razón, no posee ninguno de los mandamientos ni carga con las maldiciones asociadas a ellos.
En el pasado, Fraudrin fue subordinado directo de Gowther y se le conocía como “general demonio”.
Su papel era suplir a su maestro, poco indicado para el combate directo, encabezando el frente de batalla cuando era necesario.
Aunque se le reconoce una fuerza totalmente digna de un Mandamiento, su cargo es provisional y simbólicamente “prestado”.
Su respeto hacia otros demonios como Galland o Monspeet se aprecia en que, en aquella época, les hablaba con deferencia y usaba trato honorífico.
Época de la antigua Guerra Santa
Tres mil años antes de los sucesos principales, Fraudrin combate junto a los demonios en la Guerra Santa.
En ese periodo actúa como mano derecha de Gowther, el Mandamiento de la Carencia de Deseo, y como su representante en el campo de batalla.
Se le llama “general demonio” y participa en enfrentamientos directos junto a otros Diez Mandamientos contra los Cuatro Arcángeles de la diosa suprema.
Aunque sus apariciones no son tan frecuentes como las de otros demonios, desde entonces queda claro que su poder está a la altura de la élite.
La frase de su maestro, que luego recordará al final de su vida, nace precisamente en esa época.
Gowther afirma que Meliodas no huyó, sino que eligió luchar por un ser amado, una idea que en aquel entonces Fraudrin asegura no poder comprender.
Destrucción de Danafor
Dieciséis años antes de la historia principal, Fraudrin se enfrenta a Meliodas durante la catástrofe que destruye el reino de Danafor.
En ese combate, Fraudrin logra matar a Liz, la mujer amada de Meliodas, convirtiéndose en uno de los responsables directos del trauma del protagonista.
A pesar de la terrible fuerza de Fraudrin, Meliodas logra derrotarlo y “aniquilarlo”.
Sin embargo, el demonio sobrevive de milagro, quedando enterrado en lo profundo de la tierra, donde espera durante años una oportunidad de resurrección.
Encuentro con Dreyfus y Hendrickson
Diez años antes de los acontecimientos actuales, Dreyfus y Hendrickson visitan las ruinas de Danafor para investigarlas.
Fraudrin, aún debilitado pero con su mente intacta, ve en ellos un medio ideal para volver a la superficie.
Primero intenta usar su técnica de control mental para someter a Dreyfus directamente, pero fracasa.
Le impresiona tanto la firmeza del espíritu de Dreyfus que decide cambiar de enfoque.
Fraudrin entonces toma como objetivo a Hendrickson, un blanco más vulnerable.
Amenaza su vida y lo manipula hasta conseguir que Dreyfus le permita entrar en su cuerpo definitivamente.
A partir de ese momento, Fraudrin pasa a residir dentro de Dreyfus, compartiendo su conciencia.
Hendrickson queda sometido por un lavado de cerebro, transformado en un instrumento al servicio del demonio.
El asesinato de Zaratras y la caída de los Siete Pecados Capitales
Con Dreyfus poseído y Hendrickson manipulado, Fraudrin orquesta el asesinato de Zaratras, antiguo caballero sagrado superior.
Luego hace que la culpa recaiga sobre los Siete Pecados Capitales, provocando su disolución y exilio.
Al mismo tiempo, siembra el caos en el reino de Liones, preparando el terreno para el futuro retorno de los demonios.
De cara al exterior, aparentemente Hendrickson “mata” a Dreyfus, lo que sirve para engañar a todos y ocultar la presencia de Fraudrin.
Mientras tanto, Fraudrin continúa escondido en el interior de Dreyfus durante diez años.
Durante este largo periodo, convive con él y con su hijo Griamore, desarrollando sin darse cuenta un vínculo emocional con el muchacho.
Resurrección de los Diez Mandamientos
Cuando llega el momento oportuno, Fraudrin revela parte de su poder para acelerar el renacimiento de los demonios.
En una escena crucial, da su propia sangre a un Hendrickson moribundo cuya mente aún no se ha liberado del todo del control.
Esa sangre demoníaca restaura a Hendrickson y le permite realizar un ritual utilizando un paño manchado con la sangre de Elizabeth Liones.
Gracias a ello, Fraudrin logra resucitar a los Diez Mandamientos, despertando a sus compañeros demonios en Britania.
Tras recuperar fuerzas, viaja a la ciudad de Fersen, donde es capturado por Denzel y el grupo de élite conocido como los Seis Caballeros Celestiales.
Su ejecución parece inminente, pero Grayroad acude en su ayuda y le permite escapar.
Más tarde, Fraudrin se reúne con otros Mandamientos para acudir a la Gran Batalla Campal de Vaizel.
Allí llegan en el momento en que Drole y Gloxinia combatían contra Meliodas, y gracias a su intervención logran aplastar al capitán de los Siete Pecados Capitales.
Después de la muerte temporal de Meliodas, los Mandamientos dirigirán la invasión demoníaca de Britania durante un mes.
Fraudrin participa activamente en esta campaña, consolidando el dominio de los demonios sobre numerosas regiones.
Derrota en Liones y separación de Dreyfus
Cuando los Mandamientos intentan culminar la conquista de Liones, se encuentran con la resistencia renovada de los Siete Pecados Capitales.
Escanor, en particular, se convierte en una amenaza inmensa para los demonios.
La contraofensiva liderada por Escanor y sus compañeros derrota o neutraliza a varios Mandamientos.
Viendo que la situación empeora, Fraudrin decide retirarse.
Durante su huida, se topa con Hendrickson y con Zaratras, resucitado mediante técnicas especiales.
En el enfrentamiento resultante, Zaratras utiliza una técnica de purificación de altísimo nivel, sacrificando su propia vida para separar a Fraudrin del cuerpo de Dreyfus.
Este ataque de purificación expulsa a Fraudrin y lo fuerza a volver a su forma demoníaca original.
Por primera vez en mucho tiempo se muestra ante todos como el colosal monstruo púrpura que realmente es.
Combate final contra Meliodas
Poco después de recuperar su forma auténtica, Fraudrin se encuentra con un Meliodas completamente resucitado y mucho más poderoso.
El capitán de los Pecados ya no es el mismo que Fraudrin derrotó emocionalmente al matar a Liz.
Meliodas lo golpea sin compasión, castigando con dureza cada uno de los horrores que Fraudrin ha provocado a lo largo de los años.
La diferencia de poder entre ambos se hace evidente, y el demonio queda reducido a un estado prácticamente desesperado.
Acorralado, Fraudrin decide recurrir a una última salida: autodestruirse.
Planea detonar su inmenso cuerpo para arrasar todo a su alrededor, matando a Meliodas, a Dreyfus, a Griamore y a cualquiera que se encuentre cerca.
La decisión de renunciar al odio
En el momento crítico, el plan de autodestrucción es interrumpido por la aparición de un Griamore convertido en niño, consecuencia de una prueba druida.
El pequeño se aferra a la pierna de Fraudrin y le suplica llorando que se detenga.
Esa súplica golpea de lleno el corazón del demonio.
Fraudrin, que había decidido morir como un auténtico demonio, empieza a dudar.
En su mente resuena la antigua frase de Gowther:
Meliodas no huyó, sino que se lanzó a una lucha por el bien de un ser amado.
Fraudrin admite para sí mismo que no quería entender ese sentimiento.
Pero al ver a Griamore, comprende que él también ha empezado a priorizar el amor frente al orgullo de su raza.
Con una mezcla de resignación y serenidad, cancela su autodestrucción.
Acepta que ha traicionado el orgullo de los demonios de la misma forma que lo hizo Meliodas, pero no muestra arrepentimiento por ello.
Finalmente, se vuelve hacia Meliodas y le pide que acabe con su vida.
El capitán de los Siete Pecados Capitales le da la muerte que solicita, poniendo fin a la existencia de Fraudrin.
Pese a haber utilizado y poseído a su padre durante años, Griamore llora la muerte del demonio.
Su reacción demuestra la profundidad del vínculo que, sin proponérselo, Fraudrin había creado con él.
Dreyfus
Dreyfus es el caballero sagrado cuyo cuerpo Fraudrin ocupa durante una década.
Su voluntad férrea impide una posesión completa desde el principio, lo que provoca que Fraudrin lo respete de forma genuina.
Aunque el demonio manipula su vida y lo arrastra a crímenes terribles, también convive con sus recuerdos, miedos y deseos.
Esto contribuye a que, con el tiempo, Fraudrin llegue a entender mejor las emociones humanas.
La separación final entre ambos no es solo física, sino también simbólica.
Dreyfus recupera su autonomía, mientras que Fraudrin asume que ya no puede seguir escondiéndose tras la fachada de un humano.
Hendrickson
Hendrickson es primero víctima y luego cómplice involuntario de Fraudrin.
El demonio lo somete mediante lavado de cerebro y lo utiliza para llevar a cabo experimentos obsesivos con sangre demoníaca.
No obstante, cuando las cosas se tuercen, Fraudrin salva la vida de Hendrickson dándole su propia sangre.
Este gesto, aunque interesado, demuestra el complejo juego de manipulación y “protección” que ejerce sobre él.
Hendrickson, tras recuperar la cordura, se convierte en uno de los principales enemigos de Fraudrin.
Pese a ello, el demonio le perdona la vida en una ocasión, influido por la súplica de Dreyfus.
Griamore
Griamore es el hijo de Dreyfus y, sin saberlo, pasa gran parte de su vida junto al demonio que ocupa a su padre.
Fraudrin lo observa crecer, entrenar y arriesgar la vida por su familia y su reino.
Con el tiempo, el demonio desarrolla una profunda afecto hacia el muchacho, casi como si se tratase de su propio hijo.
Ese sentimiento se convierte en el motor de su cambio interior.
Cuando Griamore, reducido a un niño, le implora que no se autodestruya, Fraudrin ya no puede ignorar ese vínculo.
Renuncia a su plan suicida y abraza una muerte “limpia” en manos de Meliodas para no dañar al chico.
Meliodas
La relación entre Fraudrin y Meliodas está marcada por el odio, la culpa y, finalmente, cierta comprensión.
Fraudrin es quien mata a Liz en Danafor, lo que provoca la furia y el dolor que definen buena parte de la vida de Meliodas.
En su enfrentamiento final, Meliodas actúa como juez y verdugo.
Sin embargo, también es el ejemplo viviente de lo que significa priorizar el amor sobre el orgullo demoníaco.
Al comprender esto, Fraudrin reconoce que, al final, ha seguido un camino similar.
Por eso le pide a Meliodas que lo mate, como si aceptara su juicio y su visión del mundo.
Otros demonios y aliados
Fraudrin mantiene una relación de camaradería con algunos demonios como Grayroad, que llega a rescatarlo de la ejecución.
También lucha junto a Drole, Gloxinia, Galland y el resto de los Diez Mandamientos durante la invasión de Britania.
Como sustituto de Gowther, mantiene un respeto especial hacia su maestro, incluso si no siempre comprende sus decisiones.
Su título de “general demonio” muestra que no solo es fuerte, sino también un líder capaz de dirigir tropas en la batalla.
Con el Rey Demonio y el resto de demonios de alto rango, su vínculo es más pragmático: sirve a su raza y busca su resurrección.
No obstante, su cambio final lo coloca en oposición a los ideales más radicales de su propio pueblo.
En su momento de mayor humanidad, hablando con Griamore, Fraudrin promete:
“No mataré a tu padre ni a nadie más. Así que haz desaparecer esta pared y ve con tu padre.”
Recordando las palabras de Gowther sobre Meliodas, reflexiona:
“No quería entenderlo… y, sin embargo, ahora sé lo que es luchar por un ser amado.”
Estas frases resumen la transformación de Fraudrin:
de ser un demonio implacable que solo vive para la guerra, a alguien capaz de sacrificar su propia vida por el bienestar de otro.
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