Wiene es una joven dragona humanoide perteneciente a los monstruos anómalos llamados "Xenos", que actúa como una de las heroínas principales en el arco de los Xenos de la serie de novelas ligeras y anime “Dungeon ni Deai o Motomeru no wa Machigatteiru Darō ka” (conocida también como “Is It Wrong to Try to Pick Up Girls in a Dungeon?”).
A pesar de ser un monstruo, posee una inteligencia elevada y un corazón indistinguible del de una persona, lo que la coloca en el centro del conflicto entre humanos y Xenos.
Nombre: Wiene
Especie / Raza: Dragona (Vivre) / Xenos
Género: Femenino
Edad: 0 años (recién nacida en términos de monstruo)
Altura (novelas): 150 cm
Altura (anime): 130 cm
Afiliación: Xenos; cercana a la Familia Hestia
Nivel: De nivel 2 a nivel 5 (potencial estimado por la obra)
Ocupación / Rol: Monstruo inteligente, heroína del arco de los Xenos
Primera aparición: Arco de los Xenos en la obra principal
Seiyuu (voz original): Rina Hidaka
Wiene es el primer Xenos con el que Bell Cranel establece un vínculo profundo, convirtiéndose en la heroína central del tercer gran arco de la historia, el “arco de los Xenos”.
Su existencia encarna la pregunta principal del arco: si un monstruo que piensa y siente como un humano merece ser protegido, amado y aceptado.
Es más joven que Bell y ocupa para él un lugar de “niña a proteger”, casi como una hija o hermanita.
Tras ser rescatada por Bell en el laberinto, termina viviendo temporalmente con la Familia Hestia en la residencia llamada “Casa de la Llama del Hogar”.
Wiene es pura, inocente y extremadamente curiosa, en parte porque acaba de nacer y apenas conoce el mundo.
Le cuesta ignorar el sufrimiento ajeno: si ve a alguien herido o en peligro, su primer impulso es ayudar sin pensar en las consecuencias.
Siente un profundo cariño y gratitud hacia los miembros de la Familia Hestia, que la aceptan y la protegen a pesar de que es un monstruo.
Entre todos, se apega especialmente a Bell Cranel y a Haruhime Sanjouno, a quienes ve casi como figuras paterna y materna.
La experiencia del rechazo humano y la violencia que sufre por ser un monstruo la marcan profundamente, pero también actúan como motor de su crecimiento.
Con el tiempo, pasa de ser una niña temerosa que necesita protección a alguien capaz de arriesgarlo todo para salvar a otros, incluso cuando sabe que será odiada o temida.
Wiene tiene el cabello largo de un azul plateado y unos ojos de color ámbar muy llamativos.
Su piel es pálida, casi azulada, lo que refuerza su aspecto etéreo y poco humano.
Como otros Xenos de forma humanoide, su rostro es bello y delicado, con rasgos finos.
En la frente lleva incrustada una joya conocida como “Lágrima de Vivre”, característica de su especie.
Posee garras afiladas, pero estas resultan peligrosas, de modo que Welf Crozzo las lima para darles una forma más redondeada y segura.
Su cuerpo tiene proporciones similares a las de una niña humana, aunque en los momentos de gran emoción es capaz de desplegar unas alas, subrayando su naturaleza dracónica.
A diferencia de las dragona normales del laberinto, que tienen una parte inferior del cuerpo serpentina, Wiene posee piernas humanas.
Esta diferencia de forma física destaca su condición de Xenos anómala incluso dentro de los monstruos.
En la adaptación animada su altura se presenta como 130 cm, lo que la hace más baja que Hestia (140 cm) y acentúa su aire infantil.
En las novelas, en cambio, se menciona que mide alrededor de 150 cm, proyectando una apariencia algo más cercana a la de una jovencita que a la de una niña pequeña.
Con Bell Cranel
Bell es la primera persona que la trata como un ser digno de ser salvado, no como un simple monstruo.
Él la rescata cuando es perseguida tanto por aventureros como por otros monstruos, sin entender siquiera por qué la atacan.
Wiene ve a Bell como su salvador, protector y figura central de su mundo.
Con el tiempo desarrolla un afecto profundo que mezcla admiración, amor infantil y agradecimiento.
Es consciente de que Bell arriesga su vida y su reputación por protegerla, y esto la impulsa a volverse más fuerte para no ser solo una carga.
Su deseo de estar a su lado es tan grande que llega a plantarse frente a Ais Wallenstein para defender su derecho a permanecer con Bell.
Con la Familia Hestia
Al principio, varios miembros de la Familia Hestia miran a Wiene con recelo por ser un monstruo.
Sin embargo, su inocencia y bondad acaban derribando la mayoría de las barreras, y poco a poco se integra en la dinámica familiar.
Mantiene una relación especialmente cercana con Haruhime Sanjouno, que comparte el gusto por las historias de héroes y mitos.
También convive con Liliruca Arde, Welf Crozzo y el resto del grupo, que aprenden, a través de ella, a replantearse lo que significa la palabra “monstruo”.
Con los Xenos
Después de su primer encuentro con Bell y la Familia Hestia, Wiene es llevada al refugio de los Xenos en los pisos medios del laberinto.
Allí conoce a otros monstruos inteligentes como Lido y al misterioso mago Fels, representante de Uranus, dios que protege a los Xenos desde las sombras.
Los Xenos se convierten en su “otra familia”, un hogar al que pertenece por especie y naturaleza.
Aun así, su corazón queda dividido entre el refugio de los Xenos y la calidez de la Familia Hestia en la superficie.
Wiene se apoya en Lido y los demás Xenos, y a la vez los inspira con su relación con humanos como Bell.
Su deseo de devolver el favor a la ciudad y a quienes la ayudaron la lleva a participar en peligrosas misiones junto con los aventureros.
Encuentros con otros aventureros
Cuando, ya resucitada, se arriesga a salvar a una niña elfa llamada Lyu (Luvis, conocida como Lyu/Luu en algunas ediciones) de un edificio que se derrumba, vuelve a exponerse al odio de los humanos.
En esa ocasión es vista por personajes como Ōka Kashima, Chigusa Hitachi y Tiona Hiryute.
Tiona Hiryute, al ver cómo Wiene actúa, comprende que no se trata de un simple monstruo, sino de alguien capaz de empatía y sacrificio.
Por ello decide no atacarla ni delatarla, un gesto que marca un cambio en cómo algunos aventureros perciben a los Xenos.
Además, Ais Wallenstein termina enfrentándose a la decisión de matar o perdonar a Wiene.
La determinación y sinceridad de la dragona, dispuesta incluso a mutilarse para demostrar su deseo de vivir junto a Bell, conmueven a Ais, que la deja partir.
Primer encuentro y refugio con la Familia Hestia
Recién nacida, Wiene vaga por el laberinto sin entender por qué la atacan aventureros y monstruos.
En medio de ese caos, Bell Cranel la rescata, maravillado por el hecho de que un monstruo hable y muestre emociones humanas.
Bell decide esconderla en la “Casa de la Llama del Hogar”, la base de la Familia Hestia.
Aunque al principio hay tensión y miedo, sobre todo por parte de Liliruca Arde, la convivencia va suavizando las posturas.
Durante estos días, Wiene vive por primera vez algo similar a una vida familiar: comidas compartidas, juegos e historias.
Sin embargo, también se hace evidente el peligro de mantener a un monstruo en la ciudad, donde cualquiera podría descubrirla.
El incidente en la ciudad y el rechazo humano
Cuando Wiene escucha por accidente las dudas de Liliruca, que cuestiona si es correcto seguir protegiéndola, se siente herida y culpable.
Impulsivamente escapa de la base y se pierde en la ciudad, sola y confundida.
Al vagar por las calles, presencia un accidente en el que un niño está a punto de ser aplastado por una carga de un carro.
Sin dudarlo, se lanza a salvarlo, revelando su cuerpo monstruoso ante todos.
Los ciudadanos, ignorando sus buenas intenciones, reaccionan con pánico y odio.
La insultan, le lanzan piedras y la tratan como un monstruo peligroso más, sin importar que haya salvado una vida.
Bell y la Familia Hestia acuden y logran rescatarla de la turba.
Pero Wiene, al experimentar directamente el rechazo de la superficie, comprende que para la mayoría de los humanos es un ser que no debería estar con Bell y los suyos.
Encuentro con los Xenos y separación de Bell
Tras este incidente, la diosa Uranus, que en secreto protege a los Xenos, emite una misión forzosa para la Familia Hestia.
Su objetivo es llevar a Wiene al refugio de los Xenos en el piso 20 del laberinto.
Allí descubre a otros monstruos que hablan y sienten, como Lido, y comprende que no está sola ni es “un error único”.
Fels, mano derecha de Uranus, y Lido sugieren que lo más seguro para Wiene es permanecer con los Xenos.
Con gran dolor, Wiene y Bell se separan, convencidos de que es por el bien de ella.
Esta decisión no cierra el vínculo entre ambos, sino que lo hace aún más significativo y doloroso.
Secuestro por la Familia Ikeros y tragedia
Los planes de paz se desmoronan cuando la Familia Ikeros, liderada por Dix Perdix, secuestra a Wiene y otros Xenos para traficar con ellos.
Dix usa crueles artificios para provocar que Wiene pierda el control y desate un ataque en la superficie.
Manipulada y fuera de sí, Wiene se convierte en el blanco de todos los aventureros de la ciudad, que la cazan como a una amenaza.
En medio del caos, un sobreviviente de la Familia Ikeros, Gran, logra atravesarla con una lanza, infligiéndole una herida mortal.
Mientras está agonizando, Wiene expresa su gratitud y afecto a Bell por haberla salvado y amado como a una persona.
Muere en sus brazos, en una de las escenas más trágicas del arco.
Resurrección y consecuencias
Fels, el misterioso hechicero al servicio de Uranus, decide arriesgarlo todo usando una magia de resurrección llamada “Dia Orfeo”.
Esta magia es inestable y su éxito es casi imposible, pero en esta ocasión funciona: Wiene vuelve a la vida.
Se insinúa que la presencia de Bell Cranel, poseedor de la habilidad de desarrollo “Suerte”, pudo haber influido en el resultado milagroso.
Esta resurrección refuerza el lazo entre Wiene, los Xenos y la Familia Hestia, y marca un antes y un después en el arco.
Tras su retorno, Wiene y algunos Xenos deben ocultarse y buscar un camino seguro de regreso al laberinto.
La Familia Hestia y sus aliados los apoyan desde las sombras, enfrentándose al odio de la ciudad y a los complots de las facciones oscuras.
Crecimiento y decisiones valientes
Después de resucitar, Wiene ya no es solo la niña que necesita ser protegida; empieza a pensar en cómo devolver todo lo que Bell y los demás han hecho por ella.
Cuando Lido lamenta que los Xenos no hacen más que causar problemas a la Familia Hestia, Wiene le responde que algún día podrán devolverles el favor.
En la superficie, durante un incidente en el que un edificio se derrumba, Wiene salva a una elfa llamada Lyu/Ru (a menudo identificada como Lyu).
Lo hace aun sabiendo que, al mostrarse, será vista como un monstruo y podría ser atacada de nuevo.
Esta acción es observada por Ōka Kashima, Chigusa Hitachi y Tiona Hiryute, así como por otros aventureros.
Su gesto solidifica la percepción de algunos humanos de que los Xenos sienten, piensan y son capaces de sacrificarse por otros.
Confrontación con Ais Wallenstein y huida al laberinto
En uno de los puntos más tensos de la historia, Bell se enfrenta a Ais Wallenstein para proteger a Wiene.
En medio del conflicto, Bell logra ganar algo de tiempo para que Wiene escape, pero ella no soporta la idea de que Bell sufra por su culpa.
Wiene regresa ante Bell y Ais y declara abiertamente que quiere estar con Bell.
Para demostrar su determinación, llega a mostrar que está dispuesta a renunciar a sus propias garras y alas, símbolos de su condición de monstruo.
Esa sinceridad recuerda a Ais su propio pasado y sus cicatrices.
Conmovida, Ais decide no matar a Wiene y la deja ir, permitiendo que ella y los Xenos regresen al laberinto.
Participación en misiones posteriores
En tomos posteriores, Wiene sigue creciendo tanto en fuerza como en madurez.
En el volumen 14, acompaña a Lido y otros Xenos en una expedición para rescatar a Bell, que ha caído a los pisos profundos del laberinto.
En esa misión, Wiene vuelve a reunirse con los miembros de la Familia Hestia, demostrando su evolución como combatiente y como persona.
Lucha con valentía y actúa como un apoyo clave en entornos peligrosos donde incluso aventureros veteranos pueden morir.
Más adelante, en la historia paralela “Sword Oratoria”, participa en la batalla por la conquista del laberinto subterráneo conocido como Knossos.
Lo hace movida por el deseo de pagar la deuda de los Xenos con la superficie, tomando la iniciativa en lugar de quedarse escondida.
Durante la operación de rescate de la Familia Loki en los pisos profundos, Wiene actúa como una de las principales fuerzas de choque.
Su cuerpo resistente le permite desempeñar un rol de “tanque”, aguantando ataques y protegiendo a sus aliados.
Aunque su carácter es apacible y no disfruta del combate, la naturaleza de dragona convierte a Wiene en una luchadora potencialmente muy poderosa.
Desde su aparición, se la considera con capacidad equivalente a la de un aventurero de nivel 2.
Sus compañeros Xenos opinan que, en términos de fuerza, no tendría problemas contra los monstruos del piso 19 del laberinto.
En el juego derivado “Memoria Freese”, en el evento “La blanca oscuridad del laberinto (Whiteout)”, derrota fácilmente a esbirros de las facciones oscuras, especialmente gracias a la estrategia de Liliruca.
En el volumen 21 de la obra principal, tras un intenso entrenamiento y después de consumir muchas piedras mágicas, Wiene alcanza un poder estimado cercano al nivel 5.
En ese punto es capaz de derrotar a un resto de espíritu llamado “Samos Trakia”, considerado equivalente a un aventurero de nivel 5.
Además de su fuerza física, Wiene posee sentidos muy desarrollados.
Su capacidad para percibir anomalías y cambios sutiles en su entorno supera incluso la de algunos Xenos más veteranos.
Esta sensibilidad se vuelve muy útil en exploraciones y situaciones donde la detección temprana de peligro puede salvar la vida de un grupo entero.
Como resultado, no solo aporta poder bruto, sino también valor táctico a cualquier equipo en el que participe.
Origen de su nombre
Bell Cranel quería llamarla originalmente “Wiryuzine” (una forma elaborada relacionada con un espíritu de alas de luz llamado “Melyuzine” en las leyendas).
Sin embargo, sus compañeros le hicieron notar que el nombre era demasiado largo y pretencioso.
Finalmente acortaron el nombre a “Wiene”, que conserva la sonoridad y el guiño a la leyenda original.
La historia de referencia habla de una unión entre un humano y un espíritu, algo muy apropiado para una Xenos que tiende puentes entre personas y monstruos.
Haruhime Sanjouno, gran aficionada a las leyendas heroicas al igual que Bell, es la única que se da cuenta de inmediato del origen del nombre.
El propio autor de la serie ha explicado que, a su vez, el mito de “Melyuzine” tiene su propia raíz en otra historia aún más antigua.
Diferencias entre la novela y el anime
Como se mencionó, su altura difiere entre las versiones: 150 cm en las novelas y 130 cm en el anime.
Esta diferencia hace que en la adaptación animada se vea aún más pequeña que Hestia, reforzando la imagen de niña tierna y frágil.
En el material original escrito, su aspecto, aunque sigue siendo infantil, puede percibirse ligeramente más maduro por la estatura mayor.
Ambas versiones, sin embargo, destacan su contraste entre apariencia adorable y poder interior de dragona.
Rol simbólico
Wiene no es solo un personaje tierno añadido para la emoción.
Su presencia plantea preguntas serias sobre prejuicio, convivencia y la naturaleza de la humanidad.
El hecho de que sea un “monstruo” con corazón humano obliga tanto a personajes como a lectores a cuestionar la línea entre amigo y enemigo.
Su crecimiento, de niña asustada a protectora decidida, refleja también el propio crecimiento de Bell y de la Familia Hestia en su lucha por un mundo más justo.
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