Record of Ragnarok II Part 2

Autor
✒️Editar
Record of Ragnarok II Part 2
Añadir a la lista Cargando...
Episodios: 5
Canal de distribución: ONA
Fecha de lanzamiento: 12 de julio de 2023
Categorías de obras: Anime
Formato: ONA
Nombre en inglés: Record of Ragnarok II Part 2
Nombre japonés: 終末のワルキューレⅡ 後編
Nombre chino: 终末的女武神Ⅱ 后篇
Nombre en coreano: 종말의 발키리 II 후편
Nombre romanizado: Shuumatsu no Valkyrie II Part 2
Recursos: Sitio Oficial

Personajes (42)

Ver todo
Qin Shi Huang
Qin Shi Huang
Género: MasculinoEdad: 2,200+
Actor de doblaje: Kaito Ishikawa
Aphrodite
Aphrodite
Género: FemeninaEdad: 4,000+
Actor de doblaje: Rie Tanaka
Buddha
Buddha
Género: MasculinoEdad: 2,500+
Actor de doblaje: Yuuichi Nakamura
Beelzebub
Beelzebub
Género: MasculinoEdad: Unknown (Eons, possibly)
Cumpleaños: 6 de junio
Actor de doblaje: Daisuke Namikawa
Ver todos los personajes

Serie de Anime

Shūmatsu no Valkyrie
Shūmatsu no Valkyrie
Fecha de lanzamiento: 17 de junio de 2021
Shuumatsu no Valkyrie Mini Anime
Shuumatsu no Valkyrie Mini Anime
Fecha de lanzamiento: 27 de julio de 2021
Record of Ragnarok II
Record of Ragnarok II
Fecha de lanzamiento: 26 de enero de 2023
Shuumatsu no Valkyrie II Mini Anime
Shuumatsu no Valkyrie II Mini Anime
Fecha de lanzamiento: 13 de abril de 2023
Fecha de lanzamiento: [[[anime.release_date]]]

Personal de producción (16)

Ver todo
Takumi Fukui
Takumi Fukui
Historia original
Shinya Umemura
Shinya Umemura
Historia original
Yuka Yamada
Yuka Yamada
Composición de la serie
Kazuyuki Fudeyasu
Kazuyuki Fudeyasu
Composición de la serie
Ver Todo el Personal

Creación de la comunidad

Editar

Shūmatsu no Valkyrie (título en inglés: Record of Ragnarok) es un manga de acción y fantasía oscura creado por el guionista Shinya Umemura, el estructurador Takumi Fukui y el dibujante Ajichika.

Se publica en la revista mensual Monthly Comic Zenon de la editorial japonesa Coamix desde el número de enero de 2018 y ha generado varios spin-offs, adaptación a anime y una obra de teatro.

En el mundo de Shūmatsu no Valkyrie, los dioses de todos los panteones se reúnen cada mil años en el “Concilio de la Existencia de la Humanidad”.

Cansados de los pecados y la falta de progreso del ser humano, votan por exterminar a la humanidad.

En ese momento irrumpe la valquiria Brunhilde, primogénita de las trece hermanas valquirias.

Ella invoca una cláusula especial llamada “Combate Final Dioses vs Humanidad (Ragnarok)”, proponiendo decidir el futuro humano mediante una serie de duelos uno contra uno entre dioses y campeones humanos.

Los dioses aceptan, heridos en su orgullo por la provocación de Brunhilde.

Así se establece un torneo de 13 combates, donde la primera facción que consiga 7 victorias decidirá el destino: si triunfan los dioses, la humanidad es aniquilada; si vencen los humanos, obtienen mil años más de existencia.

Brunhilde selecciona a los “13 Asesinos de Dioses” (Einherjar), humanos célebres de todas las eras, desde héroes legendarios hasta asesinos en serie y científicos geniales.

Cada uno se fusiona con una valquiria mediante la técnica “Forja de Armas Divinas” (Völund), convirtiéndola en el arma perfecta para enfrentar a los dioses.

Los combates se disputan en la Arena de Valhalla, que cambia de forma y escenografía en cada ronda.

La serie utiliza batallas espectaculares para explorar temas como el orgullo, el libre albedrío, la fe y el valor de la vida humana ante lo divino.

Primer combate: Lü Bu Fengxian vs Thor

El primer duelo enfrenta a Thor, dios de la guerra y del trueno del panteón nórdico, llamado “el Berserker del Rayo”, contra Lü Bu Fengxian, guerrero más temido de la era de los Tres Reinos de China.

Lü Bu empuña la alabarda Fangtian Ji, creada a partir de la valquiria Randgriz, cuyo nombre significa “la que rompe escudos”.

Thor porta el gigantesco martillo Mjölnir, que en esta obra se presenta como un arma viva que debe ser “contenida” por los guantes de hierro Járngreipr para no destruirse.

Ambos son monstruos de la batalla: Thor derrotó él solo a un ejército de 66 gigantes, mientras que Lü Bu ha pasado su vida entera buscando rivales más fuertes para escapar del tedio de ser “el más fuerte”.

El combate se convierte en un festival de fuerza bruta, donde cada golpe hace temblar la arena.

Lü Bu logra dañar a Thor y romper uno de los guantes, liberando el “Despertar del Martillo de Trueno”, la forma completa de Mjölnir.

Thor destroza las piernas de Lü Bu, pero este, montado en su fiel caballo Red Hare, ejecuta su técnica suprema “Devora Cielos”, un golpe concebido toda su vida para un enemigo digno.

Tras un choque final, el brazo de Lü Bu y la arma valquiria se hacen añicos, y el guerrero chino acepta su muerte con una sonrisa de satisfacción, mientras sus tropas, incluido su estratega Chen Gong y su caballo, se lanzan en un último ataque suicida contra Thor.

Los dioses obtienen así su primera victoria, pero Brunhilde sonríe: ha probado que los humanos pueden herir a los dioses.

Segundo combate: Adam vs Zeus

Para levantar el ánimo de la humanidad, Brunhilde elige a Adam, el “Padre de Toda la Humanidad”.

Adam se presenta prácticamente desnudo, armado únicamente con unos nudillos de combate (cestus) forjados a partir de la valquiria Reginleif.

Adam es capaz de copiar cualquier movimiento o técnica divina que vea con sus ojos, gracias a su habilidad “Ojos de la Imago Divina” (Kamitsushi).

Su rival es nada menos que Zeus, presidente del Consejo de Valhalla y autoproclamado “Padre de Todo el Cosmos”.

Zeus, normalmente un anciano pequeño y encorvado, adopta su forma de combate Adamas, donde comprime al máximo su musculatura y se convierte en un coloso.

Adam refleja cada uno de sus golpes con precisión perfecta, incluso las técnicas divinas más avanzadas, lo que lleva a un intercambio de puñetazos a velocidad supersónica.

Sin embargo, el poder de copiar a los dioses sobrecarga el sistema nervioso de Adam.

Se queda ciego y su cuerpo comienza a fallar, pero continúa lanzando puñetazos “a ciegas”, guiado solo por su voluntad de proteger a sus hijos, la humanidad.

Cuando Zeus se desploma primero, parece que el hombre ha triunfado.

Pero se revela que Adam ya había muerto en medio del intercambio, sosteniéndose en pie por pura determinación; la victoria se concede a los dioses, y Reginleif se desvanece con él.

Tercer combate: Kojiro Sasaki vs Poseidón

Con el marcador 0-2, la humanidad está al borde de la derrota.

Cuando se anuncia que el tercer dios será Poseidón, “el Tirano del Gran Océano”, temido incluso por los demás dioses, Brunhilde duda… hasta que una voz se ofrece voluntaria.

El voluntario es Kojiro Sasaki, famoso por haber perdido su duelo en la isla de Ganryu contra Miyamoto Musashi.

Aquí se define como “el perdedor más fuerte de la historia”, un hombre que nunca ganó en vida pero que nunca dejó de aprender de sus derrotas.

La valquiria Hrist, cuyo nombre significa tanto “la que tiembla” como “la que hace temblar”, se convierte primero en una sola katana ultra larga, la Bizen Nagamitsu que actúa como “tendedero”.

Cuando Poseidón rompe la espada, Hrist usa su habilidad de “Reforja de Arma Divina” y se divide en dos katanas, incorporando ambas facetas de su nombre.

Kojiro ha entrenado incluso después de morir, simulando miles de combates contra todos los espadachines que conoció.

Gracias a ello, desarrolla la técnica “Mil Manos”, que le permite “prever” los movimientos del enemigo, y finalmente “Diez Mil Manos”, con la que lee incluso las intenciones de un dios.

En el clímax, Kojiro combina todas las técnicas que ha “robado” mentalmente a otros espadachines en su estilo épico “Niten Iwa-ryu”.

Con su ataque máximo “Doble Golondrina, Tigre, Diez Mil Cuchillas en Torbellino”, corta a Poseidón en pedazos y logra la primera victoria de la humanidad.

Cuarto combate: Jack the Ripper vs Heracles

Los dioses quieren vengar la derrota de Poseidón con otro dios griego, y el elegido es Heracles.

Antaño humano llamado Alceo, se convirtió en dios al beber la sangre de Zeus y superar doce trabajos imposibles; es adorado como “el Dios de la Inflexible Valentía” y “el Héroe de los Dioses”.

Brunhilde, en cambio, manda a la arena al infame asesino Jack the Ripper, la “Bestia de la Niebla” de Londres.

Jack es un caballero elegante, pero totalmente perturbado, capaz de ver las emociones como colores gracias a un ojo heterocrómico.

La valquiria Flökk, “la que hace sonar las armas”, es forjada contra su voluntad en unos guantes blancos.

Cualquier objeto que Jack toque con esos guantes —un cuchillo, un poste, una gota de sangre— se convierte en arma divina, lo que le permite llenar la versión reconstruida del Londres victoriano de trampas y artilugios mortales.

Heracles usa la maza leonina y el conjunto de técnicas “Las Doce Calamidades y Pecados”, que le van tatuando el cuerpo con marcas.

Cada vez que emplea una de estas técnicas, sufre un dolor inimaginable, y si los tatuajes cubren al completo su cuerpo, se desintegrará.

El combate enfrenta el idealismo luminoso de Heracles, que ama profundamente a la humanidad, contra el nihilismo de Jack, nacido en un burdel miserable y traicionado incluso por su madre.

Jack busca teñir el corazón puro del héroe con desesperación; Heracles, en cambio, quiere salvar el alma del asesino.

En la brutal recta final, Jack crea su “arma final”, recubriendo sus guantes con su propia sangre para convertir sus manos en la cuchilla divina “Dear GOD”.

Con un último empuje, perfora el corazón de Heracles; el dios acepta su destino, encomienda la salvación humana a Brunhilde y desaparece, mientras Jack descubre por primera vez el sentimiento de auténtica tristeza.

El marcador queda 2-2, y todo el Valhalla entiende que la humanidad no es un adversario menor.

Quinto combate: Raiden Tameemon vs Shiva

Con el empate en el marcador, Brunhilde escoge como quinto representante humano a Raiden Tameemon, considerado el luchador de sumo más fuerte de la historia.

Su cuerpo padece una anomalía: una musculatura tan descomunal que, si no fuera controlada, le rompería los huesos.

Para evitarlo, Raiden desarrolló un sistema de “cien bloqueos musculares” que reprimen su fuerza.

La valquiria Thrúd (“la fuerte”) se convierte en la armadura-arnés “Super Esqueleto de Compresión Muscular”, que redirige y libera a voluntad esa fuerza brutal.

En el bando divino aparece Shiva, dios hindú de la destrucción y creación, y líder de los 1117 dioses de la India.

Shiva, antaño un simple aspirante a rey de la danza, subió junto a su amigo Rudra al pináculo del panteón indio derrotando a más de mil deidades, hasta que Rudra le cedió el trono en una batalla final.

Sobre la arena asistimos a un combate de puños, patadas y agarres llevado al límite, donde el sumo de Raiden se mezcla con técnicas de otros artes de combate.

A medida que la lucha avanza, Raiden comienza a liberar sus “bloqueos” y finalmente emplea su poder completo, aunque la presión desgarra su cuerpo por dentro.

Shiva responde con su baile apocalíptico “Danza de la Reencarnación que Todo Lo Reduce a Cenizas”, llevando su cuerpo más allá de cualquier límite anterior.

En el choque final, Shiva destruye el brazo derecho de Raiden; el luchador permanece de pie como un auténtico rikishi hasta el último segundo, agradece al dios haberle permitido luchar sin reservas por primera vez y muere de pie junto a Thrúd, que se niega a abandonarlo.

Los dioses toman ventaja 3-2, pero el respeto entre ambos bandos crece.

Sexto combate: Buddha vs Zerofuku → Hajun

El Consejo decide que el siguiente representante divino será Buddha, fundador del budismo y uno de los seres más venerados en múltiples panteones.

Sin embargo, en cuanto entra en la arena, Buddha declara que luchará del lado de la humanidad, alegando que solo sigue su propia voluntad.

Los dioses, furiosos, designan entonces a Vaiśravaṇa, uno de los Siete Dioses de la Fortuna.

Este se fusiona con los otros seis (Daikoku, Jurōjin, Fukurokuju, Hotei, Ebisu y Benzaiten), revelando su verdadera forma: el dios de la desgracia Zerofuku, antiguamente un dios que absorbía la mala suerte de los humanos para hacerlos felices.

Zerofuku posee el arma “Fuxiao”, un hacha que crece y se deforma alimentándose de la infelicidad que absorbe.

Durante el combate, se da cuenta de que Buddha es quien realmente comprendía la verdadera naturaleza de la felicidad, y un extraño lazo se crea entre ambos.

Cuando Buddha lo derrota con los puños, Zerofuku parece liberado… hasta que el cuerno en su cabeza despierta.

Ese cuerno contiene la semilla del legendario monstruo Hajun, el “Rey Demonio del Sexto Cielo”, una entidad que antiguamente casi destruyó el inframundo.

Hajun toma el cuerpo de Zerofuku y desata una fuerza mucho mayor que la de cualquier dios promedio, reconfigurando su carne en armas.

Buddha sufre heridas gravísimas, y su arma original, el bastón “Rokudō”, resulta destruida.

En el momento crítico, Buddha toma el hacha torcida de Zerofuku, que conserva la voluntad del dios de la desgracia.

Mediante una fusión extrema llamada “Renacer de Arma Divina”, crea una nueva arma: la espada de siete ramas “Gran Espada del Nirvana Zero”, adornada con símbolos de los Siete Dioses de la Fortuna.

Usando su habilidad de ver el futuro de las almas, “Alaia Vijñāna de la Iluminación Plena”, Buddha aprende a anticipar incluso los ataques de Hajun.

Tras un combate salvaje, corta al demonio en dos; Zerofuku y los Siete Dioses recobran su forma, agradecen a Buddha y desaparecen en paz.

La humanidad iguala el marcador 3-3 gracias a un “traidor” divino que, en realidad, siempre ha estado del lado del libre albedrío humano.

Séptimo combate: Qin Shi Huang vs Hades

La traición de Buddha deja un hueco en el equipo de los dioses, y el que acude a llenarlo es Hades, rey del inframundo Helheim y hermano mayor de Zeus y Poseidón.

Hades decide luchar no por obligación, sino para honrar la memoria de Poseidón, al que admira profundamente.

Brunhilde enfrenta a Hades con Qin Shi Huang, el primer emperador que unificó China tras la era de los Reinos Combatientes.

Desde niño, Qin fue víctima de una forma extrema de sinestesia del tacto en espejo: al ver heridas o incluso odio en otros, experimentaba el mismo dolor en su propio cuerpo.

Para sobrevivir, aprendió a ocultar sus ojos tras una venda y a soportar un tormento constante, recibiendo el odio acumulado de pueblos enteros.

Con el tiempo, esa sensibilidad se transformó en una habilidad: empezó a “ver las estrellas” en el flujo del Qi, leyendo las líneas de energía del mundo y del enemigo.

La valquiria Alvitr, “guardián del ejército”, se convierte primero en la armadura defensiva “Manicas del Mapa Estelar”.

Durante el combate, decide entregar todo su poder a Qin y la arma evoluciona en la espada “Garra de Qin Shihuang”, combinando ataque y defensa.

Hades combate con un bidente, el cual fusiona con fragmentos del tridente de Poseidón para crear un arma aún más letal.

Más tarde, infunde su propia sangre divina “Icor de Plutón” en la lanza, creando el arma suicida “Cuádruple Lanza de Sangre del Destino”, que consume su energía vital.

Ambos reyes se reconocen como auténticos monarcas, definidos por su compromiso absoluto con sus pueblos y hermanos.

Qin, a pesar de perder un brazo y llegar al borde de la muerte, se niega a caer y realiza un último ataque, rompiendo la lanza de Hades y atravesándolo.

Hades muere satisfecho, llamando “rey” a Qin y pidiendo perdón a sus hermanos por no haber protegido a Poseidón.

Qin le rinde homenaje como “aliado” y el marcador pasa a 4-3 a favor de la humanidad, la primera vez que logra ir por delante.

Octavo combate: Nikola Tesla vs Beelzebub

Tras la caída de Hades, los dioses están divididos entre el deseo de venganza y la admiración por los humanos.

Brunhilde elige entonces a Nikola Tesla, “el único mago de la humanidad”, aunque él insiste en que lo suyo no es magia, sino ciencia.

La valquiria Gondul, amante de los tipos rudos y peligrosa cuando se enfada, se convierte en la armadura tecnológica “-Superhumano- Máquina Automática Beta”.

Esta armadura incorpora tres “Super Bobinas Tesla” que canalizan la energía vital de Gondul en forma de electricidad extrema, así como un sistema de antigravedad y teletransporte de corta distancia.

El dios elegido es Beelzebub, conocido como “Señor de las Moscas” y considerado por muchos como maldito por Satán.

Beelzebub domina la vibración mediante su habilidad “Batir Demoníaco”, que le permite desintegrar objetos o bloquear ataques, y porta el bastón craneal “Apomyios”, regalo de Hades, que amplifica sus vibraciones.

En el pasado, Beelzebub fue un solitario temido por los demás dioses, pero encontró amistad con tres ángeles (Lucifer, Azazel y Samael) y amor con la maga Lilith.

Cuando su impulso de destrucción interno mató a todos ellos, descubrió que el “Satán” que lo maldecía era en realidad su propio monstruo interior, y que el tatuaje de Lilith no era una maldición, sino una plegaria para impedir que muriera.

Desde entonces busca una muerte atroz como forma de expiar su culpa, y espera que alguien pueda matarlo.

Tesla, por su parte, vive obsesionado con demostrar que la ciencia permite que los humanos trasciendan y continúen vivos a través del conocimiento compartido.

Durante el combate, Tesla activa la técnica “Prisión de los Dioses”, una barrera que maximiza la eficiencia del traje y llena el espacio de partículas Tesla para teletransportarse.

Su estilo de lucha es puro ingenio científico: analiza la frecuencia de las vibraciones de Beelzebub, prueba hipótesis en combate y comparte sus descubrimientos en voz alta, porque “el conocimiento secreto es veneno para el progreso humano”.

Beelzebub, acorralado, usa la técnica prohibida del inframundo “Dios Vacío”, una vibración tan intensa que destruye incluso la arena.

Tesla neutraliza parte del ataque con una descarga máxima, pero ambos quedan gravemente heridos.

Para el asalto final, Tesla desarrolla en pleno combate una nueva aplicación de su ciencia: teletransportar solo su brazo para crear un ataque en pinza imposible de esquivar.

Beelzebub, convencido de que Tesla no iría a lo loco, anticipa un truco y consigue bloquear y contraatacar, atravesando al científico.

Mientras se desintegra junto a Gondul, Tesla se dirige a la humanidad: afirma que cada derrota científica es en realidad un nuevo paso adelante.

Proclama que “mientras no dejemos de avanzar, la humanidad y la ciencia jamás tendrán un final”, y muere sonriente; incluso Zeus admite que, de no ser Beelzebub su rival, ese golpe podría haber decidido la batalla.

Los dioses igualan 4-4 y el torneo entra en una fase aún más intensa.

Noveno combate: Leonidas vs Apolo

Con el empate 4-4, Zeus escoge al dios solar Apolo, también dios de la música, la medicina, la poesía y el tiro con arco.

Apolo es un narcisista absoluto, pero su arrogancia se sostiene en un trabajo incansable: pasó de ser un dios mediocre a uno de los Doce Olímpicos mediante esfuerzo brutal.

Brunhilde responde con el rey espartano Leonidas, conocido aquí como “el mayor rebelde de la historia humana”.

Leonidas recibe su arma de la valquiria Geirölul, “la que avanza con la lanza en mano”, que se convierte en un escudo lleno de mecanismos: cadenas extensibles, hojas ocultas e incluso un mazo.

Leonidas odia profundamente a Apolo porque, en vida, el oráculo del dios impuso una fiesta religiosa (la Carnea) que prohibía acciones militares precisamente cuando Persia invadía Grecia.

Mientras el consejo espartano dudaba, Leonidas rompió una estatua de Apolo y declaró que prefería confiar en sí mismo y en sus compañeros que en un dios que nunca había visto.

En la batalla de las Termópilas, Leonidas partió primero supuestamente solo, pero 300 espartanos decidieron seguirlo por voluntad propia, abrazando una muerte segura.

El rey terminó cayendo, pero su desafío se convirtió en símbolo eterno de resistencia contra el destino dictado por los dioses.

En el Ragnarok, Leonidas desea usar sus propias manos para “romper la nariz” del dios que un día condicionó la vida de su pueblo.

Apolo, por su parte, cree que la verdadera belleza está en quienes se consumen a sí mismos siguiendo su propia voluntad hasta el final.

El combate es un choque de ideologías: el orgullo libre de un humano que elige luchar cuando él decide, contra el orgullo de un dios que se ha hecho a sí mismo a base de disciplina.

Ambos llevan sus armas al límite; el escudo de Geirölul termina destruido y Leonidas, cubierto de heridas mortales, muere con una sonrisa cuando sus espartanos confirman que han comprendido su mensaje.

Apolo, con el rostro marcado por una cicatriz que elige conservar como prueba de esa batalla, reconoce que Leonidas y Geirölul fueron “absolutamente hermosos”.

Los dioses vuelven a ponerse en ventaja 5-4.

Décimo combate: Soji Okita vs Susanoo-no-Mikoto

Con la humanidad a dos derrotas de la aniquilación total, Brunhilde duda en elegir al siguiente combatiente.

Es entonces cuando Soji Okita, capitán de la primera unidad del Shinsengumi y “el asesino humano más fuerte de la historia”, se ofrece voluntario.

El dios planeado era Anubis, pero el dios japonés Susanoo-no-Mikoto, creador de las espadas y “asesino de dioses más fuerte del cielo”, se entromete.

Obsesionado desde hace siglos con el arte de la espada humana, especialmente el Japón de finales del período Edo, exige ser él quien luche contra Okita.

La valquiria Skalmöld, “el momento de la espada”, se convierte en la katana de Okita.

Su habilidad es especial: puede extraer el potencial pasado y futuro de Okita, dándole el cuerpo perfecto de un espadachín sin restricciones.

Susanoo, que durante siglos se dedicó a observar en secreto a los espadachines humanos, ha aprendido y perfeccionado las técnicas de todos los estilos, creando el arsenal “Millones de Dioses de la Espada”.

En el combate, utiliza ese repertorio para igualar e incluso superar por momentos la ferocidad natural de Okita.

Okita, por otro lado, porta en su interior un “niño demonio”, una faceta instintiva y asesina que lo vuelve aún más letal.

Para honrar la promesa de su infancia con Kondo Isami —convertirse en un auténtico samurái—, decide liberar por completo a ese demonio interior, aunque sepa que su cuerpo no lo soportará.

Susanoo lleva su habilidad más allá del arma material, alcanzando el estado de “espada sin espada”, cortando sin necesidad de empuñar un arma.

Pero en el choque final, la técnica de Okita “Triple Estocada Voladora del Cielo” perfora el cuerpo divino de Susanoo, dándole un golpe mortal.

El dios japonés se disuelve lamentando únicamente no poder seguir empuñando espadas, pero agradece el duelo.

Okita muere por unos instantes, al borde de la desintegración junto a Skalmöld, pero la intervención de Izanagi mediante el poder “Onogoro” hace que recupere el aliento; Kondo le asegura que ha luchado como un samurái de verdad y Okita, entre lágrimas, acepta que ya no necesita seguir peleando.

La humanidad empata 5-5 y el Ragnarok entra en su fase decisiva.

Undécimo combate (en preparación): Simo Häyhä vs Loki

Para el undécimo combate, se revela que el dios Loki, el astuto embaucador nórdico, aceptará representar a los dioses a petición de Brunhilde.

Loki ha desconfiado desde el principio del origen del poder de las armas valquirias y sospecha de Buddha como traidor, estando especialmente furioso desde su cambio de bando.

Brunhilde elige a Simo Häyhä, el “Muerte Blanca” de la Guerra de Invierno, famoso francotirador finlandés.

Simo posee la habilidad “Pacto del Segador”, capaz de transformar sus propios órganos vitales en proyectiles, lo que promete un duelo muy poco convencional, en un escenario que imita los bosques nevados de Finlandia.

La pelea aún no se ha desarrollado por completo en el manga, pero se anticipa un enfrentamiento entre la imprevisibilidad de Loki y la precisión fría de Simo.

Ambos representan extremos opuestos: el caos juguetón de un dios y la serenidad mortal de un soldado humano.

Brunhilde y Göll

Brunhilde es la protagonista y estratega principal del bando humano.

Es la hermana mayor de las trece valquirias y, tras haber sido degradada una vez a cuerpo humano, se ha convertido en un ser híbrido con gran empatía por la humanidad.

Su temperamento oscila entre la serenidad fría y unos arranques de furia y vulgaridad devastadores.

Cuando se estresa o se conmueve, devora tartas de salmiakki hechas por ella misma con un entusiasmo casi cómico.

Brunhilde fue quien tuvo la idea del Ragnarok mucho antes del concilio de los dioses y se preparó en secreto.

Incluso viajó al mundo budista para aprender el concepto de “una sola vida compartida” de manos de Buddha, base de la Forja de Armas Divinas que permite a sus hermanas convertirse en armas asesinas de dioses.

La menor de las valquirias, Göll, la acompaña como aprendiz.

Göll es una “chica-bokú”: habla de sí misma en masculino, termina muchas frases con un “-ss” relajado y se asusta constantemente del comportamiento temerario de su hermana mayor.

A lo largo del torneo, Göll pasa de ser una espectadora temblorosa a una observadora comprometida que siente en carne propia las muertes de las valquirias y héroes humanos.

Su relación con Brunhilde y con figuras como Jack the Ripper o Zerofuku añade un tono emocional cercano al lector.

Valquirias principales y sus armas

Las valquirias son trece hermanas que actúan como “transportadoras de almas” y, ahora, como armas humanas.

Todas comparten la capacidad de fusionarse con un luchador humano mediante la Forja de Armas Divinas (Völund), volviéndose el arma ideal para su portador.

Randgriz: cuarta hermana, “la que rompe escudos”.

Se transforma en la alabarda de Lü Bu, capaz de dañar a Mjölnir; muere junto a él al ser decapitado.

Hrist: segunda hermana, con doble personalidad “la que tiembla” y “la que hace temblar”.

Con Kojiro, primero se vuelve una enorme katana, luego, tras la Reforja, se divide en dos espadas que canalizan ambas facetas.

Thrúd: tercera hermana, “la fuerte”.

Se vuelve la armadura que permite a Raiden liberar y redirigir su musculatura monstruosa, y muere con él en la arena.

Reginleif: séptima hermana, “la que queda tras los dioses”.

Sus nudillos permiten a Adam copiar golpes divinos hasta morir; desaparece con él.

Flökk: undécima hermana, “la que hace sonar armas”.

Forjada forzosamente como los guantes de Jack, queda aterrorizada por su compañero, pero luego lo ve llorar por Heracles y lo considera un hombre “desgraciado”.

Geirölul: quinta hermana, “la que avanza con la lanza”.

Orgullosa y con mal carácter; se transforma en el escudo multiusos de Leonidas y muere junto a él.

Skalmöld: sexta hermana, “el tiempo de la espada”.

Ama a los espadachines y permite a Okita alcanzar su máximo potencial como samurái; casi desaparece con él pero se salva gracias a Izanagi.

Gondul: novena hermana, “la que posee magia”.

Se convierte en el exoesqueleto eléctrico de Tesla y descarga rayos sobre cualquiera que la manosee, como Edison y Galileo; muere con Tesla.

Alvitr: décima hermana, “la guardiana del ejército”.

Primordialmente defensiva, se transforma en la armadura y luego en la espada de Qin, soportando golpes capaces de destruir reyes; sobrevive gracias a un milagro médico.

Cada Forja implica que valquiria y humano comparten destino: si el humano muere, su valquiria se desintegra.

Esto hace que cada combate tenga un doble coste emocional para Brunhilde, que oculta su dolor ante sus hermanas, pero llora en soledad.

Dioses destacados

Zeus

Zeus es el presidente del Consejo de Valhalla y máximo dios del panteón griego.

A pesar de su aspecto de anciano bajito, es uno de los combatientes más poderosos y, sobre todo, un adicto a la pelea.

Su forma de combate Adamas comprime su musculatura al extremo, aumentando su poder de manera brutal pero solo durante unos 12 o 13 minutos antes de agotar su cuerpo.

Aunque parece un libertino irresponsable, se toma muy en serio la libertad de acción: acepta sin dudar que Buddha luche por la humanidad si las reglas lo permiten.

Zeus es, además, el padre o mentor de varios dioses importantes, como Ares, Hermes y Apolo.

Su humor negro y gusto por la carnicería le han ganado el apodo de “dios sádico pervertido de la pelea”.

Thor

Thor, dios nórdico del trueno, vive atormentado por el aburrimiento de ser demasiado fuerte.

Arrasó él solo un ejército de gigantes, pero sintió únicamente tedio.

Su martillo Mjölnir es tan poderoso que necesita estar “sellado” por los guantes Járngreipr para no estallar.

Solo cuando se enfrenta a Lü Bu siente por primera vez que alguien merece su fuerza completa, y disfruta el combate con una sonrisa salvaje.

Después de matar a Lü Bu y a todo su ejército como tributo, Thor observa el resto del Ragnarok con renovado interés.

Su reacción ante la traición de Buddha es una sonrisa: por fin las cosas se están volviendo entretenidas.

Shiva

Shiva es el dios supremo del panteón hindú y encarna tanto destrucción como creación.

Tiene cuatro brazos, tres ojos y un carisma brutal, pero más que nada es un luchador apasionado.

Su verdadera historia es la de una amistad con el dios del viento Rudra.

Ambos escalaron la jerarquía divina golpe a golpe, derrotando a 1115 deidades hasta quedar solo ellos dos en la cima.

En su combate final por la supremacía, Shiva estaba a punto de perder cuando decidió rendirse para cumplir el sueño de Rudra.

El amigo, sin embargo, se adelantó y se rindió primero, encomendándole el futuro del panteón; desde entonces Shiva lleva en su brazo un tatuaje símbolo de su vínculo con él.

En el combate contra Raiden, Shiva lucha no solo por orgullo, sino por todos los dioses de la India que creen en él.

Termina agradeciendo a Raiden por haber hecho posible el mejor combate de su existencia.

Buddha

Buddha es quizá el personaje divino más carismático y rebelde.

Se pasea en chanclas, gafas de sol y camiseta sin mangas, comiendo dulces y llamando a todos por apodos.

En vida fue el príncipe Siddhartha, pero abandonó palacio y familia para buscar la verdad y liberar a los humanos del sufrimiento.

Por eso, aún como deidad, se considera “hijo de la humanidad” y odia a quienes intentan imponer un destino predefinido.

Su arma Rokudō es un bastón con ruedas de oración que adoptan diferentes formas según su estado de ánimo (espada, látigo, escudo, etc.).

Su técnica “Alaia Vijñāna” le permite leer la oscilación del alma ajena y, con ello, prever sus acciones inmediatas.

Se gana el odio de muchos dioses al cambiar al bando humano, pero también la admiración de Brunhilde, que lo considera “la adolescencia definitiva encarnada”.

Su duelo contra Zerofuku/Hajun sirve para explorar la diferencia entre cargar con la desgracia de otros por necesidad de validación y aceptar la propia debilidad como parte de la felicidad.

Hades

Hades, señor del inframundo, es el hermano mayor más responsable del trío griego formado por Zeus y Poseidón.

A diferencia de la versión clásica melancólica, aquí es calmado, severo y con un fuerte sentido del deber hacia sus hermanos y súbditos.

Durante la guerra contra los gigantes, Hades contuvo él solo a los Titanes liberados del Tártaro, ganándose el título de “dios en quien los dioses más confían”.

Es también quien, en secreto, ordenó salvar la vida de su hermano rebelde Adamas, permitiendo que Hermes y Beelzebub reconstruyeran su cuerpo.

Su relación con Beelzebub es uno de los núcleos emocionales de la serie.

Tras derrotarlo en un duelo en el inframundo, Hades le explica que el tatuaje de Lilith no es un hechizo para evitar su muerte, sino una plegaria para mantenerlo vivo hasta que encuentre su propio camino.

En su combate contra Qin Shi Huang, Hades usa su propia sangre como arma, sabiendo que cada ataque le acerca a la muerte.

Muere satisfecho, convencido de que su destino era morir como rey, frente a otro rey digno.

Beelzebub

Beelzebub es una mezcla de científico loco, sacerdote y demonio trágico.

Se obsesiona con las vibraciones como llave para desentrañar el universo, y su laboratorio ha creado desde armas hasta monstruos como la semilla de Hajun.

Considerado “maldito por Satán”, se cree que trae desgracia a quien se le acerca, y de hecho cada persona que ha querido termina muerta a sus manos.

Su impulso de destrucción “Destrudo” lo obliga a perder el control cuando ama demasiado a alguien.

Tras matar accidentalmente a sus amigos y a Lilith, se vuelve incapaz de perdonarse.

La explicación de Hades sobre el verdadero significado del tatuaje de Lilith —una plegaria, no una maldición— lo lleva a buscar una muerte horrible como expiación, en lugar de un final noble.

En la lucha contra Tesla, mezcla su deseo de morir con una rabia renovada hacia la humanidad por haber matado a Hades.

Al final, al ver que incluso después de su victoria el mundo no ha cambiado, comprende que dioses, humanos y él mismo no son tan distintos: todos son criaturas contradictorias.

Loki

Loki, dios nórdico del engaño, se presenta como un chico jovial y bromista, pero en realidad es profundamente cruel y curioso.

Le encanta provocar a otros dioses y a Brunhilde, y no duda en imitar o ridiculizar a cualquiera con sus poderes de transformación.

Sospecha desde el principio que el poder de las armas valquirias no surge solo de la Forja, sino de algún concepto prohibido como la “vida compartida” budista.

Cuando Buddha se pasa al bando humano, Loki es el dios que más se enfurece, considerándolo la confirmación de sus peores temores.

Su futura pelea contra Simo Häyhä promete ser una partida de ajedrez macabra.

No solo se jugará un punto en el marcador, sino también la respuesta a las dudas de Loki sobre el potencial humano y la verdadera intención de Brunhilde.

Otros dioses notables

Hermes, mensajero de los dioses, actúa como mayordomo de Zeus, violinista y comentarista sagaz.

Tiene una mente maquiavélica y compone piezas en honor a cada combatiente que se desintegra.

Ares, dios de la guerra, acompaña a Hermes durante los combates y ofrece comentarios apasionados.

Es un guerrero orgulloso, pero bastante más sensato que muchos de sus colegas, y adora a Heracles como a un hermano.

Afrodita, diosa del amor y la belleza, se sienta sobre sirvientes musculosos que sostienen sus pechos como si fueran un sillón humano.

Desprecia abiertamente a la humanidad, considerándola el cáncer del planeta.

Apolo, ya descrito, simboliza el ideal de auto superación divina.

Su relación con el monstruo Pitón, al que vence y luego entrena a diario, refuerza su visión de que la belleza está en la lucha constante.

Susanoo-no-Mikoto encarna la fascinación divina por la espada humana.

Su decisión de abandonar su rango de dios principal para aprender de los humanos define su respeto por la humanidad.

Anubis, dios egipcio del inframundo, renuncia a su turno a favor de Susanoo por puro cansancio ante su insistencia.

Observa el combate de Okita con una mezcla de frustración y devoción por el olor de la muerte.

Humanos destacados

Lü Bu Fengxian

Lü Bu es el arquetipo del guerrero que solo vive para la batalla.

Durante décadas recorrió Eurasia con su caballo Red Hare derrotando a toda criatura que se cruzaba en su camino.

Cuando entendió que en su era ya no quedaba nadie capaz de igualarlo, cayó en la desesperación.

Su derrota y ejecución a manos de Cao Cao en vida fueron, en esta obra, un acto voluntario para escapar de una existencia sin desafíos.

En el Ragnarok, por fin encuentra lo que buscaba en Thor.

Incluso muriendo, su sonrisa final deja claro que no le importó el resultado, solo haber alcanzado un combate digno.

Adam

Adam, padre de la humanidad, aparece como un joven musculoso con aire inocente.

En esta versión, fue expulsado del Edén no por comer la fruta por capricho, sino para cubrir a Eva, engañada por un dios serpiente.

Su odio hacia Dios es, en realidad, inexistente: pelea no por rencor, sino por amor a sus hijos.

Su duelo con Zeus se ha convertido en uno de los momentos más emblemáticos de la serie por el concepto de un “humano hecho a imagen de dios” que golpea a su creador hasta después de muerto.

Kojiro Sasaki y Miyamoto Musashi

Kojiro Sasaki simboliza la idea de que las derrotas pueden acumularse en forma de experiencia.

Nunca fue el mejor en ningún duelo concreto, pero analizaba cada derrota como un científico, buscando la manera de superar a sus oponentes.

Su rival eterno, Miyamoto Musashi, lo mató en Ganryu, pero también lo consideró el único rival digno.

En el Valhalla, Kojiro continúa entrenando contra las sombras de todos los espadachines que conoció, y su victoria sobre Poseidón siente como la respuesta tardía a su último duelo.

Jack the Ripper

Jack es uno de los personajes más incómodos y fascinantes del elenco.

No es héroe ni mártir, sino un asesino sádico que valora el “color del miedo” por encima de cualquier otra emoción.

Criado en un burdel londinense, adoraba el “color” del amor de su madre… hasta descubrir que ese amor era una farsa destinada a seducir a un escritor.

Ver el miedo en los ojos de su propia madre a punto de morir lo marcó para siempre, llevándolo a matar para recrear ese “color” perfecto.

Aunque el título de “Jack el Destripador” no le pertenece originalmente —lo adopta conscientemente—, lo lleva con orgullo porque siente que ese nombre infame encaja con alguien que mató a su propia madre prostituta.

Su derrota moral frente a Heracles, al no lograr corromper el corazón del dios, es su primera experiencia de fracaso genuino en el plano emocional.

Raiden Tameemon

Raiden es el rostro más humano del sumo elevado a mito.

Ama comer, beber y la compañía femenina, pero su corazón está dedicado a proteger a los débiles, tal como le inculcó su madre.

En su juventud fue visto como un monstruo por su fuerza descomunal.

Después, en su carrera profesional, se autoimpuso prohibiciones sobre sus mejores técnicas para no destruir a sus rivales.

Su relación con el gran maestro Tanikaze Kajinosuke muestra una faceta tierna del mundo del sumo.

Tanikaze se arrepiente de no haber sido capaz de soportar el verdadero poder de Raiden en vida, algo que finalmente se realiza gracias a la Forja con Thrúd en el Ragnarok.

Qin Shi Huang

Qin encarna la figura del rey odiado por sus propios súbditos, que sin embargo sacrifica todo por ellos.

Como rehén niño en el estado de Zhao, sufrió el odio de una población traumatizada por masacres, hasta el punto de que cada mirada le provocaba dolor físico.

Su única luz fue su cuidador y guardaespaldas Chunyan, cuya familia había sufrido precisamente esas masacres.

Tras protegerlo y enseñarle a aceptar su propio destino, Chunyan murió herido por aquellos que querían vengarse del príncipe.

Qin prometió convertirse en el “mejor rey posible” para honrarlo.

Su transformación en el primer emperador de China y su decisión de matar al demonio ancestral Chiyou en un combate personal lo convierten en uno de los humanos más temibles del torneo.

Nikola Tesla y otros científicos

Nikola Tesla representa el espíritu científico llevado al extremo.

De niño perdió a su hermano Dan en un accidente con un molino y decidió que los humanos pueden seguir vivos a través de la ciencia compartida.

Incluso en la arena, se emociona al ver nuevas técnicas, como las vibraciones de Beelzebub.

Llega a pedir prestado el bastón Apomyios para estudiar su mecanismo, porque su curiosidad supera su instinto de supervivencia.

Otros científicos históricos aparecen en su equipo de apoyo, como Thomas Edison o Galileo Galilei, sirviendo a menudo de alivio cómico.

Reciben descargas de Gondul cada vez que tocan el traje sin permiso, lo que da un tono ligero a un combate por lo demás muy oscuro.

Leonidas

Leonidas es el símbolo del “no obedecer ciegamente a los dioses”.

Su decisión de romper la estatua de Apolo ante el consejo espartano y marchar a la guerra aunque eso signifique recibir el castigo divino lo define plenamente.

Es tosco, grosero y se niega a ser un héroe de manual.

Le gusta romper la nariz a los “dioses arrogantes”, y su odio hacia Apolo nace de haber visto su pueblo convertido en rehén de un oráculo.

Sin embargo, reconoce la belleza de la lucha de Apolo, lo que convierte su combate en algo más que una simple venganza.

Su muerte, riendo junto a sus hombres, es una de las más icónicas del lado humano.

Soji Okita y Kintoki Sakata

Soji Okita trae consigo el universo de la era Bakumatsu y el Shinsengumi.

Su “niño demonio” interior lo hace el espadachín perfecto, pero su cuerpo frágil siempre fue la gran limitación de su vida.

En esta obra se conecta con otra serie del mismo guionista, “Chiruran: Requiem del Shinsengumi”.

Su amistad con Kondo Isami y su promesa de convertirse en un verdadero samurái son el motor que lo empuja a arriesgar la vida en el Ragnarok.

Kintoki Sakata, conocido en las leyendas como “Kintaro”, aparece aquí como un antiguo colega de Buddha.

Se mueve por pura lealtad a sus amigos: cuando Buddha le pide investigar a cierto misterioso héroe llamado Siegfried en el inframundo, acepta sin siquiera escuchar los detalles.

Michel Nostradamus

Michel Nostradamus es el comodín más caótico del equipo humano.

Con aspecto juvenil y actitud de bromista, ha cometido el mayor crimen humano contra los dioses: destruyó el “puente arcoíris y de sombras”, una estructura sagrada, simplemente porque quería ver qué pasaba.

Por ello fue el único humano enviado al inframundo como castigo, pero se lo tomó como un viaje de turismo macabro.

Brunhilde lo detesta, lo llama “el hombre más desagradable de la historia”, pero lo considera su “carta de triunfo” por su fuerza absurda.

Nostradamus es también el médico asignado por Odin a cierto prisionero misterioso en la “Simiente del Abismo”, lo que le otorga un pase especial para ir y venir del inframundo.

Reaparece más tarde para llevarse a Göll a conocer a ese prisionero, Siegfried, presagiando nuevas intrigas.

Simo Häyhä

Simo Häyhä, el “Muerte Blanca”, aún no ha entrado en combate en el Ragnarok pero ya genera expectación.

Su fama en la historia real, como francotirador casi legendario en la Guerra de Invierno, se traslada a la obra como un experto absoluto en la caza en bosques nevados.

Su habilidad “Pacto del Segador” le permite convertir su propio cuerpo en munición, sacrificando vida por precisión letal.

En un duelo contra un dios tramposo como Loki, la calma de Simo será su mejor arma.

Sistema y reglas del Ragnarok

Dioses vs Humanidad: regla básica

El Ragnarok está regulado por la “Constitución de Valhalla, artículo 62 apartado 15”.

Esta dispone que, en lugar de una extinción inmediata, la humanidad puede desafiar a los dioses en un torneo a muerte.

Cada bando elige 13 luchadores.

El primer bando que logre 7 victorias gana: si son los dioses, la humanidad es borrada; si son los humanos, obtienen mil años extra de existencia.

Las reglas son sorprendentemente flexibles:

Los dioses pueden cambiar de luchador si ambas partes lo aceptan (como cuando Zeus se queda con el turno de Shiva o Susanoo arrebata el puesto a Anubis).

Los dioses pueden incluso cambiar de bando, como hace Buddha, siempre que el Consejo no viole la letra de la ley.

La derrota no implica solo la muerte física, sino algo mucho peor.

Quien cae y se ve desintegrado su alma sufre la “desintegración completa del alma”, quedando reducido a polvo cósmico sin posibilidad de reencarnación.

Arena de Valhalla

La Arena de Valhalla es un coliseo divino que se reconfigura para reflejar el combate de turno.

Hemos visto un paisaje de desierto rocoso, el Londres victoriano, una urbe japonesa del Bakumatsu, bosques nevados y mucho más.

Cada luchador tiene su propio vestuario, y los dioses y humanos más importantes disfrutan de palcos VIP.

Los combates se narran por Heimdall, el “Guardián del Fin”, que sopla el cuerno Gjallarhorn para dar inicio a cada pelea y comenta todo como si fuera un narrador de deportes.

Forja de Armas Divinas (Völund)

La Forja de Armas Divinas es el truco clave de Brunhilde.

Normalmente, las valquirias solo pueden crear armas de nivel divino, pero no capaces de matar dioses.

Inspirada por el concepto budista de la vida compartida, Brunhilde reformula la técnica para que valquiria y humano unan sus almas en un vínculo de “una sola vida”.

Eso permite que el arma resultante pueda dañar y matar dioses, a cambio de que la valquiria muera si el humano cae.

Cada arma refleja el significado del nombre de la valquiria y la naturaleza del compañero.

Así, vemos desde armaduras tecnológicas hasta guantes mágicos, espadas, mazas, exoesqueletos musculares y armaduras defensivas.

Este sistema convierte cada victoria humana en una amarga gloria: se gana un punto, pero a menudo se pierde también una de las hermanas de Brunhilde.

Esa tensión constante entre estrategia fría y afecto fraternal recorre toda la obra.

El manga principal Shūmatsu no Valkyrie comenzó a serializarse en 2017 (número de enero de 2018 de Monthly Comic Zenon).

Coamix ha recopilado la serie en más de 20 volúmenes, con más de 18 millones de copias en circulación.

Debido a su éxito, se han creado varios spin-offs:

Shūmatsu no Valkyrie: Historia Alternativa – La Leyenda de Lü Bu Fengxian, el Héroe Volador:

centrada en la vida de Lü Bu, profundiza en sus batallas y carácter antes del Ragnarok.

Shūmatsu no Valkyrie – Crónicas de Jack the Ripper: El Libro de Casos:

narra casos e historias relacionadas con Jack antes del torneo, reinterpretando su leyenda en Londres.

Shūmatsu no Valkyrie: Tradición Prohibida – El Apocalipsis de los Dioses:

cuenta un torneo paralelo de dios contra dios, explorando los conflictos internos del panteón y secretos del mundo divino.

Estas obras amplían el universo, mostrando más sobre dioses secundarios, hombres históricos y las valquirias.

Para los lectores, funcionan como complementos que enriquecen el trasfondo de luchadores que ya conocen del torneo principal.

La historia fue adaptada a anime por primera vez en 2021, distribuida en todo el mundo por una plataforma de streaming de vídeo.

La primera temporada abarca los primeros combates del Ragnarok, desde el duelo entre Thor y Lü Bu hasta la victoria de Kojiro sobre Poseidón.

La segunda temporada, estrenada en 2023, narra principalmente los combates de Heracles vs Jack the Ripper, Raiden vs Shiva y Buddha vs Zerofuku/Hajun.

La tercera temporada se centra en el duelo entre Qin Shi Huang y Hades, así como en el pasado de Beelzebub y el enfrentamiento con Nikola Tesla.

El anime combina animación tradicional con elementos digitales y ha recibido críticas variadas: algunos fans aman la fidelidad al manga, otros critican ciertas decisiones de puesta en escena.

Sin embargo, su impacto ha sido suficiente para consolidar la popularidad mundial de la franquicia.

Además se produjo una obra de teatro titulada “The Stage of Ragnarok”, representada en un teatro de Tokio en 2021.

En esta adaptación, actores reales interpretan a Brunhilde, Göll, Lü Bu, Thor, Adam y otros personajes clave, recreando los combates con coreografías y efectos prácticos.

También se publican minianimes en línea: vídeos cortos centrados en presentaciones de personajes, reuniones cómicas entre valquirias o “tests de fuerza” de los dioses.

Sirven como contenido ligero, ideal para introducirse en el mundo de la serie o disfrutar de los personajes en situaciones humorísticas.

Shūmatsu no Valkyrie mezcla la espectacularidad de un torneo shōnen con reflexiones sobre qué hace valiosa a la humanidad.

Cada combate no solo es una lucha física, sino un choque de filosofías: destino vs libre albedrío, perfección vs imperfección, omnipotencia vs esfuerzo.

Los humanos elegidos no son todos “buenos” en sentido moral.

Hay héroes nobles como Heracles o Qin, pero también asesinos como Jack, lo que abre debates sobre quién merece representar a la humanidad.

El manga ha sido nominado y premiado en listas de popularidad y recomendaciones de libreros en Japón.

Ha encontrado un público amplio fuera de su país gracias a las adaptaciones animadas y a su premisa simple pero potente: “¿Puede un humano matar a un dios a puñetazos?”.

(Ver historial de ediciones)

(Última edición: 22 de diciembre de 2025 a las 22:58)

Compartir

Reseñas del público

Número de espectadores 👍 Recomendaciones Número de valoraciones 🏆 Puntuación

💬 Discusión de la comunidad

Habla de este anime con personas a las que de verdad les importa.

Fuente: ()
💬 Responder 🗑 Eliminar
Anibase.Net
La comunidad de anime más grande del mundo, que ya ha recibido a más de 100 millones de visitantes.